Opinion

Single Player | El futuro es con retrocompatibilidad

Sony ha detallado cómo va a manejar PlayStation 5 la retrocompatibilidad: una victoria para los jugadores.

La retrocompatibilidad nunca fue un tema de agenda, al menos, en las consolas principales con las que jugamos hoy en día. Portátiles de Nintendo han tenido esta característica dentro de una misma familia de consolas; PlayStation 3 en sus primeros modelos podía ejecutar discos de PlayStation 2, pero luego esta función fue descartada ante la poca utilización por parte de los jugadores, según la propia Sony. Los más cínicos dirán que esta es una maniobra que permite a las compañías exprimir un poco más de dinero sobre aquel material preciado que ya está terminado: reediciones especiales, remasters, virtual console y tantas yerbas más. Lo cierto es que poner en disposición estos juegos no sólo acarrea más dolores de cabeza de los deseados, sino que también implica una inversión de recursos.

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Las viejas PlayStation 3 incluían el procesador de PlayStation 2 para correr los títulos directamente al insertar el DVD.

Las viejas PlayStation 3 incluían el procesador de PlayStation 2 para correr los títulos directamente al insertar el DVD.

En el caso de Microsoft, la historia es ciertamente distinta. Su primera consola terminó su ciclo de vida prematuramente; Xbox 360 logró comerse la mitad de un mercado comandado por PlayStation y Xbox One sufrió hasta el último de sus días las consecuencias de una pésima comunicación pre y post lanzamiento. Sería injusto decir que la retrocompatibilidad como punto de venta ha sido una de las tantas medidas “populistas” que Phil Spencer tuvo que tomar para enderezar el rumbo de la alicaída Xbox One, porque desde Xbox 360 que Microsoft intenta poner en disposición los juegos clásicos de sistemas anteriores en manos de aquellos que los compraron en su momento: honrar esa compra, y mitigar el sentimiento de que tus juegos ya no sirven. De hecho, el nuevo enfoque a servicios y un mimo absoluto al usuario han sido los argumentos que han fortalecido a Xbox: Game Pass, retrocompatibilidad de Series X y S con las tres generaciones anteriores. ¿Se imaginan todas estas movidas si Xbox hubiese sido la “ganadora” de esta generación que se va?

Es inútil pensar en supuestos. Lo concreto es que hoy en día, cuesta imaginar una consola de próxima generación que no nos permita jugar con aquello que ya tenemos. En mi caso, por ejemplo, tengo una librería extensa de juegos en Xbox One que, hasta que se anunció el plan de retrocompatibilidad absoluta, temí perder; sin ir más lejos, me pasó lo mismo al pasar a Xbox One, y recién me permití vender mi 360 cuando la gran mayoría de los juegos ya estaban disponibles en la otrora nueva consola de Microsoft. Es realmente positivo saber no sólo que voy a poder jugar prácticamente a todo lo que ya tengo, sino que también lo haré con mejoras en el rendimiento. Voy a estar jugando muchísimo mejor de lo que hago ahora, en materia de performance, claro está.
A Sony, por su parte, le ha costado bastante más entender que la retrocompatibilidad es un valor agregado de suma notoriedad para sus jugadores: una situación que intentaron parchar con el servicio conocido como PlayStation Now, pero que nunca tuvo la percepción de ser una solución definitiva.

El pregón de Microsoft respecto a este tema, y en vista de cómo se están desarrollando todas las “previews” de Series X, da la impresión de que ya no hay que temer a quedarnos sin jugar o perder nuestras compras momentáneamente al cambiar de generación: la mayoría de los juegos no sólo funcionan directamente, sino que la mayoría lo hace con mejoras e incluso algunos tendrán actualizaciones para aprovechar el hardware de nueva generación de manera nativa.

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Microsoft siempre estuvo comprometido con la causa de la retrocompatibilidad.

Microsoft siempre estuvo comprometido con la causa de la retrocompatibilidad.

La mejor noticia sin embargo, llegó durante esta semana: Sony, después de muchísimo misterio, develó que en efecto, la gran mayoría de los juegos del catálogo de PlayStation 4 serán jugables en el sistema sucesor. Hay algunos asteriscos: no se sabe qué tan bien funcionarán algunos títulos porque es un sistema “inestable”, pero el hecho de que exista la voluntad de agregar al ecosistema una función como la retrocompatibilidad, nos deja ver que la empresa nipona ha recapacitado para bien. Y hay más: al igual que en Series X, PlayStation 5 también incluirá mejora de rendimiento en casi todos los juegos, pero particularmente aquellos desarrollados por estudios First Party de Sony, que le darán un lavado de cara completo, como sucederá con el mencionado Spider-Man. Aunque Dark Souls de PlayStation 5 y Spider-Man: Miles Morales son buenas razones para tener una PS5, lo concreto es que, como suele suceder al inicio de cada generación, echar mano al backlog de nuestros propios juegos se siente como una gran alternativa.

De hecho, ese parece ser uno de los mensajes de esta nueva generación: se avanza hacia un futuro de velocidades de datos vertiginosas, con una enorme cantidad de trucos visuales, ray tracing y más; pero también se avanza con un pie ligeramente apoyado en el pasado. Y esto no es poca cosa, puesto que la industria no suele ser muy indulgente en términos preservacionistas. Hoy, ya podemos fantasear que al igual que sucede en PC, nuestros juegos siempre van a estar al alcance de la mano para nuestro disfrute, sin importar qué tanto hayamos avanzado tecnológicamente. Decía antes que no me gusta hablar en supuestos, pero me permito romper esta regla para decir, con total seguridad, que si Microsoft no hubiese hecho énfasis en este apartado, hoy no estaríamos discutiendo esto. Sin importar de dónde provenga, este es un cambio para mejor, con el que definitivamente ganamos todos.

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