Opinion

CONTRATAPA: El lado oscuro del Cross-Play

Sony abrió las puertas y finalmente habilitó el juego cross-platform pero nos dejó llenos de dudas.
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Por: Leon Valle

Hace unas semanas en una columna titulada “La relevancia de los juegos” argumentaba que la razón por la cual Sony se negaba a habilitar el juego cross-platform (a partir de ahora Cross-Play) tenía que ver con el poder de su propio catálogo y su posición dominante en el mercado. 

En esa teorización (que puede confundirse con una justificación) de la arrogancia de PlayStation decía que “habrá que ver a qué porcentaje de usuarios afecta la postura dominante de Sony y si en el largo plazo le costará caro subestimar a ese público”. Vaya uno a saber qué fibra sensible de la comunicación de la compañía tocaron algunas de las declaraciones o reclamos o si finalmente el lanzamiento en Switch y el bloqueo de cuentas de Epic fue la gota que rebalsó el vaso, porque durante la mañana de hoy John Kodera, a través del blog oficial de PlayStation, anunció la esperada apertura de la consola al resto de sus competidoras.

El texto es, por supuesto, un vómito corporativista en el que Kodera (o el que en realidad lo escribió) agradece la paciencia de la comunidad, aclara que la experiencia será lanzada en forma de beta para llevar a cabo “pruebas exhaustivas que aseguren que el juego multiplataforma sea mejor en PlayStation” y finaliza prometiendo especificar a futuro lo que esta nueva iniciativa significa “para otros títulos”.

Es en ese último ítem en el que quiero hacer hincapié. Fortnite es uno de los juegos más importantes del momento (que superó el mes pasado los 78 millones de jugadores alrededor del mundo entre todas las plataformas disponibles) y la presión de la industria hacía parecer inevitable que Sony abriese las compuertas. Era más realista preguntarse durante cuánto tiempo podrían permanecer cerradas. Pero más allá de un verdadero fenómeno como el juego de Epic, ¿qué sucederá con el resto del catálogo?

Lo que más me sorprende es que a pesar de ya tener un plan en marcha para Fortnite –que incluye en lo inmediato la portabilidad de las cuentas de Epic Games a lo ancho de todas las plataformas y una opción para fusionar todos los IDs en un única cuenta a través de una herramienta a partir de noviembre–, el resto de la industria celebró el anuncio pero no parece haberse hecho eco del mismo.

En agosto Pete Hines, subido a la ola de la indignación, aseguró que Bethesda estaba considerando no lanzar el juego de cartas coleccionables The Elder Scrolls: Legends en plataformas que no ofreciesen Cross-Play, sin nombrarla directamente pero haciendo clara referencia a PlayStation 4. Fue apenas un mes después que Todd Howard, todavía calentito de la E3 dijera: “No podemos ofrecer Cross-Play en [Fallout] 76. Nos encantaría pero ahora mismo no podemos. Sony no está siendo servicial como nos gustaría”.

Claramente Bethesda ansiaba que PlayStation se sumase a la movida de Microsoft y Nintendo para poder aprovechar el Cross-Play y todas sus posibilidades. Es evidente que tenían todo listo para lanzar Fallout 76 a una enorme comunidad compuesta por jugadores de PC, PlayStation 4 y Xbox One. Era necesario para ofrecer la mejor experiencia posible y hacerlo “FOR THE PLAYERS”.

Bueno, era (casi) todo humo. The Elder Scrolls: Legends sí va a incluir Cross-Play porque a la sombra de Hearthstone y Magic: The Gathering Arena necesita un mercado lo más nutrido y numeroso posible. “Es mucho más pertinente en Legends,” dijo Hines durante la QuakeCon 2018, por lo que lo damos por hecho.

No tan pertinente parece serlo en Fallout 76 ya la opción ni siquiera estaba (o está) siendo considerada. “Fallout 76 no soporta crossplay, por una serie de razones. No tengo idea si alguna vez lo hará. Pero les aseguro que no está en nuestro radar ahora mismo porque nos estamos enfocando en la B.E.T.A. y el lanzamiento,” escribió el ejecutivo en su cuenta oficial de Twitter.

Siendo justo entiendo que proyecto enorme y novedoso para la empresa como Fallout 76 tenga un ciclo de desarrollo que no pueda estar contemplando la posibilidad de que en algún momento a un ejecutivo de Sony se le ocurra sacar la cabeza del trasero y habilitar el Cross-Play. El equipo tendrá una serie de prioridades e introducir sistemas y mecánicas que respondan a una hipotética función no estaría entre ellas. Analicemos entonces un título más chico como Rocket League.

En junio del año pasado, cuando el juego de Psyonix habilitó el Cross-Play entre Xbox, PC y Switch, el vicepresidente de publicación del estudio Jeremy Dunham se sinceró y dijo que PlayStation no estaba siendo considerada para la función simplemente porque la empresa no les había “dado permiso”.

Nosotros tenemos los servidores. Conectamos a todos a través de nuestro propio sistema, nos encargamos de todo,” le dijo Dunham a Polygon. “Es literalmente algo que podemos hacer con solo presionar un botón, metafóricamente. La verdad es que es una página web con un checkbox. Sólo tenemos que marcarlo y estaría funcionando en menos de una hora en todo el mundo. Es todo lo que tenemos que hacer.

Uno imaginaría entonces que ya debería estar habilitada la opción en el juego, considerando que han pasado varias horas desde el anuncio y que el estudio anunció en mayo de este año (y retrasó su lanzamiento original de agosto a este mes) el siguiente paso en el Cross-Play: la posibilidad de utilizarlo en el matchmaking regular y no únicamente en las Partidas Privadas a través del RocketID. Pero parece que la cuestión no era tan sencilla porque el mismo Dunham en un comunicado enviado a todos los portales aseguró que entiende que los jugadores y la comunidad de Rocket League quieren saber qué significa esto para ellos, pero “no tienen nada para informar por el momento” y que cualquier duda o comentario habrá que llevárselo a Sony.

Es verdad que el anuncio de Kodera habla de una beta abierta cuya duración no ha sido especificada. Y por supuesto la beta es por definición un período de prueba que puede estar reducido en esta primera instancia a un único juego, Fortnite en este caso. Pero el hermetismo de la empresa no ayuda a ver con claridad el futuro y el alcance de la función. Uno intuye que Minecraft será el próximo juego en habilitar el Cross-Play, seguido de Rocket League y (cuando sea lanzado) The Elder Scrolls: Legends. Queda saber si es Sony quien decide en cada caso si pueden o no hacer uso de la opción o las empresas tendrán que empezar a pensar sus juegos para una única comunidad sin considerar la plataforma como una barrera.

Casualmente horas después del anuncio se confirmaron los juegos de PlayStation Plus de octubre entre los que se encuentra Laser League, un interesante juego multijugador competitivo de Roll7 (Olli Olli) que no tuvo el impacto que el estudio esperaba aunque la respuesta de la prensa fuera más que positiva. A finales de agosto Roll7 anunció que abandonaría el soporte de Laser League y le pasaría la responsabilidad al distribuidor, 505 Games, que confirmó que pondrían el foco en el desarrollo del Cross-Play (en aquel entonces únicamente entre consolas y PC). Es evidente que un título complejo y de nicho como Laser League precisa del Cross-Play mucho más que Fortnite, que tiene una comunidad rica y numerosa en todos los dispositivos; pero a partir del comunicado de Sony no queda claro si cruzar a los jugadores de PlayStation 4 con los de Xbox One o Switch –en caso que llegara a estar disponible en la plataforma– le será posible. Y mucho peor, en manos de quién quedará la decisión.

Pero salgamos del nicho y pensemos en grande. Dado que Microsoft anunció esta semana que la compatibilidad con mouse y teclado en Xbox One será una realidad muy pronto no hay razón para que los jugadores de Call of Duty: Black Ops 4 en todos sus modos no convivan en una única nebulosa de bits. ¿Qué será del inminente PlayerUnknown’s Battlegrounds en la consola de Sony? En la actualidad, dadas las diferencias de desarrollo y desempeño, las versiones de Xbox One y PC no son compatibles, pero su llegada a PlayStation 4 podría abrir nuevas posibilidades. ¿Y Overwatch, FIFA, NBA 2K o Windjammers? ¿Y Candela? ¿Y la moto?

Y como siempre hay que destacar que aquello que beneficia a los usuarios no necesariamente beneficia a las corporaciones. Los grandes estudios seguramente estarán atentos al desarrollo de esta historia por los problemas que les puede traer, no solo por cuestiones de infraestructura y desarrollo, sino también por el cómo podría afectar la relevancia de las franquicias anuales. Hasta ahora cualquiera sabía que no iba a quedarse sin gente para jugar FIFA o Call of Duty si dejaba pasar la entrega de un año. La comunidad caería en número considerablemente, sin dudas, pero aún así habría una larga lista de jugadores en las mismas condiciones listos para sumarse a alguna partida ocasional. Si ese número se duplica o triplica de forma instantánea al usuario más casual tiene menos necesidad de dar el salto generacional –y con eso desmotiva a empresas como Electronic Arts o Activision a ofrecer la opción–.

El Cross-Play llegó pero quedan muchas preguntas sin respuestas. Cuando Sony confirme su situación “definitiva” y sepamos en manos de quién radica la decisión de habilitarlo en los juegos podremos hacer una evaluación real de su valor como paso adelante en la industria. ¿Qué pasa si Sony considera que un juego no es lo suficientemente importante como para habilitar el Cross-Play? O por el contrario ¿qué pasa si el juego demasiado importante y habilitarlo afectaría la guita invertida en acuerdos comerciales?

Por ahora seamos cautelosos porque la realidad es que si esto muere en Fortnite, porque es el juego de alto perfil del momento, la verdad es que no sirve de nada.

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