Análisis

ANÁLISIS | Tales of the Neon Sea

Una aventura que engancha con su apartado visual y su historia, aunque requiere un poco de paciencia

Tales of the Neon Sea captura miradas con su increíble pixel art. No por la técnica, sino por la estética, embebida en la paleta de colores que nació cuando el cyberpunk noir llegó a la pantalla. Desarrollada por Palm Pioneer y distribuida por Zodiac Interactive, estamos frente a una aventura de puzles situada en un futuro distante en el que los robots y los humanos conviven. Al menos a simple vista porque, en la piel del detective Rex, vamos a resolver brutales asesinatos que dejan en claro la fuerte cultura anti-robot que pulula las calles.

La mayor inspiración para Tales of the Neon Sea es Blade Runner. La película de Ridley Scott pisó muy fuerte en la cultura pop, tanto que es casi imposible darle vida al imaginario cyberpunk sin detectives con gabardina, sin neones y sin robots en plena revolución. Los crímenes sanguinarios y la fascinación por la cultura japonesa son parte del cóctel también.

El juego comienza en la recta final. De ahí jugamos en modo flashback para entender por qué Rex se metió con fuerzas sobrenaturales. El tipo es un detective huraño, que vive con su robot y su gato, en un apartamento desprolijo. Los primeros compases de la aventura funcionan a modo de tutorial. Las mecánicas de Tales of the Neon Sea son sencillas. No hay sorpresas. Funciona como una aventura point & click clásica, aunque acá el control del personaje es libre y se juega muy bien con joystick.

En síntesis, es una aventura de puzles. El gameplay se basa en resolverlos, a veces de formas más afortunadas que otras.

Los momentos que más vamos a disfrutar en Tales of the Neon Sea son aquellos que incitan a la exploración y la investigación. Los escenarios son pequeños, pero incluso el propio apartamento de Rex tiene un montón de recovecos y referencias interesante para los amantes de la ciencia ficción. El trasfondo de la historia se expande con documentos y otros coleccionables que nos permiten entender un poco la tensión política que acompaña la atmósfera del juego.

Con respecto a la investigación, como todo detective, Rex se topará con distintos crímenes. A los jugadores nos tocará reconstruir la escena y obtener distintas pistas del cuerpo de la víctima y/o del escenario.

Por el contrario, gran parte de nuestro progreso en la aventura se ve entorpecido por puzles que no se sienten para nada coherentes con la trama. En solo 30 minutos de juego, es posible toparnos con hasta tres mini-juegos de corte casual. No es divertido que cada 10 minutos tengamos que reordenar cuadrados o hacer el típico puzle de reposicionar cañerías o cables para lograr que pase el agua o la electricidad, respectivamente.

Algunos puzles son divertidos. Algunos requieren que observemos bien el ambiente. Otros, bien clásicos, son de descifrar códigos para abrir una puerta. A veces nos toca controlar al gatito, William, y obtener información o algún ítem especial para Rex. Estas escenas se juegan como puzles de plataformas y quiebran con la repetitividad de los mini-juegos casuales, que parecen metidos con calzador, alargando la aventura artificialmente.

El carisma de Rex y la historia son los elementos que nos mantienen pegados a Tales of the Neon Sea. Su estilo visual también, como no puede ser de otra forma. El mundo tiene su encanto y los escenarios guardan varias interacciones opcionales que suman al trasfondo noir.

El principal problema del título es de diseño. Los puzles, en general, no suman a la narrativa ni son precisamente divertidos. A veces terminan siendo hasta engorrosos. Si Tales of the Neon Sea es un juego de unas 8 horas, no es por otra razón que por estos puzles. A los mini-juegos sin mucho sentido se le suman algunas misiones que nos tienen yendo del punto A al B varias veces para recoger objetos y combinarlos. Por suerte, los escenarios son chicos.

La historia del juego de Palm Pioneer no cierra del todo, pero eso no debería ser una sorpresa. Actualmente están disponibles en Steam solo los primeros tres episodios y el resto llegará a modo de DLC gratuito este mismo año. Esto no debería hacerles perder el incentivo, ya que el paseo por Tales of the Neon Sea vale la pena justamente por la historia y los personajes. Los tropos no son precisamente nuevos (realmente los toma todos de Blade Runner), pero los diálogos son satisfactorios, con secundarios de personalidad marcada y mucho humor.

La dirección de arte es el punto más fuerte del título. Los escenarios tienen un nivel de detalles a la par de la estética viva y llamativa. Ningún escenario es igual a otro. Hay mucho trabajo detrás de cada neón, cada cartel y cada personaje. Durante los diálogos conocemos las caras de nuestros personajes gracias a un dibujo emergente que acompaña la línea de texto, al mejor estilo de las novelas visuales japonesas. Toda la construcción visual de Tales of the Neon Sea es fantástica.

TALES OF THE NEON SEA

30/4/2019 (PC)
6.5

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