Análisis

Análisis | eFootball PES 2020 vuelve a tener condimentos para enamorar

Konami se supera una vez más con su entrega más inspirada en años… Siempre y cuando pongamos el foco en el campo de juego.

¿Qué buscamos cuando encaramos un nuevo juego de fútbol? Esta es la pregunta primordial que tenemos que hacernos a la hora de elegir con qué juego nos quedamos año tras año, si es que caemos en las redes de la tentación de actualizarnos con cada juego, sea por la razón que fuere. Apelo a este cuestionamiento porque es lo que trato de responderme desde la primera vez que decidí cajonear FIFA para volcarme de lleno a Winning Eleven 4: podía aceptar la falta de licencias, los clubes ficticios y hasta la enorme diferencia técnica entre FIFA99 de PC y el juego de Konami porque lo que yo quería eran jugadores que jueguen como los de verdad.

Eso hizo que mi preferencia vaya cambiando con el correr de los años, al punto de volver a FIFA desde FIFA09. Siempre busco la mejor reproducción del deporte dentro del campo de juego. En parte por fiaca, en parte por la falta de un competidor a la altura de las circunstancias, todos nos volvimos afines a FIFA, sin importar lo mucho o poco que innoven su juego año tras año. Pero todo cambió hace algunos años y, con sus limitaciones, Konami ha intentado volver a hacer un buen juego de fútbol o, cuanto menos, representarlo en su mejor forma.

eFootball PES 2020 es, desde mi humilde entender, no sólo el mejor juego de la serie y un auténtico regreso a la gloria jugable, sino también la mejor representación del deporte rey dentro de la cancha. Lejos de incorporar una jugabilidad repleta de filigranas y opciones, Konami hace un trabajo reduccionista en darnos las herramientas justas y necesarias para poder jugar un partido. Lo vistoso no viene de la bicicleta o marsellesa que podemos hacer, sino de el “no sé qué” característico del fútbol en sí mismo; ver un partido en PES 2020 (ya podemos dejar de lado el eFootball) se siente orgánico, como que son acciones emergentes y no producto de un algoritmo bien camuflado.

Muchísimas de las maniobras en el uno contra uno están empaquetadas en sutiles toques en el stick izquierdo, incluso amagues y otras maniobras de engaño para pintarle la cara al defensor rival se dan de una forma contextual. La defensa se aferra a los sistemas clásicos de la serie con presión de segundo hombre y marca cercana automática. Lejos de sistemas complejos y poco prácticos, PES 2020 se regodea en esta sencillez. Y funciona: porque además las animaciones acompañan, los cuerpos cada cual con su fisonomía, la lucha cuerpo a cuerpo y sobre todo, la física de la pelota.

“El balón” se mueve como nunca en un juego de fútbol, dando una estupenda sensación de realismo. Se estrella con los postes, rebota naturalmente, se acurruca en la red. PES 2020 brilla con luz propia cuando nos concentramos en el campo de juego. Más allá de la evidente falta de licencias, tanto aquellos clubes que tienen su indumentaria oficial y sus jugadores más reconocidos tienen un nivel de detalle pasmoso, casi fotorrealista. Lo mismo sucede con estadios reconocibles como La Bombonera, con una réplica exhaustiva de sus alrededores, los palcos y las banderas.

Diego Maradona puede ser técnico de tu club de Liga Máster en PES 2020

Y ahí es donde entran otros detalles que aportan al realismo como por ejemplo los cambios climáticos que pueden derivar en fuertes chaparrones, o bien las transiciones entre el atardecer y la incipiente noche: aunque la presentación de la interfaz y el ritmo de los comentarios -que por momentos tienen segundos de atraso respecto a la acción- no se sientan como una transmisión televisiva (cosa que FIFA tiene resuelto hace años), puedo decir que este PES 2020 es realmente exquisito a nivel visual, y en las manos se siente como los dioses. No menor es la idea de que los equipos tienen identidad: en FIFA, los equipos responden a un libreto invisible y todos pueden ser el peor equipo del mundo y en el segundo tiempo ser el Brasil de Pelé. En PES 2020, los equipos juegan de acuerdo a su nivel, pero siempre tienen la posibilidad de sorprendernos. Todos juegan a algo específico, y descifrar ese rompecabezas también es parte del encanto de esta entrega.

Esto hubiera sido suficiente hace unos veinte años, desde ya. Los juegos hoy -y en especial los deportivos- tienen más ambición, ya no alcanza con ser un buen divertimento para compartir en el sofá con amigos: hoy esperamos que nos den mucho más con lo que trastear desde el modo online; aunque tenga sus críticas, todos queremos ese FUT que nos tiene grindeando durante toda una temporada. Sería injusto decir que eFootball PES 2020 no posee esos elementos, porque hay bastante para hacer si no queremos jugar partidos contra amigos o la CPU. 

Por ejemplo, podemos desarrollar la clásica Master League, que sin patear el tablero ofrece la posibilidad de llevar a un equipo a la gloria administrando el club, siendo entrenadores, disputando partidos, con el agregado de que en niveles altos de dificultad, ofrece un desafío muy picante. Lo mejor de este y el resto de los modos, es que tenemos una enorme cantidad de parámetros para ajustar no sólo la dificultad de los partidos, sino otros elementos como la facilidad con la que los jugadores dan el “sí” durante las negociaciones.

PES 2020 no tiene todas las licencias, pero las que tiene, las aprovecha.

Become a Legend es un modo que ya queda bastante viejo, que sigue los designios del viejo Libero Grande, en donde elegimos una posición en el campo para desarrollar nuestra carrera como futbolista virtual. FIFA ya lo dejó de lado hace rato -al menos en el sentido de la importancia que tiene dentro del paquete- y acá también da la misma impresión de presencia por compromiso más que por tener algo que aportar o decir. My Club finalmente es la “respuesta” a FIFA Ultimate Team.

En líneas generales podríamos decir que es un modo que funciona con las mismas mecánicas: obtener jugadores abriendo sobres, completando desafíos, con la idea de administrar un club repleto de estrellas con los que competir tanto contra la CPU como también contra el resto del mundo desde el apartado online. A diferencia de FUT, My Club nos premia con muchísima más generosidad el tiempo invertido a través de “dropeo” de jugadores de altísimo nivel mucho más seguido, más allá de los jugadores estrella a préstamo que nos dieron a aquellos que sufrimos el mal funcionamiento de servidores y de las plantillas desactualizadas del día uno.

Por último, tenemos la posibilidad de jugar amistosos con amigos o bien sumergirnos en lo que serían las “Temporadas Online” de FIFA en donde jugamos contra oponentes presuntamente nivelados respecto a nuestra pericia o antigüedad, con la idea de subir de divisiones y, a medida que ascendemos, las condiciones para mantener la categoría o bien mejorarla, se vuelve cada vez más difícil.

Lo que se pone en el camino es la pésima infraestructura que posee Konami para unir a los entusiastas en distintos tipos de duelo. En la versión de Xbox One (que es la que utilicé para este análisis) los tiempos de espera en cualquier modo de juego -My Club, Temporadas Online- son directamente obscenos: incluso días después de su salida oficial, cuesta encontrar rivales. Todavía más difícil es tener un buen rendimiento en términos de latencia. PES 2020 hace los deberes y te avisa antes de conectarte con un rival sobre su nivel de conexión: así y todo, es un misterio qué es lo que se requiere para jugar decentemente. Incluso en partidas con máximo nivel de señal, la acción se vuelve incontrolable, con un lag que se siente exagerado y que se pone peor todavía cuando la conexión mengua a una raya (el mínimo) o dos. 

Juventus es otro de los equipos exclusivos de PES 2020

De este modo, queda prácticamente inutilizable una buena porción de lo que es My Club, y las temporadas online son una invitación a la acidez y a la producción en exceso de bilis. Y con todo lo que deseo querer a este nuevo hijo pródigo de Konami, me resulta imposible de entender el por qué detrás de todas estas falencias en aspectos tan fundamentales. Porque con sus diferencias, My Club es satisfactorio a la larga. Las temporadas online son un buen motor para estar siempre listo para un pique rápido contra un rival al azar. Pero así como funciona, es muy difícil darle la derecha. Es cierto que en PlayStation 4 los rivales son un poco más frecuentes, pero la estabilidad sigue metiendo el palo en la rueda.

También es válido decir que los responsables de la interfaz de usuario necesitan sobremanera empezar a jugar otros tipos de juegos para tratar de buscarle una vuelta más práctica y vistosa a todo lo que son los menús. Puede parecer un detalle ínfimo, pero te aseguro que sorprenderte con una serie de mensajes del servidor como si estuvieras conectándote remoto a la oficina, adornado con una foto medio pixelada de Lionel Messi podría predisponerte de mala manera. Todo lo que es vanguardia con la pelota en el césped tiene un efecto inmediatamente contrario en todo lo que lo rodea. Y es una pena.

Pero tampoco es algo necesariamente nuevo. La imposibilidad de adecuarse a los tiempos que corren es propio de Konami desde tiempos inmemoriales: por algo FIFA se convirtió en el monstruo que es; por algo EA puede seguir usufructuando la idea de que “no hay competición” que le haga sombra. En todo caso, la novedad es que veinte años después de que decidiera volcarme a Winning Eleven 4 por sobre FIFA, vuelvo a encontrarme con un juego de fútbol de Konami que tiene lo suficiente para enamorarme.

Si algo no le falta a PES 2020, son figuras legendarias.

Como en aquel entonces, su interfaz es un tanto arcana y necesita compromiso para poder entenderla; es caprichosa y poco práctica. Tal y como sucedía en 1999, tiene algunas licencias pero no todas, aunque salvo en Xbox, podés usar tu Option File para que el juego lo tenga todo. En modos de juego también está un pasito atrás de su rival acérrimo. La gran diferencia respecto a entregas anteriores es que hoy vuelve a tener aquello que perdió hace tiempo: la mejor recreación del fútbol en el terreno de juego. Los partidos, los goles, las situaciones de este eFootball PES 2020 merecen ser vistas y más importante jugadas por todo amante del balompié.

Y por eso, volviendo a la pequeña digresión inicial, es que esta temporada decido pasarla en el verde césped de Konami, porque me da exactamente lo que yo espero de un juego de este tipo. ¿Qué esperan ustedes de un juego de fútbol? Es algo que tienen que responderse a ustedes mismos. Sepan que, si buscan fútbol en su más pura esencia, la jugada es por acá. 

EFOOTBALL PES 2020

10/9/2019 (PC, PS4, XBOX ONE)
8.5

Jugué un total de 23 horas de eFootball PES 2020 en su versión de Xbox One, probando todos los modos de juego pero principalmente Master League y My Club. También jugué tres horas en la versión de PlayStation 4. El juego fue provisto por la distribuidora.

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