Análisis

ANÁLISIS | Salt and Sacrifice: otra vuelta de tuerca a la fórmula

Salt and Sacrifice retoma la esencia soulslike y la mezcla con elementos de otras sagas ¿vale la pena esta secuela o se duerme en los laureles del fan service?

A mediados de 2016, mientras toda la industria se revolcaba en intentos de capitalizar el boom de los soulslike, Ska Studios publicó Salt and Sanctuary. El action RPG capturaba la esencia de la saga de Hidetaka Miyazaki a la perfección, mezclando mecánicas de todas las entregas con ideas propias y una dosis de diseño que lo hacían único. El juego fue eventualmente porteado a cuanta plataforma se pudo, cosechó buenas críticas y permaneció dentro del nicho más fiel de amantes del género. Salt and Sacrifice es una secuela que retiene algunos de los aspectos más importantes del título anterior, construyendo sobre el sistema de combate y crafteo, incorporando el esperado multijugador online y cambiando en el camino la fórmula de metroidvania que tan bien funcionaba. El resultado es tan fresco como su antecesor, con una progresión más vinculada a la cacería de jefes que a la exploración pero que a veces termina resultando un poco repetitivo.

TODO SOBRE SALT AND SACRIFICE // ¿QUE ESPERAR DE ESTA SECUELA?

Salt and Sacrifice nos pone en la piel de un inquisidor marcado. Al crear a nuestro personaje elegimos un crimen que, además de decidir el ítem especial con el que iniciaremos el juego, justifica la condena a muerte que pesa sobre sus hombros. En el Reino de Alterstone estos crímenes son pagados con tu propia vida o una vida de servidumbre como cazador de magos, que es justamente la elección que justifica nuestra aventura. Las cacerías redefinen la progresión del juego, en lugar de explorar un extenso mapeado el mundo está dividido en cinco grandes biomas repletos de laberintos, castillos y mazmorras que ostentan un diseño exquisito. La exploración estará supeditada a la cantidad de magos que hayamos matado, así se irán abriendo puertas previamente cerradas y conseguiremos adentrarnos en nuevas zonas del mapa. Esta mecánica es propia de la saga Monster Hunter y hace maravillas en cuanto a la reutilización de cada bioma, los cuales terminaremos conociendo como a la palma de nuestra mano, pero a la vez genera una grave sensación de cansancio.

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El cansancio viene de la mano de la repetición y, al menos hasta que le encontremos la vuelta al nuevo loop de cacería, leveleo y forja, las primeras horas estarán cargadas de frustración. Estaremos anclados al primer mapa hasta que matemos los primeros magos y cuando finalmente podamos pasar al segundo bioma la violencia del primer jefe nos hará regresar al mapa anterior para farmear experiencia, equipamiento y armas para estar a la altura del desafío. Lo bueno llega cuando entendemos que Salt and Sacrifice no se trata de avanzar y abrir nuevas zonas, sino de explorar cada rincón del bioma sin apurar el progreso. Así desbloquearemos diferentes tipos de magos elementales, descubriremos ítems especiales para acceder a zonas ocultas y casi sin darnos cuenta estaremos listos para seguir con la aventura. El placer está en aprender a navegar el mapa, seguir el rastro de los magos y usar los recursos obtenidos para forjar nuevos sets de armaduras y equipamiento elemental.

Como es de esperar en todo buen soulslike, la elección de clase determina más que nada nuestro equipamiento inicial ya que eventualmente podremos llevar el juego hacia el estilo de combate que más nos guste. En ese sentido el juego de Ska Studios no defrauda: el corazón de la propuesta es su sistema de combate pulido y la variedad de armas, armaduras e ítems que podemos sumar a nuestro arsenal. La columna vertebral del combate es la barra de stamina y aprender a gestionarla representa el desafío más grande de Salt and Sacrifice. Cualquier movimiento, desde atacar o cubrirse, hasta correr y esquivar, consume una buena cantidad de stamina y el principal problema es que sólo se recupera cuando no estamos haciendo ninguna de estas actividades. Esto incluye ser golpeado, no, tampoco recuperamos stamina mientras nos atacan y eso significa muchas veces morir de la peor manera: no podes cubrirte, esquivar ni atacar. Si usamos armadura o armas pesadas el consumo de stamina es aún mayor, al igual que el daño que causamos, por lo que invertir puntos en resistencia es siempre una buena decisión. Desde Dark Souls 2 que no jugaba un soulslike que haga tanto énfasis en la gestión de stamina, sin dudas resulta en una experiencia más castigadora y frustrante.

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El equipamiento es la otra vedette de Salt and Sacrifice. Tanto las armas como las armaduras pueden encontrarse en cofres, otras las conseguiremos por derrotar ciertos jefes o enemigos, pero la gran mayoría se fabrican con los recursos que ganaremos durante las cacerías de magos. El sistema de crafteo es una parte vital del loop de juego, de hecho forjar y probar las nuevas armas y equipamiento es tan divertido que apenas completemos una cacería volveremos corriendo a nuestra base. No sólo los magos dejan recursos, sino también los esbirros especiales que invocan en cada instancia previa al enfrentamiento final. Una vez que hayamos matado una cierta cantidad de magos, comenzarán a aparecer espontáneamente en el mapa aún en medio de otra cacería. Tanto los magos como sus esbirros y los enemigos especiales que aparecen durante las cacerías se atacan entre sí, añadiendo una capa extra de complejidad a nuestra estrategia ya sea porque complican o hasta pueden llegar a facilitar nuestro objetivo. Cada mago derrotado viene con un set de equipamiento especial para forjar, que incluye una armadura completa, accesorios y varias armas para todos los estilos.

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Para poder utilizar todo lo que forjamos o conseguimos tendremos que habilitar el nodo correspondiente en árbol de habilidades. A primera vista parece un caos de nodos interconectados pero en realidad es bastante sencillo. Cada estilo de combate progresa hacia una dirección, si nos decantamos a armas de fuerza tendremos cerca las armaduras pesadas, los mandobles, los mazos y los espadones; hacia el lado opuesto estarán las katanas, las lanzas y todas las armas que requieren destreza junto con las armaduras livianas. Hacia el extremo inferior están las magias, los báculos y las habilidades especiales de runas que deberemos habilitar para desatar el potencial completo de las armas. Es cuestión de revisar a conciencia el árbol de habilidades e ir probando con qué estilo nos sentimos más cómodos. En caso de que querramos hacer algún ajuste, cada cinco niveles conseguiremos una piedra especial para borrar un nodo y recuperar ese punto de habilidad. No hay una fórmula sencilla para avanzar en Salt and Sacrifice, pero si prestamos atención veremos que las batallas se simplifican si nos equipamos con la armadura correcta y explotamos las debilidades elementales de los enemigos. Al haber una infinita cantidad de magos para cazar, en especial cuando desbloqueamos las cacerías diarias, ponerse a farmear recursos y experiencia para subir de nivel es una misión relativamente sencilla.

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Una de las nuevas adiciones de esta secuela es el modo multijugador online, una de las mecánicas más solicitadas por los jugadores de Salt and Sanctuary. Para empezar podemos volver a jugar couch coop con toda facilidad, pero esta vez vamos a poder sumar a un tercer jugador online. Con un código podemos jugar online con otro jugador, pero si queremos jugar de a tres vamos a tener que abrir la ventana a las invasiones. Todo funciona igual que en Dark Souls, tenemos diferentes clanes que moderan la interacción online, por ejemplo hay un clan que propicia ayudar a otros jugadores, otro que nos invita a invadir y también uno que nos facilita encontrar ayuda. Cada clan tiene una tienda propia con equipamiento único que podremos comprar con un recurso especial que conseguiremos al invadir, ayudar o lo que sea que el clan requiere. Lo que diferencia al multi online de Salt and Sacrifice de la saga de From Software es que podemos jugar de a dos sin arriesgarnos a sufrir invasiones, Ska Studios nos deja jugar tranquilos siempre y cuando no llamemos a un tercer jugador. Más allá de esto, para invocar vamos a tener que removernos la marca que nos limita el Max HP con un ítem especial que se puede conseguir explorando y con cada cacería exitosa. El online funciona bien, aunque me resultó un poco difícil encontrar partida, y el poder jugar online con amigos es un importantísimo plus.

Por todo lo bueno que hace Salt and Sacrifice por su sistema de combate, crafteo y lo adictivo de las cacerías, también deshace algunas características geniales de su antecesor. La historia pasa a segundo plano, apareciendo de a poco en diálogos inconexos y con una mínima intervención luego de derrotar por primera vez a cada mago. A lo largo de la aventura nos van dando indicios de que las cosas no son lo que parecen y por momentos nos causará intriga saber qué es lo que realmente está pasando en el reino, pero la acción opaca todo intento de narrativa y aún si le ponemos ganas tampoco hay demasiado que descubrir. Parece un caso más de imponer un aura de misterio por el misterio en sí, pero sin una razón verdadera para implementarlo. Los biomas son mucho más grandes de lo que parecen, con un desarrollo vertical verdaderamente variado y extenso, pero a cada paso me encontré extrañando el gigantesco mundo metroidvánico de Salt and Sanctuary. Eso no quita que el nuevo juego de Ska Studios se sienta fresco ni que se vuelva a posicionar como uno de los mejores soulslike de esta generación, pero en el fondo se siente un poco inferior a su antecesor.

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Salt and Sacrifice es una secuela digna para uno de los mejores soulslike de la generación anterior. En lugar de descansar en los laureles y entregar más de lo mismo, James Silva se enfocó en ofrecer una experiencia distinta pero conservando la esencia del original y al final del día lo consiguió. Puede que en el camino se haya quedado el apartado narrativo o que el cambio de subgénero cause rechazo en el nicho de seguidores del juego anterior, pero cada mecánica implementada tiene una razón de ser y funciona bien. Pero lo más importante es que, más allá de los gustos personales y algunos traspiés, Salt and Sacrifice es un juego fresco y original que mezcla con éxito el combate de un soulslike con la progresión de un Monster Hunter y consigue sobresalir por sus propios medios.

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SALT AND SACRIFICE

10/5/2022 (PC, PS4, PS5)
8.0

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