Touhou Project: Hadas, Espadas y Rosas
Opinion

Touhou Project: Hadas, Espadas y Rosas

¿Qué es Touhou Project? Una franquicia mediática con mil juegos, animé y manga que a la vez es el universo más generoso con los creadores de fanworks. Nuestra experta en gaming asiático devela el misterio.

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Por: Venus

Si son fans del manga y el anime o los videojuegos japoneses, seguramente habrán oído nombrar a Touhou Project en sus travesías por internet. Seguramente habrás visto alguna ilustración, o una imagen de uno de sus personajes usada como meme, o capaz cierto video musical en blanco y negro muy pegadizo que estaba por todos lados por el 2009 y 2010. Pero entre la gran cantidad de contenido, sean ilustraciones, videos, música y hasta otros videojuegos puede resultar complicado saber exactamente de qué es que se trata. Así que, ¿qué es Touhou?

Un momento de respiro para apreciar el paisaje. Sí, en seri

Touhou Project, en primera instancia es una serie de shooters verticales al estilo Danmaku o Bullet Hell que abarca 23 años de trayectoria y 21 juegos, sumado a seis spin-offs de pelea. Todo esto desarrollado por un equipo de un solo hombre llamado ZUN (Jun’ya Ota) bajo su propio sello, denominado Team Shanghai Alice. Todos los aspectos de la serie son producidos y desarrollados directamente por él, o son creados en colaboración suya y bajo su supervisión. Su ética de trabajo, que consiste en “hacer juegos que me gustaría jugar a mí” y el hecho de que se dedique tanto al arte, como la programación y la música sirvieron como inspiración para numerosos nuevos desarrolladores independientes, entre los cuales se cuentan, entre los más notables, Toby Fox (Undertale).

Pero la cosa no termina acá y el señor ZUN también presenta regularmente discos de música original y de arreglos de sus propias canciones, en el estilo característico que acompaña sus juegos. También escribe y dirige varios mangas ambientados en el mundo que creó, ilustrados por diferentes artistas, junto con varios libros, una revista y un programa de radio, todo autocontenido, es decir, que puede ser consumido independientemente del resto de la serie sin crear problemas de entendimiento en el lector, o en el oyente, o en el jugador. Lo que es más, las reglas que estableció para los trabajos derivativos son extremadamente permisivas, requiriendo básicamente sólo que lo mencionen como autor original y que si los trabajos son comerciales sean vendidos por canales que propicien la interacción humana. Aún así, esto cambió recientemente cuando permitió el uso de mostradores virtuales como Steam, Play Music o iTunes.

Sesión de fotos grupal en Anime Expo 2016, una de las pocas veces que ZUN (centro) hizo aparición pública en occidente

Todo esto llevó al surgimiento de una fanbase extremadamente dedicada que constantemente produce discos de música basados en las canciones, tanto de los juegos como originales, en todos los géneros y estilos que se te puedan ocurrir, desde el Pop más chicloso, pasando por el Metal más pesado, hasta el Jazz más complejo y delicado; cómics y manga de todo tipo, literatura de cientos de miles de palabras que pondría en vergüenza hasta a el más verborrágico de los autores, videojuegos que van desde plataformers de aventura a puzzles a rpgs y novelas visuales, y hasta proyectos de animación tan pulidos como los de los estudios profesionales. 

El apoyo multitudinario que le dieron a la franquicia es tal que copan todas las convenciones, eventos y ferias con mesas de material fanmade —también llamado doujin—, al punto de rivalizar con el material hecho para titanes con apoyo de empresas con gran recaudación, como Kantai Collection o Granblue Fantasy, y tener múltiples convenciones y ferias anuales, de las cuales la más importante, el Hakurei Jinja Reitaisai, acortado a Reitaisai se realiza dos veces por año en el Tokyo Big Sight, el centro de convenciones quizás más famoso de Japón. Para ponerlo en perspectiva, eso sería como alquilar el Sheraton o el Costa Salguero acá, dos veces al año.

ZUN en su hábitat natural

Yo conocí la franquicia hace casi diez años, y me enamoré al instante. En esa época empezaba el auge de los juegos oscuros, con paletas de colores acotadas, con diseños aburridos, y jugar un juego con diseños así de extravagantes, con tantos colores fue una bocanada de aire fresco para mí, y más cuando contaba con una escala de aprendizaje que te desafiaba y te invitaba a superarte constantemente sin burlarse de vos. Y luego me adentré en la comunidad y se me abrió un mundo de posibilidades: aprendí a hacer música, conocí muchísima gente, encontré a mi banda favorita y tuve horas y horas de diversión jugando, leyendo, escribiendo y analizando. Y eso es lo fantástico de Gensokyo, la Tierra de Fantasía donde transcurre la serie, que todas las formas de relacionarse con ella son válidas, y no hace falta hacer una para disfrutar de la otra. Y quizá más importante: Que la serie no es sólo del autor original, que cada quien puede hacerla suya, a su manera, con sus propios límites y características, y nunca va a perder valor.

Ya llegando al final, si mis palabras no lograron hacerle justicia a lo que es definitivamente mi franquicia favorita, y no logré comunicar exactamente qué es Touhou Project, podría resumirlo así: Touhou es un lienzo, y también el pincel que usás. Pero los colores, la imaginación y la pintura que hacés con ellos son todos tuyos, y es el deseo de su creador, un flaquito japonés de 41 años que le gusta tomar cerveza, y de esta humilde escritora, que entonces vayan y pinten.

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