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DIARIO: The Legend of Zelda: Breath of the Wild - DIA 1

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Inmerso en el calmo vacío que une la realidad con los sueños, oigo una voz. "Despierta, Link," me dice. Qué despertador más raro. Abro los ojos y me doy cuenta que estoy flotando en una especie de líquido. Mmh. En una habitación sumida en la semi-penumbra, rota por algunas luces azulinas. Esto ya es candidato para mi Top 5 de lugares extraños en los cuales despertarse.

Ah, el líquido se filtra. Me voy a tener que levantar, no más. Y la voz en mi cabeza sigue llamándome. "Link", me dice. ¿Ese es mi nombre? Y buéh, seré Link. ¿Y ahora? Ah, la voz me indica observar el curioso aparato que apareció en una columna cercana. Mmh, parece una tablet muy estilizada. ¿Cuánto le habrá costado hacer ese trabajo de tapa? La voz me dice que es una tableta sheikah (¡lo sabía, es una tablet!). Me dice que la lleve porque la voy a necesitar. Okay. Todavía no estoy seguro por qué le estoy haciendo caso a una voz en mi cabeza, pero... ¿no es eso, básicamente, el concepto del Pensamiento? Uff, me puse filosófico y no son horas para eso.

Usando la tableta puedo abrir la puerta para salir. La voz me da algunas instrucciones... me recuerda mis movimientos. Gracias, piba. Cierto, es una voz femenina... ¿Sos vos, Cortana? No, supongo que no... ¿Navi? ... ¿Fey? ... ¿De dónde estoy sacando todos estos nombres. Me duele la cabeza. Siento que me pasé con el sueño. ¿Qué hora es? En fin, salgamos de esta extraña edificación. Allá veo la luz del exterior, así que vamos a ver... qué... Epa.

¡Caramba, qué vista! Me preocupa un poco ese volcán allá al fondo. O sea, está activo, ¿no? Qué peligro. Allá adelante también veo un castillo. Hmm... Ominoso; más aún con ese volcán relativamente cerca. ¿Y esto? La voz me dice que puedo ver mi ubicación con el mapa de mi tableta. ¿Tiene mapa, en serio? A ver...

Lindo mapa. Parece grande. No veo ninguna referencia a pueblos o ciudades, así que no sé cuánto he de caminar hasta dar con algo parecido a la civilización. Quizá necesite un arma. Ah, allí hay una rama gruesa. No es mucho, pero es algo. Justo en ese momento noto que un anciano me está observando. ¡Otra persona! Me acerco a conversar a su fogata y le echo una mirada a su capucha. Es TAN obvio que es un personaje importante... pero igual me voy a hacer el tonto y preguntarle quién es. Ah, dice que es "un anciano"; sí, sí, dale, tratá de engañarme; yo soy Link-El-Que-Escucha-Voces, pero podés llamarme simplemente Link. Yo te voy a llamar "Ediberto", ya que te hacés el esquivo.

Ediberto me ofrece su hacha y me da algunos consejos sobre el área. Me dice que yo soy importante. Okay. Le doy las gracias y huyo. El hacha está justo donde dijo que estaría, y definitivamente es una mejora con respecto a la ramita que estaba usando, pero quizá es un poco pesada. Quiero algo con más velocidad... ¡un momento!, ¿qué es eso en lo alto de aquella colina? ¡Una espada clavada en el suelo! ¡Si eso no es ominoso, no sé qué será! La colina está en un pequeño islote rodeado de agua, y justo debajo mío, un par de metros desde el peñasco en el que me encuentro, hay un círculo de algas en la superficie de las aguas. Decido zambullirme y hago centro con ese blanco provisto por la Naturaleza...

...y entonces aparece este bicho.

Tremendo susto me dio este desgraciado. Parece que a esta raza de criaturas-planta llamada "Kolog" le gusta esconderse por todos lados, y me van a regalar una semilla kolog por cada uno que encuentre. Okay. Un poco raro, pero... okay.

Nado hasta el islote y escalo la colina hasta alcanzar la espada. ¡Ya es mía... y está oxidada! ¿Qué estaba esperando? Casi siento que alguien, en algún lado, tuvo la idea de poner eso allí para engañar a cualquier pobre infeliz que esperase un resultado mejor. Igual, oxidada o no, es una espada y puedo blandirla mejor.

Continúo mi exploración y me encuentro con una criatura agresiva... un Bokoblin, bicho asqueroso. ¡Uy, me ataca! Ahh, pero yo soy Link-El-Que-Junta-Chatarra, así que ahora le encajo un hachazo, para que apren--

¿Saben? Tengo la ligera sospecha que esta aventura no me va a llevar de la mano. Me va a llevar a las patadas... y a los espadazos, flechazos, mordiscos y diversos ataques con objetos contundentes de toda índole. ¡Ese primer bokoblin casi me destroza! Tuve suerte y lo despaché, y al morir el bicho me dejó algunos ítems extraños y el arma que estaba empuñando. ¿Para qué quiero un cuerno de bokoblin? Ah, mi tablet multipropósito me dice que puedo preparar elíxires con esto. Okay, a guardarlo. Igual, mejor ando con cuidado. Mantengamos nuestra hacha lista para el ataque.

A pocos pasos veo unas ruinas que me resulta familiares. Encamino en aquella dirección, despachando algún que otro bokoblin en mi camino, al igual que unos viscosos chuchus azules que surgen del suelo y/o caen de los árboles. Finalmente arribo al lugar y recorro las estructuras en estado de destrucción. No puedo evitar notar la enorme cantidad de extrañas estatuas de unos seres cuadrúpedos; parecen máquinas de algún tipo y, de hecho, al acercarme a examinarlas puedo obtener una de sus piezas. ¿Son robots? Extraño, sin duda. Ah, al doblar en una esquina me encuentro con esto...

Hay algo con este sitio... me recuerda tiempos pasados. En fin, será cosa de tiempo, ¿no? Mmh.

Mi exploración me aleja de las ruinas y me lleva por algunas hermosas colinas hasta dar con un punto del mapa que se había activado en mi tableta mágica. Aquí hay una plataforma que tiene toda la pinta de poder activarse con mi tableta, así que eso hago.

¡Terremoto! ¡Corren por sus vidas, infelices! La cueva en la que me encuentro se sacude y parece estar a punto de desmoronarse... y entonces me doy cuenta que, en realidad, se está elevando. La cueva se parte en mil pedazos para revelar una estructura que se yergue sobre el paisaje; una torre gigantesca que me catapulta con ella a lo alto. Una vez allá arriba, y habiéndome recuperado del susto, veo llegar al misterioso Ediberto volando gracias a un curioso artefacto que él llama "paravela". ¿Me la regalás, Eddy? ¡Cómo que no! ¿No me dijiste que soy importante? ¿Que soy el héroe, o algo así? ¿No soy Link-El-Que-Les-Va-A-Salvar-Las-Papas-A-Todos? ¿Cómo no me vas a dar todas las herramientas necesarias?

Ah, bueeeeno, el tipo me pide un tesoro a cambio del aparato volador ese; que vaya a un santuario a conseguirlo. Ahora que activé esta torre, otras tantas torres se han activado en todo el mapa, así como docenas de santuarios. Ediberto me sugiere que observe los alrededores desde lo alto de mi columna y utilice la función de Marcar en mi tableta para seleccionar objetivos. Okay, no me siento muy seguro acercándome al borde de esta plataforma, pero en fin... Ah, allá abajo veo un santuario. Listo, Eddy, lo encontré. ¿Me prestás tu paravela para bajar? Ah, tengo que bajar yo solito. Sos un amor, Eddy.

Hago un lento descenso por los lados de la columna, cuestionando muy seriamente al que diseñó esto y no le puso una escalera hecha y derecha (o en espiral también). Al fin toco tierra sin romperme algún hueso y encamino hacia el santuario.

Ominoso, sin duda. Utilizo mi tableta para activarlo y accedo a sus profundidades. Allí encuentro una nueva plataforma para mi tablet, que me otorga una función para la misma: Magnesis. O sea, puedo mover objetos metálicos. Genial. Usando ese poder consigo resolver el acertijo magnético del santuario (básicamente, mover una plancha de metal de aquí para allá) y llego hasta la cámara de Oman Au, un perfecto ejemplo de ponerle voluntad a eso de la conservación, y a mí me tienta darle el apodo de "Hombre Pasa de Uva"; pero el tipo aprueba mi desempeño, me llama"héroe" y me da una orbe de valor... que se me mete en el cuerpo. Guau, eso se sintió rarísimo. Pero bueno, conseguí el tesoro. Vamos a verlo a Eddy, a ver qué excusa me da.

Por fortuna me entero de otra función de mi tableta sheikah: puedo teletransportarme a puntos específicos del mapa. Más precisamente, a cualquier torre y santuario que haya activado. ¿O sea que no necesito volver a escalar esa torre? ¡Buenísimo, allá vamos! Admito que el que me conviertan en un manojo de luces serpenteantes no es la mejor sensación del mundo, pero llego a la cima de la torre al toque. ¡Hola, Eddy! ¡Conseguí el tesoro... aunque se me metió al cuerpo, así que no sé cómo te lo vas a llevar! Ah... Eddy me dice que ese es el primero de cuatro santuarios que tengo que encontrar, y que solamente entonces me va a dar la paravela... y solamente así voy a poder abandonar esta enorme meseta sin quebrar todos y cada uno de los huesos de mi cuerpo en el proceso.

Y entonces me cae la ficha. Yo soy Link-El-Que-Tiene-Un-Largo-Camino-Por-Delante. Pucha, che... ¿puedo volver a la cámara a dormir?

CONTINUARÁ...

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