Análisis

ANÁLISIS | Super Mario 3D All-Stars es un tibio festejo

Super Mario 3D All-Stars es una pieza de conservaduría histórica y un pasaje a la nostalgia, pero como producto full price deja un tanto que desear.

El pasado 13 de septiembre de 2020 se cumplieron 35 años del lanzamiento que resucitó al gaming hogareño y sentó las bases de la industria moderna. No exagero cuando digo que yo no estaría escribiendo esto y tal vez ustedes tampoco lo estarían leyendo en un sitio dedicado al gaming, sin la creación de Shigeru Miyamoto y la gente de Nintendo Entertainment Analysis & Development Division. Tampoco es una exageración entender a Mario como un abanderado de la cultura Pop, sentado en la mesa de Mickey, Bugs Bunny y otros titanes del entretenimiento. Celebrar los 35 años de Super Mario es casi como celebrar los 35 años del gaming contemporáneo en sí, ya que cada juego de Mario fue influenciando a la industria de diferentes maneras. Es por este motivo que una colección de los juegos que revolucionaron y sentaron las bases de los plataformeros 3D es un motivo para celebrar, aunque no todo es alegría en este cumpleañitos.

Super Mario 3D All-Stars - Launch Trailer - Nintendo Switch

Super Mario 3D All-Stars es un paquete que nos ofrece las tres primeras instancias tridimensionales del plomero más famoso del mundo: Super Mario 64 (N64), Super Mario Sunshine (NGC) y Super Mario Galaxy (Wii). Tres juegos que individualmente supieron cosechar éxitos tanto de ventas como de crítica - si, Sunshine también - y al día de hoy se mantienen erguidos como ejemplos de su género y el imaginario nintendero. Sin embargo, lo que parecería faltar en esta colección es el tan aclamado “Sello de Calidad de Nintendo”. No, el producto no es malo e individualmente cada juego mantiene su puntaje casi perfecto, sobreviviendo al paso del tiempo. Lo que falla es la presentación.

La polémica comenzó cuando nos enteramos que estos tres títulos no eran remakes ni remasterizaciones, sino directamente emulaciones. Desde el vamos, esto es cierto, pero tal vez un poco reduccionista. Los tres plataformeros corren sobre un software de emulación, pero no por eso dejan de contar con cambios y retoques. De entrada, el HUD de cada uno está dibujado de nuevo, manteniendo el estilo artístico pero adaptándose no sólo a las altas resoluciones, sino también al tamaño de la pantalla en modo portátil, cosa que ya es más de lo que varios juegos first y third party suelen hacer.

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Sumado a esto, Super Mario 3D All-Stars “limpia” un poco la definición de cada título, eliminando difuminados delimitados por el hardware antiguo, lo que no parece realmente mucho trabajo, pero puede llegar a marcar una importante diferencia, como en el caso de Super Mario Sunshine donde gracias a esto, la claridad en la distancia de dibujo permite que no solo se disfrute más el trabajo de diseño de sus mapas, sino que a su vez esto nos ayuda a visibilizar secretos y destinos a la distancia, con mayor comodidad.

Sin embargo, hay problemas con la emulación en Super Mario 3D All-Stars. La realidad es que emular un juego no es un pecado tan terrible, pero es la calidad de la emulación y cómo se compara con relanzamientos anteriores lo que podemos criticar, sabiendo sobre todo que estos tres juegos ya han sido modificados por fanáticos para que corran en óptimas condiciones siguiendo estándares de calidad modernos.

Ya desde el vamos es un misterio por qué Super Mario 64 mantiene el arcaico 4:3 como formato de pantalla. Podría tirarme a chanta y argumentar que busca mantener la presentación de la pieza histórica considerando que fue el puntapié inicial para los juegos tridimensionales allá en 1996, cuando las teles de tubo eran la norma. Sin embargo, cambiar la relación de aspecto no hubiera sido un trabajo tan complicado y es un misterio porque la división de Nintendo Europa - encargados de armar esta colección - tomó esta decisión.

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Por otro lado, no es la primera vez que Super Mario 64 es emulado de manera oficial. Ya en WiiU la compañía japonesa había lanzado una versión de su clásico, la cual dejaba bastante que desear desde el apartado visual y por el lag en sus controles. Comparado con la versión de la consola menos exitosa de Nintendo, esta nueva emulación es un éxito aun cuando se puede notar un leve defasaje en los efectos de sonido de nuestro personaje. Siendo la Switch la consola que reintrodujo a muchísimas personas al mundo de los videojuegos, esta es la mejor manera de descubrir o reencontrarse con esta piedra angular del gaming moderno.

Luego llega Super Mario Sunshine, la oveja negra de la familia. Mientras que aún en su lanzamiento su recepción fue positiva, el Mario titular de Gamecube no es el exponente más apreciado por los historia. De todos modos esto puede llegar a cambiar, ya que su inclusión en Super Mario 3D All-Stars hace méritos. Para empezar, es la primera vez que se puede jugar de manera oficial fuera de su presentación original, lo que definitivamente hará que caiga en manos de muchas personas que jamás lo habían probado. Además, es el título que más trabajo parece haber recibido, ya que sumado a las cuestiones técnicas ya mencionadas, también contó con un trabajo de re-renderización en sus cinemáticas, haciendo que se puedan apreciar con mayor calidad. Siendo Super Mario Sunshine el primer Mario en contar con animaciones renderizadas, esto es un lindo detalle.

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Uno de los aspectos negativos de esta versión es que no se puede jugar con el adaptador del control de Gamecube, como si es el caso con Super Smash Bros. Ultimate. Los Joycons y el Pro Controller se adaptan bien, pero parece una oportunidad desperdiciada. Por otra parte, varios jugadores han reportado bugs en este juego, pero debo decir con sinceridad que no me crucé ninguno, aún siendo el juego al que más tiempo le dediqué. Si eligiéramos ganadores, dejando gustos personales de lado, este es el juego que más luce el trabajo adicional recibido.

Lo que nos deja con Super Mario Galaxy, la frutilla de esta torta de cumpleaños y el juego que tal vez menos trabajo necesitaba. Este exclusivo de Wii está entre los mejores juegos del fontanero y hasta el lanzamiento de Super Mario Odyssey sólo fue superado por su secuela directa, la cual sigue ausente sin aviso. La mayor dificultad de su implementación en Super Mario 3D All-Stars era cómo traducir los controles por movimiento a los modelos Lite de Switch, lo que se solucionó sin muchos problemas asignando un botón a la acción. La experiencia está casi intacta y a diferencia de los otros dos juegos, Galaxy es el único que corre a 60 cuadros por segundo, como lo hacía su versión original. Sin embargo, el aspecto negativo de esta emulación es que por más que no necesitaba mucho trabajo, algunos detalles se tocaron para mal y el acabado final sufre de un problema de presentación incorrecta de los colores que genera algunas disonancias en tonalidades similares, haciendo que se remarquen en lugar de difuminarse a la hora de simular una iluminación natural.

Teniendo todo esto en cuenta, es raro pensar que una colección compuesta por tres juegos que supieron coleccionar calificaciones perfectas en su momento, no tengan otra calificación perfecta en promedio. Y sin embargo esto sucede no por una devaluación natural debido al paso del tiempo, sino que como producto final, la oferta se siente escasa y un tanto chata.

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Los extras en Super Mario 3D All-Stars son las bandas sonoras de cada juego. Estas siempre son un deleite de escuchar y recomiendo hacerlo, pero no es más que una lista de reproducción con poco soporte gráfico. Una ocasión semejante como ser el aniversario del personaje más reconocible en la historia de los videojuegos podría haberse celebrado con la inclusión de material exclusivo, niveles eliminados, comentarios de los creadores a modo de documental o hasta las publicidades de lanzamiento de cada uno. Pero no. Su presentación puede ser confundida por sobria, pero en realidad es poco inspirada.

Los juegos también podrían haber contado con un poco más de trabajo. La opción de una disposición más actual en los botones hubiera sido un agregado más que bien recibido o como mínimo, hubiera sido agradable poder elegir entre una disposición nueva o la clásica. De más está decir también que todos podrían correr a 60fps y haber cambiado su relación de aspecto, pero al final del día contradiciendo todo lo que esperamos de un producto de Nintendo, parece que se hizo el menor esfuerzo posible.

Algunos rumores indican que se empezó a trabajar en la colección recién en marzo de este año, pero aún siendo esto cierto, no es excusa para la vagancia del equipo europeo que se pierde la oportunidad de brillar por emular los juegos en lugar de utilizar los códigos fuente para hacer ports directos en donde podían ajustarse todos estos detalles con mayor facilidad.

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Super Mario 3D All-Stars ofrece tres juegos espectaculares de la forma menos inspirada posible. Celebro que lleguen a toda una nueva generación de jugadores, pero tratándose de su saga insignia, podrían haberse esmerado más. Hay un gran valor en conservarlos para la posteridad y que no hayan quedado presos de hardware obsoleto, pero hasta los puristas de los juegos originales podrán estar de acuerdo en que al paquete le faltó magia.

Con todo esto, volver a jugar Super Mario 64, Super Mario Sunshine y Super Mario Galaxy es un deleite y algo que recomiendo a cada persona que se interesa por el mundo de los videojuegos. Los títulos se sostienen bien en el tiempo y son un documento de todo lo que Nintendo hizo por la industria y por la cultura de los videojuegos. Sin embargo, por más disfrutable que sea cada juego, el precio está por encima de lo que ofrece. La culpa igual no es del plomero, sino de quien lo tiró de manera apresurada por el caño.

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SUPER MARIO 3D ALL-STARS

18/09/2020 (NINTENDO SWITCH)
7.0

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