Análisis

IMPRESIONES | Xenoblade Chronicles 3 tiene todo para ser un tanque

Xenoblade Chronicles 3 es la nueva entrega de la serie, que arranca con pasos muy firmes y promete ser uno de los mejores juegos de este 2022

Ni bien terminé de jugar Live A Live (cuya review pueden leer también acá en Malditos Nerds) empecé a jugar Xenoblade Chronicles 3. Lo primero que tengo que concederle a la Switch, y que se me viene a la cabeza después de esta seguidilla, es cómo la híbrida de Nintendo se convirtió en una plataforma demencial para todas las personas que les gustan los JRPG. Pero lo que pude disfrutar en estas primeras cinco horas del nuevo título de Monolith Software va realmente más allá en todos los sentidos.

Es solo al empezar la aventura, cuando nos presentan esa ya icónica batalla en la franquicia entre dos gigantes y empezamos a comprender los primeros bocetos de personajes, cuando el juego llama la atención. La primera cinemática está entre lo más destacado que vi en Switch a nivel audiovisual y está muy bien logrado para generar una excelente primera impresión a cualquier espectador que conozca o no la franquicia.

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En esta ocasión, nos ponemos en la piel de Noah y sus amigos en un mundo en el cual los seguidores de Keves y Agnus están en guerra. La confrontación, la lucha del bien contra el mal y esta imagen binaria de la civilización es algo muy común en la franquicia, pero la forma en la que es percibida por los protagonistas es un soplo de aire fresco. Noah, el personaje que controlamos, es un eximio que ayuda a las personas muertas a convertirse en éter (la energía vital del mundo de Xenoblade) y llegar al más allá. La sensibilidad del personaje, que se rinde a facilitar el post mortem de sus enemigos caídos y mira con ojos desentendidos una guerra sin sentido que se desarrolla a su alrededor, es palpable. Las emociones están a flor de piel. No miento si digo que las primeras 3 horas de juego no tienen mucho material de juego más que tutorial, pero el nivel de desarrollo narrativo y lúdico en ese poco tiempo es impresionante. Todo te lleva hacia una profundidad necesaria para cimentar los pilares de lo que será una, estimo, muy larga historia.

El desarrollo lúdico en esas horas es muy importante también ya que como nos tienen acostumbrados, el combate de Xenoblade Chronicles 3 es muy complejo. Tiene muchísimas mecánicas: las artes, las artes personales, las tácticas de grupo, los complementos, los ataques automáticos y todo esto son solo los conceptos básicos. Nada es muy difícil y realmente es muy ameno el sistema de combate -que, a propósito, es de los más originales que conocimos en los últimos 10 o 15 años-, pero sí obliga a conceder todo este tiempo de aprendizaje que está muy bien porque no se siente forzado y va a ayudar a quien conozca esta experiencia por primera vez.

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Hay pequeñas mecánicas de town building, las side quest tienen una importancia que percibí mucho mayor a las de juegos anteriores y el sistema de task para ganar experiencia haciendo tareas es mucho más ameno también. En la jugabilidad, se siente como si hubieran agarrado absolutamente todo lo que hicieron bien y hubieran ido por más. Mucho más.

Se nota muchísimo la influencia y referencias a los Xenoblade Chronicles anteriores, sobre todo al 2, lo cual es lógico ya que fue desarrollado casi inmediatamente antes de este juego y había avanzado mucho en la actualización de fórmulas y mecánicas que traía el primer juego, lanzado originalmente en Nintendo Wii allá por el 2010. Al ser en formato crónica, no es necesario haber jugado ningún juego antes y si bien se especula que la trama podría conectar a las anteriores entregas tampoco creo que tengamos una conexión que cambie la identidad de la franquicia hacia algo mayor y más conectado. Casi todo lo que se puede hacer en el juego cuenta con un botón para que se realice automáticamente (incluso las batallas) y la dificultad puede cambiarse en absolutamente cualquier momento, lo que hace a la experiencia mucho más accesible para todo el mundo. También se agregaron muchos puntos de fast travel y diversos avisos en la interfaz que hacen mucho más entendible y amena la experiencia de lo que fue su predecesor. Es muy curioso que ciertos aspectos y partes del juego referencian mayoritariamente a XC mientras que la otra parte hace lo mismo por la segunda entrega. Ojalá esto se profundice más adelante.

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Debo admitir que no encontré prácticamente ningún aspecto negativo de la obra en sí. Lo estoy jugando con las voces en inglés y sentí el lip sync un poco raro en ciertos puntos y, si bien considero que esto está entre los juegos que mejor se ven en la consola, cada vez se siente como si tuvieran que meter estas propuestas ambiciosas a presión y no pudieran darle rienda suelta en una consola que se está quedando atrás tecnológicamente. Ninguno de estos dos factores influyó en estas primeras impresiones de la experiencia, y trataré de profundizar en ellos a medida que pase el tiempo.

No me quiero permitir exagerar: por ahora solo jugué 5 horas de lo que posiblemente será un viaje de más de 70, y la realidad es que en este primer tramo hay mucho slow burn y tutorial, pero Xenoblade Chronicles 3 plantea unas bases muy fuertes de una forma tan pulida que hace emocionar y esperar un montón del resto del camino. Las críticas alrededor del mundo de quienes ya terminaron la aventura son sobresalientes y, por ahora, todo apunta a que llegaremos a ese mismo destino. ¿Es uno de los mejores juegos del género? ¿Estará entre lo mejor del año? Solo el tiempo lo dirá, pero las bases prometen y mucho.

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