Opinion

GDC 2019: Probamos Noita, uno de los mejores roguelikes del año

Roguelikes plataformeros conocemos varios, pero ninguno con el nivel de simulación de Noita. Leé nuestras impresiones de lo que pudimos jugar

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Por: Maximiliano Baldo

GDC 2019: Probamos Noita, uno de los mejores roguelikes del año

GDC 2019: Probamos Noita, uno de los mejores roguelikes del año

Desde el lanzamiento de su primer tráiler hace ya un par de años, Noita viene generando gran interés en aquellos que gustan de un buen Roguelike; o al menos de un muy original Roguelite Plataformero, para ser más exactos. Ese interés ya viene bien fundado al conocer al grupo de individuos responsables del juego, que se compone de Petri Purho (Crayon Physics Deluxe), Olli Harjola (The Swapper) y el mismísimo Arvi Teikari (Environment Station Alpha, Baba is You). El poder combinado de estos locos lindos tiene potencial para sacar a la luz cualquier clase de hermosa demencia; y una hermosa demencia es lo que Noita parece ser, al menos en el build de preview que pudimos disfrutar.

A primera vista Noita es un Roguelite Plataformero más del montón, aunque enfocado en poderes mágicos. Si bien su simple esquema de control hace que se comporte como tal, esta facilidad de movimiento limitada a movernos, saltar y “volar” por unos segundos se complementa con la verdadera joya de toda la producción: el complejo sistema de física en el que todos y cada uno de los pixels del juego son simulados. Esto, que en principio parece imposible, no es algo extraño en la industria: ya conocíamos de antes los adictivos Falling-Sand Games, una categoría muy particular, nacida alrededor de 2005, en el que el jugador se divierte con una simulación de partículas que emulan materiales como arena (de ahí el nombre), polvo, tierra, agua, fuego, y más. Noita toma el concepto de estos Falling-Sand Games, pero le añade ese elemento de plataformero Roguelite que resulta en un producto interesantísimo.

Un incendio al fondo y mucha madera... ¡Caos!

Nuestro objetivo es descender tanto como podamos en las profundidades de una cueva de generación procedural, colmada de peligros y múltiples criaturas que querrán dar cuenta de nuestra presencia. Nuestro arsenal cuenta inicialmente con un par de varitas con poderes básicos, pero en el camino podremos encontrar nuevas varas y hasta pócimas de efectos múltiples. A diferencia de otros juegos del género, las pócimas no pueden ser consumidas directamente, sino que deben ser lanzadas a chorros o arrojadas con todo el frasco para generar un charco de líquido; y dado que se trata de una simulación de píxels, todo líquido tiende a desbordarse y fluir. Líquidos que incluyen la elemental agua que sofocará incendios, resbaloso aceite propenso a incendiarse, y varias excentricidades como líquido congelante y elixir transportador.

Si alcanzamos cierta profundidad hallaremos un portal a una habitación oculta; un momento de descanso en el que disfrutaremos de la recarga de nuestra vida y poderes mágicos, y donde además podremos utilizar el oro de las criaturas eliminadas durante el viaje para adquirir nuevos componentes para nuestras armas; pues es en estas habitaciones aisladas que podremos entrar a nuestro inventario para modificar las propiedades de nuestras varitas, añadiendo y quitando elementos de las casillas disponibles en cada una. Las combinaciones de poderes pueden darnos ataques fabulosos pero también caóticos, y depende de nosotros decidir si deseamos magias más precisas o verdaderas explosiones arcanas que barren con todo a su alrededor… Incluso con nosotros, si no tenemos cuidado.

Manteniéndonos a salvo en lo alto

Es muy cierto que Noita es un juego de elevada dificultad, pero ese suele ser el caso con la gran mayoría de los Roguelites Plataformeros. De hecho, las primeras partidas nos resultaron breves y hasta injustas, en especial porque la simulación de pixels casi siempre termina en lámparas encendidas cayendo en plataformas de madera, lo que desencadena incendios masivos. La experiencia nos demostró que Noita pide cautela al explorar sus oscuros laberintos, y una vez que entendimos esa condición el juego comenzó a tomar otros colores: de repente pudimos explorar más y tener una mejor apreciación de lo que Noita logra con su sistema de física, pudiendo hacerlo trabajar a nuestro favor en varias oportunidades: arrojar botellas de aceite a un grupo de enemigos y luego disparar a la lámpara que colgaba sobre ellos, desatando un incendio letal; quemar agua contaminada para evaporar sus toxinas y transformarla en agua normal; combinar nuevos poderes en nuestras varitas para acelerar la velocidad de nuestros disparos, y mucho más.

Eso no es agua...

Nuestra experiencia con Noita terminó siendo extremadamente positiva, aunque hay que admitir que querríamos ver un par de elementos mejorados para su versión final. Siempre comenzamos con las mismas dos varitas, y si bien un jugador hábil podrá sacarles todo el jugo, la falta de un sistema de progresión que habilite nuevo contenido al inicio de la aventura se hace notar, y mucho. No hay demasiado más que criticar, sin embargo; al menos, no en esta versión de prueba que tuvimos el placer de experimentar. Todo parece indicar que Noita será uno de los títulos Roguelite más interesantes al momento de su lanzamiento, pero para eso todavía falta.

¿Y cuánto falta, exactamente? No lo sabemos con certeza, pero por un producto que se anima a una mecánica central tan ambiciosa y llena de potencial; la simulación de todos los pixels del mapa en un juego Roguelike Pltaformero; estamos más que dispuestos a esperar tanto como sea necesario; que al fin y al cabo los desarrolladores responsables de este diamante en bruto tienen un historial impecable, y no podemos no confiar en que mantendrán ese nivel de calidad en su nueva obra.

¿Qué es un Roguelite sin cofres tentadores?

Aquellos que gusten de buenas propuestas Roguelike Plataformeras deberían esperar a Noita con brazos abiertos; o, al menos, ir añadiéndolo a su lista de Deseados en Steam, porque todo lo que hemos podido jugar hasta ahora—tras los tropezones iniciales—nos dio fuertes indicios de un potencial nuevo hito en el género. A esperar, pues…

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