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ANÁLISIS | Slay The Spire

Slay The Spire fue uno de los títulos más atrapantes, desafiantes y entretenidos del año pasado; desde el primer día que lo pudimos probar mediante su acceso anticipado en Steam, sabíamos que estábamos en presencia de un juego muy especial. Incluso con varios elementos que le faltaban y con algunos aspectos que podían estar mejor, ya se veía un potencial enorme. Por si nunca lo probaste, Slay The spire es un juego cartas a lo Magic The Gathering o Hearthstone donde vamos a tener que ir armando nuestro mazo; pero a la vez es un roguelike y un juego de combate por turnos donde en cada uno de ellos tendremos una cierta cantidad de energía para jugar cartas que ataquen a nuestros enemigos, que nos den puntos de bloqueo, que debiliten a nuestros contrincantes y todo tipo de habilidades. Para más detalles sobre cómo es el funcionamiento base del juego pueden leer el análisis que hice cuando salió originalmente en Steam.

El Ironclad en acción

El título desarrollado por Mega Crit Games es una hermosa mezcla que da como resultado uno de los títulos más adictivos de los últimos tiempos. Cada vez que arranquemos una nueva partida, vamos a tener que ir armando nuestro mazo desde cero prácticamente, consiguiendo nuevas cartas cada vez que ganemos una pelea. Nuestro objetivo es ir ascendiendo por los distintos pisos de una espiral; vamos a poder elegir un camino determinado y en cada casillero nos vamos a encontrar con enemigos comunes, de elite, casilleros sorpresa donde puede haber beneficios, maldiciones o un combate, y por último nos vamos a poder encontrar con un mercader al cual comprarle cartas, pociones o reliquias. Así iremos ascendiendo hasta llegar al jefe final de cada acto; si perdemos, tendremos que comenzar todo otra vez con nuevos enemigos, con nuevos caminos y con nuevas cartas. Para hacer todo esto un poco menos frustrante, el juego siempre nos va a mostrar en pantalla exactamente qué van a hacer nuestros enemigos en su turno, lo que nos permite hacer estrategias acordes y nos reduce bastante las excusas cada vez que perdamos.

En su early access lo que teníamos en un principio eran dos personajes: Ironclad y The Silent. El primero basado más en la ofensiva y el más recomendable para aprender a jugar. El segundo se basa en dagas y veneno; nos da muchas más posibilidades para experimentar sobre qué tipo de mazo queremos armar. Pero los desarrolladores no se durmieron en los laureles; Slay The Spire fue un juego que recibió actualizaciones y mejoras de manera constante, con parches que siempre iban balanceándolo, agregando cartas, mejorando animaciones e incluso sumando lo que es, por ahora, el tercer personaje del juego. Este es una especie de automatón antiguo llamado The Defect, que base su jugabilidad en ataques elementales y en la utilización de ciertos orbes. La idea es que alrededor de nuestro personaje hay tres (o más) casilleros donde colocar orbes de ciertos tipos: eléctrico, hielo, oscuridad y plasma. Cada uno tiene sus distintos usos pasivos y activos. Los pasivos se ejecutan al finalizar nuestro turno pero el orbe no desaparece: uno eléctrico hace daño a un enemigo, por ejemplo; el de hielo nos brinda escudo, el de oscuridad va sumando fuerza para luego ejecutar un ataque devastador y el de plasma nos da más energía para completar movimientos y jugar cartas. Los poderes activos, en cambio, se ejecutan cuando “evocamos” el orbe haciendo que desaparezca: el de electricidad hace más daño, el de hielo da más bloque, el de oscuridad finalmente descarga el daño acumulado y el de plasma nos da aún más energía.

The Defect es un personaje que requiere bastante dominio del juego

De esta manera, The Defect se vuelve uno de los personajes más complejos pero también más interesantes para utilizar. Ir combinando las habilidades de nuestras cartas para beneficiar tal o cual orbe, hace que podamos tener muchas variedades de mazos. Estéticamente no será el personaje más atractivo (de hecho la falta de encanto visual sigue siendo uno de los principales problemas del juego) pero sí es aquel que hace que la experiencia sea aún más impredecible. Si logramos dar con la reliquia que nos otorga cinco slots de orbes, no tendremos mucho problema para superar los dos primeros jefes y estaremos bastante cerca de ganarle al tercero. The Defect es una caja de pandora y el hecho de que sea tan distinto a los otros dos personajes revitalizó por completo al juego.

Más allá del hecho de que sea un roguelike, hay algunas novedades que hacen que la experiencia de Slay The Spire siempre se sienta fresca. El primero de ellos es la presencia de desafíos diarios que nos proponen siempre utilizar a un personaje diferente con todo tipo de variaciones: quizás un día nos toca The Silent y empezaremos con buenas reliquias y buenas cartas pero al final de cada combate vamos a perder un punto de nuestra vida máxima. Eso vuelve al juego una especie de bomba de tiempo y de ver cuánto podemos resistir o cuán ingeniosos somos para que en los niveles más superiores no nos eliminen de un sólo ataque. Otro día usaremos a The Defect o a Ironclad y todo será diferente, con otras condiciones, otro tipo de enemigos o cualquier artilugio que esconda un riesgo/recompensa. Todos estos desafíos nos ayudan a ir destrabando nuevas cartas, ya que cada personaje tiene su propia progresión y sus propios desbloqueables. Estas nuevas cartas suelen ser bastante poderosas y pueden llegar a cambiar cómo vamos armando nuestros mazos.

Las reliquias son de extrema utilidad

El otro aspecto que cambió por completo a Slay The Spire y le extendió aún más la vida útil es la presencia de los famosos “mods”. Si bien en un principio la comunidad se las había ingeniado para implementarlos de manera extraoficial, ahora el juego cuenta con soporte de Steam Workshop. Esto nos da acceso a una librería enorme con todo tipo de modificaciones, de cambios de interfaz, de nuevos modos de juego e incluso de nuevos personajes. Por ejemplo, podemos jugar con un Necromancer que invoca criaturas que al final de cada turno causan daño al enemigo; o podemos convertirnos en un ejército de slimes o usar otro personaje que se especializa en runas, etc. Las posibilidades son infinitas y el único tipo de límite lo pondrá la creatividad misma de los usuarios. Sí, quizás esos personajes no están tan balanceados como los originales, aunque es divertido poder jugar con uno que está un poco “roto”. Otros mods aceleran la velocidad del juego, algunos cambian los colores del mapa y otros hasta agregan nuevas reliquias. Al ser un título con tanta frecuencia de actualización y con muy buen manejo de comunidad, la fe y la confianza del público en los desarrolladores se traduce en querer hacer, entre todos, un mejor producto. Al mismo tiempo, ya estaba disponible la posibilidad de armar partidas custom en el juego base, sin incluir estos modificadores. Se podría decir que todo lo que sucede en el Workshop es esa función pero en esteroides y una vez que nos ponemos a experimentar con ellos, no hay vuelta atrás.

Los jefes finales nos harán la vida imposible

Slay The Spire sigue siendo ese mismo juego difícil de largar, refrescante y vibrante que nos conquistó en 2018 pero en su versión 1.0 las mejoras son notables. En un tiempo estará llegando a Nintendo Switch, una plataforma en la que fantaseamos tenerlo desde el día uno. Mientras se puede seguir disfrutando de los tremendos mods que hay disponibles, del nuevo y genial personaje que introdujeron hace ya un tiempo, seguir intentando cumplir los desafíos diarios y desbloqueando todas las cartas posibles. Además es un juego que nos incentiva a mejorar constantemente y a aprender más sobre qué estrategias son las mejores: ¿armo un mazo corto con muy buenas cartas y muy específico ? ¿Trato de agarrar la mayor cantidad posible para tener variedad? ¿Me especializo en el ataque o en la defensa? ¿Me arriesgo por un camino lleno de elites que me dan buenas recompensas o apuesto por aquel con más casilleros de sorpresa? Lo lindo es que cada vez que comencemos Slay The Spire la experiencia va a ser totalmente distinta. Lo que no cambia es lo bien que la vamos a pasar jugándolo.

SLAY THE SPIRE

23/1/2019 (PC, SWITCH)
8.5