Opinion

Pluma y Joystick | Atelier Ryza y el placer de relajarse

De vez en cuando hace falta jugar algo simplemente para relajarse, y Atelier Ryza es un JRPG perfecto para eso.

Si le preguntás a alguien qué es lo que no puede faltar en un buen JRPG podés recibir respuestas bastantes variadas. Diferentes fans del género aprecian distintas cosas, especialmente en un tipo de juego que puede ofrecer una altísima variedad de elementos de calidad: desde historias inolvidables o personajes entrañables, hasta estilos artísticos únicos y mecánicas de combate casi adictivas. Atelier Ryza, un JRPG del año pasado, no será quizás el máximo exponente en ninguno de estos aspectos, pero así y todo es excelente en algo que valoro mucho: la capacidad de hacer que me relaje.

Atelier Ryza no es realmente una novedad. De hecho, el juego fue muy popular cuando salió el año pasado gracias al diseño de sus personajes que bien podría describirse como “muy anime”. Esto es común en la franquicia, ya que Atelier Ryza es el juego número 21 en la serie Atelier, pero de manera similar a la serie Persona o a los juegos de Final Fantasy, no existe correlación entre las historias de todas aquellas entregas. Hasta Atelier Ryza, nunca había jugado uno de estos juegos, pero la insistencia de varias amistades finalmente me llevó a comprar el juego en julio durante las ofertas de verano de Playstation Network.

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El combate de Atelier Ryza es bastante bueno, pero no es el atractivo principal para mi.

El combate de Atelier Ryza es bastante bueno, pero no es el atractivo principal para mi.

Si bien no sabía con exactitud de qué trataba Atelier Ryza, sí conocía la temática principal que une a todos los juegos de la serie: la alquimia. En este juego en particular es Ryza, la protagonista, quien se adentra en el mundo de la alquimia gracias a un viajero que visita su pueblo y le explica las bondades de esta ciencia. Ryza siempre fue una chica predispuesta a las aventuras y a las cosas nuevas, algo totalmente opuesto a la actitud tradicionalista y cerrada de su pueblo. Por eso, cuando los habitantes de la aldea rechazan la alquimia lo único que consiguen es hacer que Ryza tenga todavía más ganas de demostrar que lo nuevo o diferente no es algo malo.

Así como Ryza lentamente se adentra en la alquimia, también yo como jugador me sentí atrapado en este nuevo mundo. En materia de jugabilidad, la alquimia de Atelier Ryza se puede traducir como un sistema de crafting. Casi todo lo que Ryza encuentra a su paso durante sus aventuras es algo que puede usar en su alquimia: desde cosas lógicas como plantas, rocas, agua o maderas, hasta objetos que requieren herramientas específicas para recolectar como cristales, telas, venenos y más. Ryza puede construir las armaduras más potentes del juego empezando desde el principio, con los hilos que necesita para fabricar la tela. Y es ahí, en ese sistema, donde el juego me atrapó.

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Ryza cumple el sueño de todo joven de 17 años: armar una bomba con objetos cotidianos.

Ryza cumple el sueño de todo joven de 17 años: armar una bomba con objetos cotidianos.

A casi finales de septiembre, dos meses después de haber comprado el juego, recién ahora acabo de terminar la historia de Atelier Ryza. No es porque dure demasiado; de hecho, el tiempo promedio según How Long To Beat está entre 25 y 40 horas, dependiendo de qué tanto contenido extra uno decida hacer. En mi caso, no es tanto el contenido extra sino la manera en la que lo jugué: durante un promedio de dos o tres horas por día (aunque no todos los días), Atelier Ryza se convirtió en mi período de relajación. Gracias a su complejo sistema de alquimia, he llegado a pasar semanas enteras donde mis sesiones de juego no avanzaban la historia y simplemente me sentaba a recolectar materiales y crear objetos.

Ayuda mucho el hecho de que Atelier Ryza tenga una cierta linealidad que otros juegos quizás no. Por ejemplo, yo sé que no podría jugar seriamente algo como Minecraft porque me conozco a mi mismo y me perdería por completo en lo abierto que es el sistema de crafting en ese título. Atelier Ryza tiene varios objetos que no se pueden crear hasta determinados puntos de la historia simplemente por el hecho de que nuevas áreas presentan nuevos materiales. Así, me resulta muy fácil segmentar mi manera de jugar: crafteo todo lo que pueda según los materiales que tenga desbloqueados hasta que estoy conforme con la calidad de mis objetos (que aumenta en conjunto con el nivel de alquimia de Ryza), y luego utilizo esos objetos para avanzar la historia y volver a repetir el loop con nuevos materiales.

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Ryza puede fabricar de todo: desde armas hasta las baldosas de su propio atelier.

Ryza puede fabricar de todo: desde armas hasta las baldosas de su propio atelier.

Siempre fui una persona a la que un buen sistema de crafting le resulta muy atrapante, pero hay algo en Atelier Ryza que va un paso más allá. Quizás sea el increíble optimismo de Ryza y sus amigos, que tratan de ver su situación de la manera más calma y positiva para poder solucionar sus problemas sin mucho drama. Tal vez sea el ambiente tan calmo del juego, con esa música pegadiza pero tranquila y el estilo artístico tan colorido y a la vez suave a la vista. O por ahí es esa sensación de juntar objetos de manera organizada cual lista de supermercado, en un momento en el que justamente salir a hacer las compras (cosa que me resulta relajante) es algo que conlleva un peligro que en Atelier Ryza no. Lo más probable es que sea una combinación de todo esto.

Ahora que al fin pude terminar con la historia del juego, igualmente me veo pasando todavía más horas en Atelier Ryza. Más allá de que haya contenido post-game, crear cosas con la ayuda de la alquimia sigue siendo altamente relajante. La narrativa en sí tenía un cierto sentido de urgencia para combatir esa amenaza que nunca puede faltar en un JRPG, pero lo cierto es que la alquimia me pudo más, y por eso me tomé tanto tiempo. Por más que me gusten los personajes y que la historia sobre experimentar con cosas nuevas en un ambiente cerrado me resulte interesante, me es imposible despegarme del menú de alquimia una vez que entro en ritmo con el crafting.

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No voy a mencionar la cantidad de árboles que pasaron por mi hacha, pero al menos en el juego vuelven a crecer casi al instante.

No voy a mencionar la cantidad de árboles que pasaron por mi hacha, pero al menos en el juego vuelven a crecer casi al instante.

Atelier Ryza era un juego del que no sabía bien qué esperar, pero que casi sin darme cuenta se convirtió en mi momento más relajante del día cada vez que me siento a jugarlo. Con la secuela en el horizonte, que se supone llega este diciembre, puedo decir que si bien Atelier Ryza no será el mejor JRPG de todos los tiempos, al menos es un juego que entró en mi vida en el momento justo. A pesar de haber terminado la historia, siempre que necesite un momento para relajarme puedo pasear por el mundo de este juego recolectando materiales, para después hacer que vuelen las horas en frente de la caldera.

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