Análisis

ANÁLISIS | Project CARS 3 y la crisis de la mediana edad

Project CARS 3 se arriesga en la búsqueda de nuevos rumbos, alcanzando un juego distinto al que nos tienen acostumbrados.

¿Qué elementos hacen un buen simulador de conducción? Tal vez para el ojo común esto responda a lo difícil que nos resulte maniobrar un vehículo bajo determinado tipo de condiciones. Existe esa idea popular de que a mayor dificultad, mayor realismo. También está la otra faceta: cuando el motor del juego realiza todo tipo de cálculos matemáticos para estipular el gasto del combustible, la temperatura de las ruedas, elementos que se refieren al cambio de marchas, asistencias y sobregiro. Un larguísimo etcétera más.

Pero ¿cuánto realmente importa al final de cuentas? ¿Alguna vez te subiste a un coche de turismo carretera para comprobarlo? ¿Manejaste al menos tu propio vehículo a más de 130 kilómetros por hora? Me surge decir que realmente no existe un juego o simulador que te prepare para eso, más allá de tomar familiaridad con tal o cual pista; o mejor dicho, reformulo: no existe uno que sea viable como producto que pueda entretener. Todas estas son preguntas válidas, creo yo, porque a lo largo de los años siempre fantaseamos con el “simulador definitivo” y de hecho, creemos que F1 2020 es muy bueno en eso; también Forza Motorsport; Gran Turismo. ¿Son todos buenos o no lo son ninguno?

Project CARS 2 - Official Launch Trailer | PS4, XB1, PC

Todas estas preguntas parecen haberse realizado en Slightly Mad Studios, creadores de la mítica franquicia que hoy nos ocupa con su tercera entrega: Project CARS 3. Y a diferencia de muchos estudios que prefieren aferrarse a lo que en apariencia funciona, el estudio británico optó por cambiar radicalmente el foco de su nueva creación, abandonando la reproducción fidedigna del comportamiento de los autos en pista. Sí: Project CARS 3 no es un simulador ni mucho menos, sino que nos ofrece una especie de arcade “hardcore” demandante, lo que bien podríamos definir como un frankenstein entre GRID y Driveclub.

Y esto lo vamos a notar al primer instante en el que Project CARS 3 nos pone al volante, para experimentar sus nuevas ideas, a través de una carrera introductoria. Conducir sigue teniendo elementos que el propio estudio logró macerar durante los últimos años, pero ya no nos vamos a encontrar con la numerología caprichosa de las estadísticas y cálculos que suceden en segundo plano, con fuerte incidencia en la respuesta de los controles. No. En Project CARS 3 se realizaron una serie de ajustes para que haya desafío pero también haya disfrute: pasando menos tiempo en los arcanos menús de mecánica subiendo y bajando grados de elevación en los amortiguadores, o apostando a la timba del cambio en relación de marchas.

En este sentido, Project CARS 3 resultará indefectiblemente disruptivo: estos ajustes no van a caerle en gracia a todo el mundo, particularmente a aquellos que esperaban encontrarse con esta entrega para despuntar el vicio del pibe tuerca especializado. En mi caso particular, los recibo con gusto porque los simuladores no son realmente lo mío, y no hay nada que me ponga tan de los pelos que perder el control del auto porque una de las ruedas recalentó al pisar el pianito en una chicana. Y es que, la pérdida del factor “simulación” no significa que se pierdan enteros en el desafío, de hecho, Project CARS 3 puede ponerse bastante duro si así lo desean. En esto no sólo se involucra la dificultad íntegramente personalizable como también la inteligencia artificial de los rivales, sino que entran en juego una serie de desafíos y reglas que le dan a cada carrera una dinámica bastante única, y nos llevan a jugar de formas insospechadas.

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En Project CARS 3 hay mucha variedad en categorías para conducir.

En Project CARS 3 hay mucha variedad en categorías para conducir.

La estructura de Project CARS 3 se siente parecido a DriveClub y también a muchos otros juegos tipo GRID o TOCA: nos encontramos ante una serie de eventos divididos por categorías que nos invitan a competir en una cantidad de carreras determinadas, cerrando cada evento con un torneo final. A esto se le suma un apartado online con competencias por temporada, por tiempo y eventos especiales. Nos vamos a encontrar con una enorme cantidad de escenarios reales: el autódromo de Cataluña, el clásico circuito de Mónaco, el autódromo de Dubai, Imola y muchísimos más: 30 circuitos oficiales disponibles y 10 ficticios, ambos con distintas trazas y versiones que derivan en más de 100 opciones distintas para competir. Se ven estupendamente bien según dónde lo juegues -más sobre esto a continuación-, con sistema de clima dinámico y todo. Por momentos, Project CARS 3 luce de maravillas, pero en general, nos deja preguntándonos qué es lo que pasa.

La versión de PC brilla por su poca optimización: incluso corriendo con un nivel de detalles alto en un equipo competente por momento pega tirones y presenta demasiados glitches visuales que nos hacen perder la inmersión en la carrera. En PlayStation 4 la cosa es mucho peor: con modelos de baja resolución, artifacts por todos lados y problemas de colisión y performance. El apartado técnico tal vez sea uno de los puntos más ásperos y menos acabados de Project CARS 3, lo cual resulta llamativo a sabiendas de lo bien que estaban los juegos anteriores en este sentido. A nivel presentación nos encontramos con un título sobrio, vistoso, con una interfaz que sigue confundiendo tanto como las de los juegos que lo anteceden, con el agravante de que, como todo lo que hacemos suma experiencia, a veces parece que estamos ante un juego de celular.

Contamos con más de 200 autos para ir comprando y sumar al garage, con opciones de personalización que alteran el aspecto del vehículo pero también su funcionamiento, pudiendo así jugar con la categoría de cada uno de nuestros bólidos y ajustarlos para que encajen dentro de los requisitos técnicos de cada evento. Es un número generoso, con vehículos absolutamente bien representados y muy pero muy variados en su oferta: una faceta que va de la mano con todo lo que Project CARS 3 nos ofrece, que es pura variedad. Se echa de menos, sin embargo, que cada auto de estos autos se sientan en efecto distintos entre sí; sin dudas uno de los efectos colaterales del concepto e implementación del estilo más “arcade” que esta entrega nos presenta.

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Es realmente loable que Slightly Mad Studios se anime a cuestionar su factura en el mundo de los videojuegos de conducción y más admirable todavía que se animen a hacer algo al respecto. Project CARS 3 encierra en sus adentros parte del ADN que definió a la serie desde sus orígenes, pero también es cierto que en ese cambio, hay una gran parte de la identidad que se perdió. Y esto se nota: porque el título que nos ofrecen es divertido, funciona y cumple lo que se propone, pero a la vez, no viene a cambiar el panorama ni el paradigma, ni tampoco ofrece nada que logre distinguirlo del resto de sus competidores -que los hay, a patadas, con abanderados como Forza Horizon, el inminente Dirt 5, y más. Puede que la eclosión de estas ideas lleguen para una próxima entrega; puede que esta crisis de identidad derive en algo mucho más concreto, una vez que las ideas estén en efecto asentadas. Mientras tanto, Project CARS 3 es un arcade generoso en contenido, que puede mantenerte entretenido por horas, que por momentos se ve bonito y no mucho más que eso. Yo creo que no es poco.

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PROJECT CARS 3

25/08/2020 (PC, PS4, XBOX ONE)
7.5

Jugué Project CARS 3 durante 25horas, completando la totalidad de los eventos que nos propone como eje central, así como también parte de los eventos a modo de “bonus”. Los pocos eventos online que probé no presentaron grandes fallos de performance.

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