Análisis

Primera Impresión | Rogue Legacy 2 y la herencia familiar

El regreso de uno de los Roguelike Plataformeros más interesantes nos da buenas esperanzas para el futuro. Esto es Rogue Legacy 2

“Si no está roto, no lo arregles”. Eso deben haber pensado los chicos de Cellar Door Games cuando empezaron a diseñar Rogue Legacy 2, la secuela de su popular primer juego que ya en un distante 2013 había capturado nuestra atención con su híbrido entre plataformero y Roguelike; por aquel entonces uno de los primeros y más significativos exponentes de este género mixto. Esta semana el nuevo título ha salido en formato Early Access y ya hemos disfrutado de un par de horas explorando el castillo de pasillos cambiantes; más que suficiente para comentar nuestras primeras impresiones.

Rogue Legacy 2 - Early Access Trailer

Puedo resumir la situación tan sólo diciendo lo siguiente: Rogue Legacy 2 es exactamente lo mismo que el primer Rogue Legacy, pero mejorado. No es una exageración, si hasta los elementos de la interfaz de usuario siguen estando en el mismo sitio con respecto al título anterior. Por supuesto que hay algunos cambios y, hasta donde pudimos ver, todos ellos son positivos. Primariamente debemos mencionar el nuevo apartado estético, mucho más detallado que los ya decentes diseños pixelart de la primera aventura. Ahora los escenarios gozan de muchos más detalles, así como también los enemigos y, desde luego, nuestros múltiples protagonistas. Aquí no hay ninguna queja; el apartado gráfico es sencillamente hermoso.

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Lindos gráficos y mucha acción

Lindos gráficos y mucha acción

El control de nuestros personajes es otro punto en el que se han hecho algunos cambios. Ahora contamos con un nuevo ataque; un golpe que se efectúa en el aire y que golpea a lo que esté debajo nuestro. Lo interesante de este ataque es que es esencial para movernos por el escenario, ya que causa que nuestro héroe “rebote” contra enemigos y algunos objetos del escenario. Sin embargo, lo extraño de este golpe es que no se efectúa con el botón de ataque, sino con el de salto (presionando Abajo y Salto en el aire). Esto no es inmediatamente intuitivo y debo decir que más de una de mis múltiples muertes se debieron a que intenté “atacar” hacia abajo en lugar de volver a saltar. Considerando los sistemas de ataque de una de las nuevas Clases, dudo mucho que este esquema de movimientos se modifique hacia la versión final del juego.

Hemos mencionado nuevas Clases. Fiel al estilo del juego anterior (y haciendo eco del título de la saga), a la muerte de nuestro protagonista actual podremos optar entre tres potenciales descendientes que continuarán el legado, cuyas Clases se turnan aleatoriamente. Cada una modifica el estilo de juego, con el clásico Caballero siendo la opción más balanceada, el Mago haciendo énfasis en los ataques mágicos, y el Arquero, que carece de armadura pero cuenta con ataques a distancia que pueden dispararse en prácticamente cualquier dirección. Diré que ésta es la Clase más difícil de usar, pero también puede volverse la más satisfactoria una vez que le pescamos la vuelta a su estilo de ataque. Hay más Clases por descubrir, cada una con sus características especiales.

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Lo primero es la familia

Lo primero es la familia

También fiel al juego original es el regreso de los Rasgos. Las nuevas generaciones de nuestro legado pueden venir con algunos efectos secundarios, buenos y malos. Algunos de estos efectos—especialmente los negativos—alteran de alguna forma el apartado audiovisual del juego. Por ejemplo, un héroe miope verá borroso todo lo que se encuentre a un par de metros de distancia; y aquellos que sufran de vértigo deberán encarar la aventura con la pantalla boca-arriba. La incomodidad de estos desafíos se compensa con un aumento del oro obtenido durante la excursión y, al igual que en el juego original, el oro es la fuerza que mueve todos los engranajes.

Una vez más hemos de construir nuestro castillo, invirtiendo las riquezas obtenidas en adquirir nuevas habitaciones y comodidades. Estos nodos otorgan mejoras permanentes y habilitan nuevas Clases y otro contenido, aunque en su actual estado de Early Access el juego tiene muchos de estos nodos bloqueados hasta futuras actualizaciones. También hay que recordar que cada nueva incursión en el castillo implica entregar todo nuestro oro, de manera que no es ideal andar intentando ahorrar entre instancias de juego.

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Un día normal en el castillo

Un día normal en el castillo

Más allá de los beneficios permanentes que podamos adquirir—que ayudan—el verdadero factor determinante de nuestra eventual victoria será nuestra capacidad de mejorar como jugador, aprendiendo a lidiar con la variopinta colección de enemigos, trampas y otros peligros del terreno que el castillo nos lanza a la cara; y todo eso teniendo en cuenta los potenciales modificadores de cualquier Rasgo negativo que pudiera tener nuestro descendiente actual. Rogue Legacy 2 no titubea en mandar picos de dificultad, y si no aprendimos a reaccionar a tiempo y a utilizar nuestras diversas Clases con maestría, la historia pasará a ver cómo le va al próximo integrante de nuestro legado.

No es difícil recomendar Rogue Legacy 2, aún en su actual estado Early Access, y muy especialmente si ya disfrutaron del primer juego… porque esta secuela es exactamente eso, el primer juego, pero mejorado. Es ciertamente un caso ejemplar de “si no está roto, no lo arregles”, como ya hemos dicho; y aunque algunos elementos todavía no son de mi total agrado (no me termino de acostumbrar a ese ataque de salto), la suma de todas sus partes apuntan a un juego que aspira a volverse mucho mejor que su predecesor. Qué apropiado es eso, entonces, para un juego que basa su mecánica central en mejorar las posibilidades de las generaciones futuras.

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