Análisis

ANÁLISIS | SIFU: el camino del guerrero

Sloclap nos trae un complejo beat 'em up que es tanto una oda a la cultura marcial como un guiño a los amantes de revolear el pad hasta terminar el juego

La historia que plantea SIFU probablemente la hayas visto en un sinfín de películas: un infante huérfano que crece en el caldo caliente de la venganza, después de ver en primera persona cómo su familia es ultimada por una misteriosa banda. Pero esta banda no es cualquier banda: sus integrantes tienen habilidades bastante particulares y su jefe es ni más ni menos que el discípulo del Sifu de esta historia. Sifu es el maestro absoluto de la disciplina marcial del kung fu que, por otro lado, también es el padre de el o la protagonista -algo que podemos elegir de entrada. Y si viste algún tráiler es muy probable también que sospeches que lo que propone el nuevo título de Sloclap tenga mucho que ver con las viejas glorias de los arcades en la línea de los Double Dragon o Final Fight.

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Pero SIFU no es ni una cosa ni la otra, o mejor dicho, es todo eso y más: se trata de un juego de peleas que toma elementos de exponentes como Sekiro -el sistema de postura, la necesidad de una ejecución perfecta para seguir adelante. También bebe de vertientes roguelite, con aspectos persistentes que prevalecen después de resetear la partida al alcanzar la pantalla de “Game Over”, como son algunas habilidades de combate o ítems clave para abrir atajos en los escenarios. Por supuesto que también agrega mecánicas propias: la central es la de la edad. En SIFU, cada muerte representa un año más en tu personaje y si morís más de una vez, esas muertes se acumulan y se suman. Así, morir tres veces seguidas no implica envejecer tres años sino seis, y la cuenta cada vez es más desfavorable si morimos más veces todavía y te tengo una mala noticia: en SIFU vas a morir, y mucho.

¿TAPADO DEL AÑO? REVIEW DE SIFU

La premisa principal es dar con cada uno de los miembros de la banda a lo largo de cinco enormes escenarios bien distintos: desde los suburbios, una disco o un un museo de vanguardia, mientras te abrís paso entre hordas de enemigos de toda clase, todos muy letales a su modo. El truco de la edad consiste en que, por un lado, la edad con la que terminas el nivel es con la que empezás el siguiente y en SIFU si morís teniendo 70 años o más, es el equivalente al final de la partida. A su vez, la edad también define qué habilidades se pueden aprender y qué tipo de recompensas podemos obtener a lo largo de los distintos altares que se encuentran desperdigados por los niveles. Como si fuera poco, la edad rige también cambios en el balance de fuerza de ataque y resistencia: a mayor edad, mayor fuerza pero menos resistencia. Al principio esta idea se siente un tanto asfixiante y por qué no decirlo, frustrante.

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Esto es principalmente porque también entran en escena sistemas de progresión por puntos y experiencia para poder desbloquear ciertas bonificaciones pasivas y movimientos de combate que se pierden cada vez que llegamos al final de la partida, salvo que invirtamos mucha experiencia para desbloquear permanentemente esos movimientos. Y a esto sumamos un sistema de combate muy profundo que con pocos botones logra un nivel de complejidad única, que requiere además una ejecución perfecta. Golpe débil, fuerte, bloqueo y esquive son las acciones básicas y desde ahí se desprende una enorme cantidad de combos y ataques críticos que ayudan a mitigar el hecho de la constante desventaja numérica a la que te vas a enfrentar.

Cuando lo ves y no lo jugás, SIFU parece un Final Fight, pero con el pad en la mano no es difícil de entender que es un animal por completo distinto: no vas a poder salir airoso de las peleas aporreando botones de ataque sin más. Abrir una oportunidad de contraatacar y rematar a los rivales -acción fundamental, ya que es la única forma de recuperar salud- está sujeto al éxito con el que ejecutemos el “parry” o los esquives. Y para poder realizar estas acciones, el timing y la lectura de los movimientos de los enemigos y del entorno que nos rodea tiene que ser perfecta. Esto aplica particularmente a los enfrentamientos contra los jefes finales, durísimos por cierto, que no vas a poder derrotar si no aplicás a la perfección los movimientos, aprovechando las ventanas que se generan.

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Y si hasta acá te parece que todo esto es muchísimo para absorber, te tengo que dar la razón: el punto más complicado de SIFU es justamente escalar la pared de información, sistemas y lo quisquilloso que se pone con la ejecución en los combates. Las primeras horas son francamente espectaculares pero también son las que más te van a poner a prueba. Para poder disfrutarlo es necesario cambiar la perspectiva y ponerse en esa sintonía marcial que maneja SIFU no sólo desde sus mecánicas, sino también desde la temática que abarca con todo y su filosofía. Sólo se puede obtener el éxito en cada uno de estos niveles jugando de una forma inteligente, serena, estudiando cada uno de estos enemigos y sus patrones.

Mi percepción sobre SIFU era una incluso tras haberlo terminado: me sentía un tanto incómodo, con la sensación de que tuve que poner más de lo que me estaba dando e incluso sentí que le faltaba algo de balance en lo que respecta a la postura y otros elementos clave. Y en ese momento fue donde decidí capturar los primeros niveles desde cero y ahí se produjo la magia: de pronto, me vi superando todos los escenarios prácticamente sin resistencia; con una precisión y gracia sumamente satisfactoria. Me vi dominando gran parte de las técnicas aprendidas hasta ese entonces, alcanzando una sensación de aprendizaje y superación enorme: otro de los puntos en común con Sekiro y el estilo soulslike en el que se inspira parte de SIFU.

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Esto habla a las claras de lo bien planteados que están sus sistemas y lo inteligente que es su diseño. Todas sus mecánicas y progresión confluyen de una manera cuasi perfecta y armónica, sin ningún tipo de fricción. Lo mejor de todo es que ese gusto por el diseño lúdico no sólo está aplicado en dicho aspecto de SIFU, sino que se extiende por todas las aristas que uno quiera analizar. Técnicamente no es punta de lanza de la generación pero en PlayStation 5 -la versión utilizada para este análisis- se ve hermoso, con mucho detalle y con una dirección artística soberbia. Los escenarios tienen mucha personalidad, ambiente y se sienten como espacios reales; tan reales como los maleantes que los habitan. En ese sentido, Sloclap logró una recreación respetuosa sin caer en ningún estereotipo, lo cual dota a todo el conjunto de una sensación de legitimidad muy marcada. En PlayStation 5 también es notable la implementación de la respuesta háptica del control, muy al nivel de los juegos exclusivo de la plataforma, así como también del audio espacial.

SIFU está tan pulido que el combate se siente responsivo al máximo y cuando aprendemos a jugar utilizando todas sus herramientas, se convierte en unos de esos juegos que nos dan la posibilidad de expresarnos a través de su jugabilidad. Los niveles se pueden repetir para mejorar la edad con la que los terminamos -siempre empezamos con 20 años y hay trofeos por terminarlo con menos de 50 y 25 años- pero también para desbloquear permanentemente todos los movimientos disponibles en el repertorio. Esto tiene una influencia directa en las espectaculares coreografías que resultan de los electrizantes combates que nos propone: SIFU se pone todavía mejor cuanto más lo jugamos.

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En definitiva, SIFU es uno de los mejores títulos que salieron en lo que va del año. No sabía exactamente qué esperar y su planteo me hizo chocar la cabeza contra la pared en un principio. Quería esa fantasía de poder inmediata, pero me hizo trabajar la paciencia para llegar a ese punto: la analogía perfecta de lo que significa practicar un arte marcial hasta dominarlo por completo. No es un juego para impacientes ni para quienes quieran una experiencia sin compromiso; por el contrario, recompensa la paciencia, la atención y dedicación con algunas de las secuencias de acción mejor resueltas y el combate más satisfactorio que jugué en años. El camino para llegar a la review terminó pero todavía no soy cinturón negro, una tarea que pretendo llevar a cabo en las próximas semanas: así de atrapado me dejó SIFU y por eso es que lo recomiendo.

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SIFU

8/2/2022 (PS4, PS5, PC)
9.0

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