Análisis

ANÁLISIS | Wonder Boy Collection cumple con lo justo

Con Wonder Boy Collection, Westone e ININ Games demuestran tener una buena idea, pero poca voluntad para ejecutarla

Pocas cosas me dan tanto placer en el mundo como entrar a un arcade e identificar inmediatamente la melodía del Wonder Boy entre la cacofonía de todas las máquinas gritando al mismo tiempo. Es casi un canto de sirena para mis oídos. El primer Wonder Boy fue uno de los principales motivos por los cuales me enamoré del gaming y el segundo es probablemente el primer RPG que vi en mi vida y me flechó instantáneamente. No se parecía a ningún arcade que hubiera visto hasta el momento y me daba la pauta que había un mundo más amplio aún por descubrir. Con los años, las aventuras de Tom-Tom - si, el rubio patinetero se llama así y nos importa solo a mi y a otros cuatro - fueron experimentando más y más con distintos géneros, pero un enredo de licencias y localizaciones, hicieron de su cronología algo muy confuso. Por suerte, hoy una colección reúne los juegos más importantes de la saga en un solo paquete, bien intencionado pero flojo de papeles.

Wonder Boy Collection es un pack digital que incluye el clásico y original del ‘86 con nuestro héroe que arroja hachas, el salto al RPG come fichas de Wonder Boy in Monster Land, la evolución consolera definitiva de esta secuela que resultó ser Wonder Boy in Monster World y - finalmente -, Monster World IV, que introdujo a una una nueva protagonista quien por casi una década estuvo atrapada exclusivamente en Japón, hasta que un grupo de fans decidió traducir el juego de manera non sancta. Cuatro títulos que pueden significar mucho para los fanáticos, pero probablemente no llamen la atención a turistas de la saga. ¿Es recomendable entonces esta colección? La respuesta es mucho más complicada de lo que uno podría esperar.

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Los juegos que componen la colección son clásicos que resisten el paso del tiempo de una manera encomendable y pese a que Monster Land es el que peor envejeció gráficamente, todos tienen algo que los destaque en la actualidad. El primer Wonder Boy es casi una experiencia atlética de eSport. No solo es uno de los arcades más largos en existencia - terminarlo podría tomar más de una hora -, sino que llegar a su fin requiere el temple de un speedrunner y una coordinación mano ojo de cirujano. Y pese a una extraña configuración de botones que no creo que fuera necesaria, poder entrenar de manera portátil es el sueño de todo fan. Mejor aún, la opción de salvar la partida o retroceder en el acto, es una herramienta ideal para aprenderse todas las trampas y encrucijadas, para finalmente convertirse en un campeón de la materia.

Wonder Boy in Monster Land puede resultar el más duro, pero es interesante como documento histórico. Una vez más, las herramientas de emulación nos van a permitir explorar este RPG sin el fantasma de las fichas que se nos acaban y pese a que es una experiencia primitiva, realmente se puede ver el croquis de lo que juegos del estilo iban a terminar siendo. Puede que Monster Land no haya inventado nada, pero sí experimentó lo suficiente como para llevar los juegos plataformeros de rol hacia adelante y eso solo hace que valga el homenaje.

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Wonder Boy in Monster World es como una versión en esteroides del anterior, como también un buen vistazo a lo que ofrecía Master System sobre el final de su ciclo de vida. Como casi siempre con todas las consolas y especialmente en el caso de SEGA, las mejores experiencias llegaban sobre el final de su vida útil y este caso no fue la excepción. Poder disfrutar el empuje gráfico y la música intoxicante en un formato portátil es un lujo innecesario que da gusto darse.

Por último Monster World IV, nos trae de manera oficial y cómoda el juego protagonizado por Asha - que no es el último de la serie, ni tampoco el cuarto, pero como comentaba en un principio, la historia de esta saga es más complicada de lo que parece. En mi opinión, este juego es un gran ejemplo de la magia de la generación Mega Drive / Genesis, que hizo que el mundo entero se enamorará de SEGA. Su música, sus visuales y su imaginario de fábula oriental son una postal de un momento específico en la historia del gaming, que siempre vale la pena revivir.

Si nos detenemos simplemente en esto, Wonder Boy Collection es interesante desde un punto de vista histórico y para coleccionistas. Incluso, como fanático de la saga, insisto en que las facultades que otorgan las funciones del emulador, pueden ayudar a que le pierdan el miedo a estos juegos que entiendo como pueden parecer muy dificiles, para quienes solo los hayan expectado. Sin embargo, lo que no puedo defender de ninguna manera es la poca voluntad en el paquete como un todo.

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La versión de Switch y PS4 incluye los títulos previamente discutidos y una escueta galería de imágenes originales de material promocional y manuales, revoleadas en una carpeta sin mucha parsimonia. Esta galería cuenta con la friolera de veinte imágenes para homenajear a los cuatro juegos. Veinte imágenes que son de las primeras en aparecer en Google si buscamos por el nombre del juego. Y quizá acá esté pegando de más y alguna tenga cierta rareza, pero eso es imposible saberlo, porque no hay textos que acompañen o la intención de simular una pieza de museo ni nada parecido. Un documental del desarrollo de los mismos hubiera sido mucho pedir, pero un pie de foto con un poco de data tampoco implicaba seis meses de crunch.

Hay una versión superior, la cual no solo trae un manual con arte, mucho swag y diversas versiones de cada uno de los juegos, sino que además incluye otros dos juegos a la colección: Wonder Boy III: Monster Lair y Wonder Boy The Dragon‘s Trap. Sin embargo, esa no solo cuesta más del doble, sino que fue una edición limitada que ya se agotó. Un paywall que se siente innecesario cuando son juegos que, siendo honestos, se encuentran en cualquier emulador y la gente ya no los está jugando ahí.

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No va a haber un día en esta Tierra que yo no recomiende jugar la saga Wonder Boy. Me formaron como jugador, me dieron mil anécdotas y son de los títulos que más he jugado en mi vida. Sin embargo, no es errado considerar que esta colección de roms podría venir tranquilamente incluida en el servicio de suscripción online de Nintendo. Juntos y a precio reducido, estas roms funcionan y cumplen, por lo que no puedo negar sus atributos. Pero como producto, con cumplir no hacemos nada en un mundo donde un nuevo juego sale cada quince minutos. Es esta falta de atención al detalle al final, lo que le termina sacando brillo a lo que innegablemente es una linda propuesta.

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WONDER BOY COLLECTION

3/6/2022 (NINTENDO SWITCH, PS4)
7.0

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