Análisis

ANÁLISIS | Spider-Man: Miles Morales, el héroe que merecemos

Spider-Man: Miles Morales tiene que llenar unos zapatos muy grande, pero lo hace sin que le tiemble el pulso.

Ya sea que hablemos de Spyro, Ratchet & Clank o Resistance, Insomniac Games es una máquina de crear clásicos para Sony. En esta última generación, el honor fue de Marvel’s Spider-Man, uno de los exclusivos mejor valorados por la prensa y los usuarios. Por eso fue toda una sorpresa cuando Spider-Man: Miles Morales fue anunciado como uno de los juegos de lanzamiento de PS5 y mayor sorpresa aún cuando nos enteramos que también estaría disponible para PS4. Las preguntas ahora son: ¿puede el joven héroe estar a la altura de su predecesor? ¿Es un título standalone suficiente como para despedir una generación y recibir a la otra? ¿Tenía esta Nueva York digital más para ofrecer? Toda una red de interrogantes en la que es fácil quedar atrapado. Por suerte, Spider-Man: Miles Morales no arruga ante las redes.

Marvel's Spider-Man: Miles Morales - Announcement Trailer | PS5

Por más que dos años parezca poco tiempo para lanzar una secuela, decir que este juego es tan solo una expansión es quedarse corto. Si, reutiliza assets, mecánicas y la mismísima Gran Manzana como punto de partida, pero lo que mejor reutiliza Spider-Man: Miles Morales es el conocimiento obtenido con el lanzamiento anterior y su DLC - que a mi parecer ya solucionaba varios problemas - para darnos lo que podríamos llamar la versión definitiva de este juego. Insomniac aprendió mucho y “aprender” es la palabra clave en todo esto.

Miles Morales es más que un juego de acción en tercera persona de superhéroes. Es un redondo relato coming of age. Mientras que en el juego original contábamos con un Peter Parker que llevaba ocho años dentro del traje, para Miles todo es nuevo y su camino del héroe aún debe ser recorrido. Por más popular que sea en este momento, su origen todavía puede ser contado sin caer en tediosas repeticiones, por lo que hacerse de abajo con el personaje no sólo nos ayuda con la inmersión, sino que cumple la fantasía de poder de una manera diferente, la cual es experimentarla a través de los ojos de un adolescente inocente e inseguro que crece en un mundo donde los defensores más poderosos de la Tierra ya existen.

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Cuando jugas en las grandes ligas, no hay tiempo para pagar derecho de piso. Aún estando bastante verde y habiendo cometido varios errores, Peter deja a Miles a cargo de toda la ciudad tras emprender un viaje de trabajo fuera del país. Tal es la suerte de Miles, que su bautismo de fuego se viene a dar en el medio de un ataque de bio-terroristas a una megacorporación dirigida por un rancio empresario con aires de celebrity, que promete dar energía limpia a los barrios bajos de la ciudad. Por suerte, Miles no está solo ya que lo acompaña un fantástico elenco de personajes compuesto por su mejor amigo de la escuela, su mejor amiga de la infancia y su madre, una inmigrante puertorriqueña en plena campaña política para entrar al municipio de la ciudad y así defender a los barrios más necesitados. Una heroína en su justa medida.

Todos estos personajes aportan frescura a la historia gracias a cómo están escritos, interpretados y a cómo interactúan entre ellos. Si una de las mejores características del juego de 2018 era su historia y quienes la componían, en esta oportunidad es más rica aún, ya que las metas, misiones y visiones de cada una de estas personas se cruzan e interconectan de tal manera que siempre se terminan elevando los unos a los otros. Sumado a que la particular dirección elige presentar sus cinemáticas con una edición poco común para el estilo de juego, complementado todo esto con una musicalización espectacular, todo lo que sucede en este relato cautivador está lleno de matices, colores y texturas que logran destacarlo dentro de su propia liga.

Pero claro está, en medio de todo eso hay un juego. Y un juego en el cual es difícil ignorar que se van a repetir mecánicas y locaciones. Una interesante manera de resolver esto fue haciendo que muchas de nuestras misiones sucedan en interiores. Los distintos edificios y bases subterráneas que exploramos se ven geniales y presentan arquitecturas inteligentes que proponen un mejor diseño de misiones que su predecesor. A la hora de cruzar la ciudad balanceándonos - cosa que Miles hace con un estilo y una torpeza muy propia - volveremos a encontrar misiones emergentes, las cuales pueden ser sorpresa o podemos seleccionarlas de una divertida app creada por uno de nuestros aliados, para que la gente le pida ayuda y favores al nuevo Spider-Man. Volvemos también a recolectar diversos coleccionables, que no solo nos dan un trasfondo del personaje sino que también nos ayudan a reunir tokens para destrabar trajes y mejorar nuestros potenciadores.

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Spider-Man: Miles Morales ofrece un mar de misiones secundarias que siguen apareciendo aún bastante avanzado el juego. Estas tienen su propia impronta narrativa - como ser las que nos llevan a ayudar a los vecinos del barrio - como aquellas que existen para que practiquemos nuestras habilidades. Lo interesante de las misiones de entrenamiento es que más allá de recompensarnos dependiendo nuestra performance, también destraban nuevas habilidades en el acto, lo que cementa el concepto de estar entrenando más allá de simplemente llenar una barra de XP para que mágicamente sepamos hacer algo nuevo. Si, el árbol de habilidades customizable está, pero el hecho de además ir aprendiendo como hacer algo luego de una lección por parte de Peter, nos hace sentirnos verdaderamente en la piel de un héroe del ascenso.

Hablando de habilidades, Miles Morales tiene algunos trucos bajo la manga que aportan una nueva óptica a la hora de combatir o realizar las misiones de sigilo. Mientras que a simple vista parece compartir los mismos poderes que Spidey, la araña de Harlem cuenta con las habilidades de hacerse invisible y realizar descargas eléctricas, lo que iremos masterizando a medida que avancemos en la historia. A efectos prácticos, hacerse invisible es una gran adición para las misiones de infiltración, de la misma manera que poder electrocutar a nuestros enemigos nos da una ventaja en el combate. De todas maneras, el juego sabe balancear esto desde la jugabilidad, apoyando también todo sobre la historia que se nos está contando, para que nunca nada parezca un capricho aleatorio. Cada vez que tenía ganas de quejarme porque por algún motivo no podía aprovecharme de estos poderes, la historia ofrecía una explicación lógica y verosímil que me hacía sacarme un metafórico sombrero.

Otra decisión acertada de Spider-Man: Miles Morales es haber recortado todo el contenido que estiraba artificialmente la experiencia original. Sabemos que a veces eso sucede a pedido de las publicadoras para que la experiencia sea más duradera, pero a la larga solo termina lastimando al título. En la veintena de horas que duraba Marvel’s Spider-Man, los puzzles del laboratorio o las misiones de Mary Jane, afectaban al ritmo del juego ofreciendo poco y nada a cambio. La aventura de Miles puede ser completada al 100% en unas diez horas y todo lo que nos sucede es relevante para la historia, el crecimiento del personaje y el deleite del jugador. En un principio puede parecer que todo pasa demasiado rápido, pero al final se nota que el orden de los sucesos está debidamente curado para que naveguemos una corriente de acciones y emociones sin interrupciones innecesarias.

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Lo peor que puedo decir de este título es que recae en algunos tropos que saturaron los argumentos de esta generación - ¡basta de milicias privadas como enemigos! -, pero mentiría si no dijera que es funcional a lo que quieren contar. Además de eso, no encontraron la manera de solucionar que el personaje se interrumpa así mismo debido a su particularidad de no callarse un segundo. Esto no arruina la experiencia, pero junto a algunas transiciones vertiginosas en las cinemáticas, hacen que por momentos el acabado del juego sea un tanto desprolijo.

Pero con desprolijidades y todo, es una fiesta. Las referencias inteligentes al juego original afianzan las bases de lo que ya es un nuevo universo que vamos a explorar por años y el guión y los diálogos demuestran plena comprensión de todo lo que hace grandes a estos personajes para el disfrute de los fanáticos de siempre y quienes pronto lo serán. Sabiendo aprovechar todo esto y eliminando lo que sobraba del juego original, nos da una experiencia concreta y llena de emociones que nos deja pidiendo que por favor haya una entrega cada dos años.

Spider-Man: Miles Morales es un mejor juego al final del día, porque tiene un mayor entendimiento de qué lo hace una gran experiencia con el control en la mano, presenta personajes nuevos para enamorarse y cuenta una historia profunda que logra emocionarnos sin recurrir a golpes bajos, sino apelando a sensibilidades cotidianas bien argumentadas - exageradas un poco por la mística comiquera, claro está. Miles puede tener mucho camino por delante, pero si hay algo que demuestra este juego, es que el traje no le queda grande.

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SPIDER-MAN: MILES MORALES

12/11/2020 (PS4, PS5)
9.0

Terminar Spider-Man: Miles Morales en un 86% me llevó unas ocho horas, dejando varias misiones secundarias por completar, las cuales abandoné luego de probar una de cada, pero ansió terminar. La versión revisada fue la de PS4, pero actualizaré la review una vez que llegue la nueva generación.

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