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Ubisoft: una historia de abusos y misoginia que atraviesa todos los niveles

Un repaso sobre los recientes reclamos públicos contra Ubisoft, que no cesan, y la responsabilidad que debe asumir Yves Guillemot

Que la industria de los videojuegos tiene un historial de abusos sexuales y sexismo de todo tipo no es noticia. En 2018, Kotaku publicó una detallada investigación sobre la cultura del machismo de Riot Games; a mediados de 2019, Jeremey Soule (compositor de The Elder Scrolls V: Skyrim) y Alec Holowka (co-creador de Night in the Woods) fueron acusados de abuso sexual, e incluso violación en el caso de Soule, la misma semana. La lista de nombres en su momento se extendió incluso más.

El movimiento #MeToo, que busca visibilizar el comportamiento misógino extendido que se vive en distintas industrias, tuvo un impacto fuerte en el gaming en el último año y, a esta altura, después de tantas denuncias, quizás no sorprenda que sigan saliendo casos a la luz. Incluso ya no se limitan a las grandes compañías, donde las esferas de poder y las jerarquías facilitan todo tipo de agresiones, no solo de índole sexual. Sin embargo, es imposible no quedarse impactados ante la catarata de denuncias que pusieron a la compañía franco-canadiense Ubisoft en el centro de la cuestión.

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A fines de junio de 2020, la misma semana en que decenas de mujeres apuntaron a Chris Avellone (Fallout, Planescape, Pillars of Eternity) como un abusador que emborrachaba chicas jóvenes para acostarse con ellas, también ocurrió algo parecido con Ashraf Ismail, director de Assassin’s Creed Origins que, en ese momento, también dirigía Assassin’s Creed Valhalla. El tweet que desató todo era de una chica que decía que Ashraf le había ocultado que estaba casado y ella lo descubrió después de un año de relación. Tras enterarse que esto lo había hecho con otras mujeres, decidió hablar, dando lugar a un montón de testimonios en contra de Ashraf.

Lo más importante de este caso, tal como reporta Kotaku, es que muchas mujeres sintieron que la conducta de Ashraf era una forma de abuso de poder. El tipo se aprovechó de un montón de mujeres que trabajaban en Ubisoft o que eran fanáticas de Assassin’s Creed, dejando en claro un patrón tras su conducta.

Ashraf Ismail dejó el desarrollo del juego, pero nada terminó ahí: fue solo la punta del iceberg. Los nombres que siguieron fueron Tommy François y Maxime Béland, ambos en posiciones ejecutivas dentro de la compañía y con equipos de trabajo a cargo.

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Particularmente, las acusaciones contra Béland fueron importantísimas porque destaparon la conducta tóxica que se vivía en el estudio de Ubisoft Toronto, del que Béland era co-fundador. Lo vimos en Twitter primero, pero fue central una investigación de Kotaku para que podamos entender las dimensiones de la situación. La nota habla de cómo en los pasillos de la compañía se solía hablar de cómo Beland había asfixiado, con las manos en el cuello, a una empleada en una fiesta de la compañía, aclarando que el suceso era tomado como anécdota, aunque también se lo usaba como ejemplo para que las mujeres de Ubisoft tengan cuidado con Beland.

Kotaku terminó hablando con la mujer que fue agredida por Beland, quien dejó ver que el problema en Ubisoft Toronto es estructural y cultural. Particularmente para las mujeres, Ubisoft Toronto fue descrito como un ambiente en el que te recordaban todo el tiempo que tenías suerte de estar trabajando ahí, como para que no te quejes.

Las agresiones no solo eran de índole sexual. También se habla de lo que los empleados tuvieron que soportar un clima laboral que normalizaba chistes racistas y homofóbicos. Lo más triste de todo es que el problema no se queda en Toronto. Como leemos también en Gamasutra, otra de las tantas fuentes que investigaron el asunto, en Ubisoft Massive, Ubisoft Sofia, Ubisoft Paris y Ubisoft North Carolina también hubo denuncias.

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De hecho, recientemente salieron a la luz acusaciones que se remontan a 2009, contra Gregg Baker, quien era community developer de Ubisoft Massive en ese entonces. El caso de North Carolina no es menos terrible porque se llegó a saber que pretendieron silenciar a las mujeres víctimas de abuso (y a los testigos) con gift cards. En cuanto a Ubisoft París, este informe de Bloomberg asegura que es la filial con más denuncias y que tenía una cultura de fiestas dañina para las mujeres, al punto que parecía una fraternidad universitaria. Esto es preocupante porque la sede francesa es también la central.

La cultura tóxica y misógina de Ubisoft tiene larga data y parece endémica a la compañía. ¿Lo peor de todo? Nadie hizo nada.

A Yves Guillemot, CEO de Ubisoft y co-fundador del estudio, no le quedó otra que salir a hablar y terminó anunciando a comienzos de julio que Tommy François y Maxime Béland estaban siendo investigados. Un día después, Béland renunció y François fue forzado a tomarse una licencia disciplinaria.

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Las investigaciones no fueron solo internas, de todas formas, siendo la más importante la del diario francés Libération, un informe enorme en dos entregas, publicadas los días 1 y 10 de julio de 2020, que ponía el foco en Serge Hascoët, Director Creativo del Estudio. A Hascoët se lo describe como un “intocable”, un amigo del CEO (Yves Guillemot) que tenía tanto poder dentro de la compañía que decidía cómo se publicaban los juegos, qué se cancelaba y qué no.

Hascoët dimitió el 13 de julio y fue reemplazado por el propio Yves Guillemot, quien anunció una reestructuracion completa de la empresa, incluso reemplazando a la jefa de Recursos Humanos, Cécile Cornet, luego de que se sepa que Ubisoft había hecho oídos sordos por más de una década a las denuncias que hacían los empleados en contra de Hascoët, justamente, ante el departamento de Recursos Humanos.

La reestructuración anunciada por Guillemot llegó el mismo día en que vimos el evento digital, simil conferencia de E3, Ubisoft Forward. Unas horas antes del evento, desde Ubisoft dejaron en claro que no hablarían sobre el tema durante la conferencia. ¿La excusa? Ridícula y pobre: “el contenido es pre-grabado”. Las acusaciones contra Ubisoft comenzaron la semana del 20 de junio, de modo que tuvieron bastante tiempo para grabar un mensaje y hacer público, de una manera más formal, que están tomando cartas en el asunto. Pasar por alto semejante problemática en el evento más importante del año para la empresa es desmerecer el problema.

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En la investigación más reciente, publicada el pasado 21 de julio por Jason Schreier, queda en claro toda la peste que rodeaba a Hascoët. En particular, varias empleadas aseguran que el tipo era tan misógino al punto de obligarlas a asistir a reuniones laborales en clubes de strippers. Una exempleada de Ubisoft San Francisco en la misma nota asegura que “si no pertenecías al grupito de los varones, terminabas relegada a trabajar en la periferia”.

Según el reporte, además, Serge Hascoët y su equipo editorial no permitieron protagonistas femeninas en la serie Assassin’s Creed porque “no venden”. Como explicamos en esta nota, acá nos queda claro que el machismo de la compañía trasciende varios niveles, incluso llega al nivel creativo.

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Luego de que Schreier destape más la olla (aunque probablemente no de forma definitiva) con su informe en Bloomberg, Kotaku decidió acercarse a Yves Guillemot en busca de una respuesta. Ya que, como dijimos más arriba, el responsable de Ubisoft propuso una reforma completa en la empresa, es crucial entender qué sabía y qué no sabía, especialmente cuando ya está claro que toda esta historia de abusos y acosos se extendió por más de 10 años.

La respuesta de Guillemot ha sido evasiva, limitándose a decir que algunos directivos traicionaron su confianza. A pesar de que Ubisoft ha creado una plataforma online de alertas que permite tanto a empleados como a externos informar sobre acoso, discriminación y otras conductas inapropiadas, todavía seguimos esperando que Guillemot asuma la responsabilidad abiertamente. Con respuestas tan tibias, quizás todo lo que sabemos hasta ahora no sea más que el centro del huracán.

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