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RETROANÁLISIS | Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizards (1991)

Leisure Suit Larry llegó a nuestras manos en una temprana pre adolescencia, con todo lo que eso significa. En aquel momento, principios de los 90s, no sabíamos lo que era el concepto de la piratería per sé, y nos juntábamos con mis amigos para ir a un local en Temperley, muy cerca de donde hoy se encuentra una sucursal de una reconocida marca de supermercados, y comprar videojuegos para PC. El joven que nos atendía, que ya nos conocía, siempre nos contaba de las novedades, mostrándonos una carpeta con folios donde podíamos encontrar las tapas impresas de los distintos juegos.

Este juego tiene chicas desnudas”, nos había dicho. Nos miramos entre todos, con unos 12 años a cuestas cada uno, y compramos lo que terminó siendo la remake de 1991, en lugar del juego original de 1987. Para nosotros, era información que no solo importaba poco, sino que la conocimos muchos años después.

Una de las principales diferencias entre ambos juegos respecto a su gameplay, era que la remake de 1991 incorporaba un menú con íconos para interactuar con los objetos y los personajes, mientras que la versión de 1987 era solo textual: es decir, tenías que escribir los comandos.

En 1990 había salido un juego llamado Hugo’s House of Horrors, que no contó con demasiado éxito, pero fue conocido entre los amantes del terror, que tenía la misma mecánica, obligándonos a tipear las acciones. “Look at wall”, si queríamos que Larry miré hacia una pared. “Sit down”, si queríamos que Larry se siente. Obviamente, teníamos que acercarnos con el personaje hasta dicho objeto. Y saber inglés, por supuesto.

Juego original de 1987

Como decíamos, la remake de 1991 tenía el sistema clásico de interacción, el que ya veníamos viendo en juegos anteriores. Al iniciar, y consciente de su carácter adulto, el juego te preguntaba tu edad y, cuando seleccionábamos una edad que nos presentaba como mayores, no te creía. Por ende, comenzaba a hacer diferentes preguntas para certificar que eras mayor. La versión de 1987 tenía el mismo sistema. De grandes, entendimos que era una forma, quizás, de liberarse de responsabilidades.

El juego estaba desarrollado por Sierra (los mismos del King’s Quest) y era una empresa que creaba juegos con un carácter «más adulto» que los de LucasArts, su competidora directa.

Juego original de 1987

Apenas nos metemos en el juego, encontramos la segunda gran diferencia: el apartado visual. Los gráficos dejaban de ser rígidos y con poco detalle, y pasaban a tener un aspecto visual que hasta el momento se había visto poco y nada. Los personajes eran definidos, detallados, los distintos objetos y elementos, así como las locaciones, tenían un estilo cartoon muy marcado, con perspectivas forzadas y todos esos trucos característicos.

Para ser sincero, cuando jugué por primera vez al Day of the Tentacle, el aspecto visual del juego de LucasArts me hizo recordar, así a lo lejos, al de esta versión de Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizards.

Juego original de 1987

La historia nos mete en la piel de Larry Laffer, un hombre que está cerca de las cuatro décadas de edad y quiere buscar el amor. Sus aventuras lo llevan de acá para allá, como si fuese un maestro de la noche, con ese look tan particular, y comienza a interactuar con diferentes mujeres, entendiendo que el placer carnal no tiene nada que ver con el amor. Las vivencias que tiene con las diversas mujeres que conoce son bastante desopilantes, ya que el juego tiene un marcadísimo tono de comedia, incluso muchísimo más que el Space Quest, donde su género principal es la ciencia ficción.

Acá hay mucho de comedia picaresca, y si bien no hay mujeres desnudas como nos había prometido el vendedor, hay mucho lenguaje adulto, cosas que se sugieren e incluso ciertos momentos que se autocensuran para no mostrar contenido sexual.

Remake

El juego es entretenido, se pasa rápido y no hay que esperar una profundidad inmensa en su historia o en sus personajes: todo lo que vemos y las situaciones a la que nos enfrentamos están diseñadas exclusivamente para nuestra diversión. La dificultad no es elevada, los puzzles son bastante simples y están bien encadenados a la historia. No sé si alguien más lo dijo, pero Artie Ziff, de Los Simpsons, siempre me hizo acordar a Larry Laffer.

Remake

DATO DE COLOR: la saga de Leisure Suit Larry cuenta con 14 juegos. Del total, hay 11 que corresponden al “canon original”, uno que es una remake del primero, y otros dos que poco tienen que ver. Al Lowe, su creador, luego de que la segunda parte fuese censurada por su elevado carácter sexual y de que la tercera parte no haya tenido las críticas que esperaba, dijo que nunca haría una cuarta entrega.

Pero con el tiempo las cosas cambiaron, tuvo que retomar la saga y, bueno, cumplió con su palabra: de la tercera entrega (Leisure Suit Larry III: Passionate Patti in Pursuit of the Pulsating Pectorals) pasamos a la quinta entrega (Leisure Suit Larry 5: Passionate Patti Does a Little Undercover Work). No hay cuarta parte. Un troll de primera, el Lowe.