Opinion

Pluma y Joystick | Doki Doki Literature Club y el shock

Doki Doki Literature Club no es lo que parece en un pricipio, pero eso no siempre significa algo bueno.

De vez en cuando en el gaming suele pasar que, casi como de la nada, sale un juego del que nadie sabía nada y que nadie esperaba, pero que de la noche a la mañana se vuelve un fenómeno listo para conquistar la internet. Allá por el 2017, Doki Doki Literature Club fue uno de esos juegos, y ahora el juego acaba de recibir una actualización junto con un port a consolas. Sin embargo, discutir sobre este juego es altamente frustrante porque muchos fans se obsesionan con la idea de no spoilear nada, cuando en realidad el juego hace cosas que es necesario mencionar. Por eso me veo obligado a mencionar que todo lo que voy a decir sobre Doki Doki Literature Club será un spoiler, pero tengo que hacerlo si quiero hablar sobre cómo el juego utiliza problemáticas sensibles y reales simplemente para shockear.

A pesar de que mucha gente intenta ocultarlo para no “arruinar la sorpresa”, Doki Doki Literature Club no es una novela visual cualquiera, sino un juego de horror. Parte de la gracia del juego está justamente en eso: con su estética y su diálogo te hace creer que es una cosa, pero cuando revela sus verdaderas intenciones es otra cosa muy diferente. Lo primero que uno podría argumentar es que si arruinar esa sorpresa afecta negativamente al juego, entonces el juego en sí está construido en base a giros narrativos y no en base a una narrativa que se sostenga más allá de sus giros. Doki Doki Literature Club es un título que juega mucho con la cuarta pared, a tal punto de que si uno le quita esos aspectos, prácticamente se queda sin juego.

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El juego aparenta ser una novela visual común y corriente.

El juego aparenta ser una novela visual común y corriente.

Sin embargo, más allá de romper la cuarta pared, lo que algunos fans tratan de esconder más que ninguna otra cosa es el contenido de algunas escenas. El lanzamiento original de Doki Doki Literature Club cuenta con una advertencia de contenido que comenta que este juego no es apropiado para niños o personas que se perturban fácilmente. El juego invita a leer en detalle en su sitio web la clase de contenido que amerita esa advertencia, pero desde el principio los fans del juego estuvieron en contra de que la gente lea ese detalle para, de nuevo, “no arruinar la sorpresa”. ¿Cuál es la sorpresa? Que Doki Doki Literature Club presenta suicidios, personajes que se lastiman intencionalmente, menciones sobre abuso infantil, desórdenes alimenticios y depresión, y por supuesto muertes de las que el protagonista es testigo en primera persona.

Obviamente que el gaming no es ajeno a ninguno de estos temas, pero existe una diferencia en la manera de tratarlos que hace que Doki Doki Literature Club se sienta como shock simplemente para shockear. Cuando el juego muestra a un personaje suicidándose delante del protagonista, y obliga al jugador a mirar el cadáver en primer plano durante varios minutos, Doki Doki Literature Club no está haciendo ningún comentario sobre el suicidio, sino usándolo como entretenimiento. Muchísimas obras de terror cometen estos errores y más, como por ejemplo utilizar personas mentalmente inestables como villanos. La idea de que este juego se puede arruinar si uno sabe sobre escenas como la de aquel suicidio habla sobre lo poco que la gente en general entiende sobre estos problemas.

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Encontrar imágenes que no muestren la violencia gráfica del juego es más difícil de lo que parece.

Encontrar imágenes que no muestren la violencia gráfica del juego es más difícil de lo que parece.

En 2017, cuando jugué por primera vez Doki Doki Literature Club, venía de un año demasiado jodido. Mis problemas personales eran demasiados, las cosas en mi trabajo venían de mal en peor por culpa de la situación económica del país, y para colmo perdí la casa de mis papás en un incendio. Mi día a día era un torbellino de emociones, y el gaming me servía como un momento para relajarme y olvidarme un poco de las porquerías que me pasaban. Cuando me topé con este juego, al principio pensé que las ideas sobre depresión que empezaba a mencionar iban a ser manejadas de una manera sensible. Al rato, me encontré con un juego que lleva personajes al suicidio como espectáculo. Doki Doki Literature Club es una de las peores cosas que uno puede llegar a experimentar en ese estado mental (algo que nada tiene que ver con “perturbarse fácilmente”), y durante varios días después de jugarlo estuve en un estado anímico todavía peor.

Lo más triste de todo es justamente la reacción de los fans, que en su gran mayoría aplauden el juego simplemente por romper la cuarta pared. El personaje más popular de Doki Doki Literature Club es, para bien o para mal, ese personaje que se dedica a demoler la cuarta pared, pero a la vez ese es el personaje que lleva a los otros al suicidio y les causa sus problemas emocionales. En estos cuatro años desde que se lanzó el juego, se lo recuerda más por jugar con las expectativas del jugador que por los temas sensibles que ignora. Cuando uno trata de conversar sobre esos aspectos del juego, es tratado como alguien que “no lo entendió” o que busca “censurar”, y ese tipo de actitudes no hacen más que resaltar la idea de que este juego shockea por shockear.

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La obsesión de los fans con ciertos personajes hace que sea imposible hablar del juego de manera seria.

La obsesión de los fans con ciertos personajes hace que sea imposible hablar del juego de manera seria.

Nadie va negar que Doki Doki Literature Club es un juego con mucha creatividad en cuanto al género de novelas visuales y las interacciones con el jugador. Es cierto que las formas en las que rompe la cuarta pared son únicas y muy interesantes. Sin embargo, no hay que olvidar que cuando un juego toca temas tan importantes como la salud mental, las auto lesiones e incluso el suicidio, existe una responsabilidad que tanto los creadores como los fans comparten: esos son temas que no se pueden tratar a la ligera. Doki Doki Literature Club falla en ese sentido, y si bien los creadores trataron con esta nueva versión de aliviar el golpe, sigue siendo un shock innecesario.

La mayoría de los fans, mientras tanto, mantienen la misma postura de que sin esto el juego no funciona. Quizás, esto es muestra de que el gaming tiene que madurar más, y que los spoilers importan poco y nada si se puede evitar que alguien sufra por un juego que podría haber contado la misma historia sin recurrir a temas tan delicados.

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