Pluma y Joystick | 2021, gaming y (todavía) pandemia

Este 2021 fue un año complicado, pero de una manera u otra el gaming siempre estuvo ahí, al pie del cañón.

Hacer balances de fin de año siempre es un ejercicio entretenido. Reflexionar sobre lo que fue para hacerle frente a lo que viene es algo hasta necesario para estar más preparado a lo que la vida nos depara. Ahora que toca mirar a lo que fue este 2021, no me queda otra que admitir que este año fue una porquería, en gran parte por culpa de la pandemia que, nos guste o no, todavía nos sigue afectando en sus idas y vueltas. Una de las cosas que me ayudó a mantenerme en pie anímicamente fue el gaming, y me parece importante resaltar lo que va más allá de cuáles fueron los juegos buenos y malos del año. El gaming ayuda en muchas maneras, y algunas no son tan obvias.

Quienes me fueron leyendo semana a semana a lo largo de este año habrán notado algunas cosas sobre los temas que elijo para escribir. Uno de los aspectos más obvios es que en este 2021 no jugué demasiados juegos nuevos. Este año fue bastante duro para mi en materia económica y por lo tanto me perdí de algunos juegos sobre los que me hubiese gustado escribir hasta el hartazgo, como Hitman 3 o Resident Evil Village. Por supuesto que cuando llegue la oportunidad podré jugarlos, pero mientras tanto muchos otros juegos me hicieron compañía este año; algunos más de nicho, algunos más viejos, y algunos gratis. Es en esa variedad que encontré un refugio para aliviar el paso de este año.

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Si todo sale bien, el Agente 47 y yo nos reuniremos en el 2022.

Si todo sale bien, el Agente 47 y yo nos reuniremos en el 2022.

Quizás lo más importante a destacar es que los juegos en sí no fueron lo único que ayudaron. Genshin Impact probablemente sea el mejor ejemplo de un juego que marcó mi 2021 no solamente por el juego en sí. Desde principio de año que vengo prestando atención a filtraciones sobre futuros personajes y contenido, y eso me llevó a descubrir diferentes comunidades, ya sea que giran en torno a las filtraciones en sí o que se dedican a hacer los cálculos para optimizar personajes. Ninguna comunidad es perfecta, pero Genshin Impact me llevó a encontrar lugares que no conocía y donde pasé gran parte de mi año. En este 2021, eso fue algo muy importante para mi, y Genshin Impact no fue el único juego que ayudó en eso.

Una de las cosas que más extraño de los tiempos pre-pandemia son los torneos presenciales de juegos de peleas. A pesar que hubo algunos pocos este año, la realidad es que no me sentía lo suficientemente seguro como para asistir, y como viene la mano con este virus esto seguirá así por bastante tiempo. Es por eso que infraestructuras online de buena calidad pueden convertir un juego de peleas en un encuentro social. Gracias a juegos como Melty Blood: Type Lumina, Guilty Gear Strive o incluso juegos viejos que cambian su infraestructura online como BlazBlue: Centralfiction, pude sentir un poco ese placer de juntarme con amigos a darnos golpes virtuales. Por supuesto que no es un reemplazo para el cara a cara, pero este tipo de interacción social virtual tiene total validez, especialmente en este 2021.

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Algún día podré jugar Melty Blood: Type Lumina con otra gente cara a cara.

Algún día podré jugar Melty Blood: Type Lumina con otra gente cara a cara.

Sin embargo, lo que más me ayudó a salir adelante en este año infernal no fue tanto jugar juegos sino ver personas jugar juegos en internet. Quienes me siguen en Twitter sabrán la gran cantidad de contenido de Virtual Youtubers que consumo, y las bondades que eso trae quizás no son tan aparentes a simple vista. Al igual que los juegos que jugué, encontrar creadores de contenidos también significa encontrar comunidades, y eso lo lleva a interactuar con gente nueva. Ustedes nuestros lectores sabrán de qué estoy hablando; estoy seguro de que, aunque sea lentamente, la comunidad de Malditos Nerds se termina conociendo entre sí. Esa sensación de compañerismo y amistad, por más virtual que sea, es gracias a compartir el pasatiempo del gaming, y es algo muy importante en estas épocas donde es más normal y más seguro interactuar a través de una pantalla que en persona.

Más allá de eso, ver gente jugar juegos también ayuda cuando hay problemas económicos. Me duele no haber podido jugar Hitman 3 o Resident Evil Village, pero eso no quiere decir que no haya experimentado esos juegos. Si bien nunca va a reemplazar el poder jugar algo por uno mismo, ver streams es una manera diferente de experimentar un juego. It Takes Two, que ganó el premio a juego del año en The Game Awards, es un juego que nunca jugaría por mi mismo, pero que he visto muchísima gente jugar en internet a lo largo de este año. A veces no es tan obvio e incluso algunas personas todavía lo ven como algo que no es válido, pero mirar un stream de un juego puede ser tan o más entretenido como jugar el juego en sí.

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Anoche me la pasé viendo otro par de Virtual Youtubers empezar It Takes Two.

Anoche me la pasé viendo otro par de Virtual Youtubers empezar It Takes Two.

El gaming es un pasatiempo, pero también puede ser más que eso. Puede curar, puede aliviar, puede conectarnos con otra gente, puede formar comunidades. Es imposible predecir lo que el 2022 nos va a traer, especialmente cuando estamos terminando este año con un repunte terrible de una pandemia que nos cambió la vida a todos. A pesar de todo, el gaming nos va a seguir haciendo compañía. No importa si jugás juegos buenos o malos, si jugás mucho o poco, o si simplemente ves gente jugar en internet, vos mismo le podés dar el significado que quieras a tu relación con el gaming, y tus juegos favoritos siempre van a estar ahí para cuando los necesites. El gaming no es simple “escapismo”, es un compañero fiel.

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