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Pluma y Joystick | El atractivo de los crossovers

Hace ya varios días que las redes sociales están siendo inundadas por contenido de Dragon Ball. En parte es por el reciente estreno de la nueva película (que desde ya es altamente recomendable), pero además es porque Goku y compañía invadieron uno de los juegos más populares de la historia: Fortnite. No es la primera vez que el título de Epic Games recibe personajes de anime, ni mucho menos de franquicias ajenas a los videojuegos, pero esta colaboración en particular demuestra claramente dos cosas: primero, que los crossovers están cada vez más de moda; segundo, el increíble poder de llamar la atención que tienen los crossovers en sí.

La idea de los crossovers (o “colaboraciones”, como se les suele decir especialmente en el gaming japonés) no es nueva en el gaming, y es todavía más vieja en el entretenimiento en general. Los Supersónicos conocen a los Picapiedra es una película del 1987, y ya en ese entonces la gente deseaba ver dos series populares cruzándose en la pantalla. Desde siempre, cada vez que dos o más franquicias que normalmente son ajenas entre ellas pareciera que pueden funcionar bien juntas, la gente no puede evitar imaginarse el potencial de un crossover. Esa sensación es algo que el gaming, como un medio interactivo, sabe aprovechar de maneras muy ingeniosas y que por lo general siempre suelen funcionar bien.

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En Fortnite realmente hay de todo.

En Fortnite realmente hay de todo.

Puntualmente, el crossover de Dragon Ball y Fortnite es uno de los más interesantes que se haya visto. Si bien Fornite ya tuvo crossovers con millones de otras cosas (a tal punto que uno podría decir que Fortnite perdió su identidad), y además uno tiene que pagar para poder usar las skins de los personajes de Dragon Ball, el contenido en sí es increíble para lo que es un videojuego. Gracias a este crossover, la gente puede juntarse de manera virtual a mirar episodios de Dragon Ball Super dentro de Fortnite. Ni que hablar también de las cosas hilarantes que la gente ha hecho ya con los elementos de Dragon Ball en el juego, como poner a Goku a bailar rap, hacer que Vegeta se saque selfies luego de matar a alguien con un sable de Star Wars, o usar a Ariana Grande para ganar un Victory Royale después de lanzar un Kamehameha.

Dejando Fortnite de lado, el más grande ejemplo de crossovers en el gaming es sin dudas Super Smash Bros. Incluso uno podría argumentar que el juego de Nintendo es más “puro” que Fortnite en cuanto a su forma de encarar crossovers en el gaming ya que, justamente, se limita al gaming en sí. Fortnite ha hecho colaboraciones con películas, series, anime, juegos y hasta personas reales, dejando que el caos de la mezcla sea, en cierta forma, el atractivo. Smash Bros., por otro lado, usa el crossover como celebración del gaming en sí, haciendo que no solamente los personajes interactúen entre sí, sino también los fans de estos juegos, con la esperanza de que éstos prueben algunos de los juegos que no conocían y forman parte del crossover, y así llevar las bondades del gaming a más personas.

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Smash Bros. es la fiesta más grande del gaming.

Smash Bros. es la fiesta más grande del gaming.

De hecho, los juegos de peleas son un lugar ideal para este tipo de crossovers, en los que fans de una franquicia se “enfrentan” a fans de otra con la idea de que al final de cuentas ambos se den la mano y encuentren lo positivo del otro. Multiversus y Nickelodeon All-Star Brawl tomaron la idea de Smash Bros. para hacer un crossover de las IPs de Warner y Nickelodeon, respectivamente. Jump Force, por más malo que haya sido, fue un enorme crossover de manga y anime de Shonen Jump. Blazblue Cross Tag Battle juntó varios de los denominados “anime fighters” más algunos otros juegos y series adyacentes al anime. Mortal Kombat desde hace años viene lanzando personajes DLC sacados de películas de terror. Street Fighter x Tekken no habrá sido un éxito masivo, pero a la gente le gustó tanto que todavía está pidiendo la versión Tekken x Street Fighter. Incluso Tekken tiene personajes invitados de Street Fighter, King of Fighters, Final Fantasy y hasta The Walking Dead.

La contracara de todos estos crossovers están en la lectura más cínica que se puede hacer sobre esta práctica. Obviamente que todas estas colaboraciones se hacen con un objetivo principal en mente: traer fans de otros lados para incrementar ventas. Si uno sabe que Goku y Vegeta están en Fortnite durante poco tiempo, entonces es más plausible que esa persona gaste plata para comprar esas skins aunque después deje de jugar Fortnite. Al fin y al cabo, ¿qué sentido tiene jugar el crossover entre Dragon Ball y Fortnite si no jugás con los personajes de Dragon Ball? Lo mismo se puede decir de todos los crossovers habidos y por haber; el deseo de los ejecutivos detrás de estas decisiones es que los fans acérrimos abran sus billeteras porque los personajes que aman aparecen en medios nuevos y emocionantes.

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¿Por qué Negan está en Tekken? Seguramente porque a Harada le gusta The Walking Dead.

¿Por qué Negan está en Tekken? Seguramente porque a Harada le gusta The Walking Dead.

Los mejores y más memorables crossovers son los que hacen que uno se olvide por completo del cinismo que puede haber detrás de la práctica en sí. Si bien uno puede olvidarse fácilmente de aquellas veces que Street Fighter, God of War o The Walking Dead colaboraron con Fortnite, crossovers como el de Dragon Ball son de los que uno puede ponerse a jugar y olvidarse de que realmente el objetivo de todo esto es hacer plata justamente porque se siente como una celebración de Dragon Ball. El gaming no va a dejar de hacer crossovers, y si bien no todos pueden ser Smash Bros., por lo menos podemos contar con que van a seguir existiendo este tipo de colaboraciones que demuestran el verdadero atractivo de los crossovers.