Opinion

Breath of The Wild 2: La leyenda que queremos

Unanse a un viaje fuera de Hyrule, hacIa el futuro que me gustaría ver de la franquicia. 

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Por: Mariano Rizza

Breath of the Wild no solo se consagró como uno de los mejores juegos de esta generación, sino que inclusive pateó el tablero en más de un sentido para la propia leyenda de Zelda. Teniendo en cuenta que prácticamente todas las entregas de la saga presentan un cambio de paradigma desde sus mecánicas, esto no es un detalle menor, ya que más allá de la alegría que significa contar con una secuela, la misma también trae un peso sobre sus hombros. ¿Qué tiene que ofrecer este nuevo juego de Nintendo para mantener la mística o inclusive superarla?

Dentro del universo hyruleano las secuelas no son una novedad, aunque sería más certero entenderlas más como indirectas que directas. La primera de todas fue The Adventure of Link, la cual ya pasaba a una vista 2D, demostrando desde el principio que nunca hubo miedo en romper las reglas propias. En consolas portátiles, Oracle of Seasons” y Oracle of Ages pueden ser interpretados como secuelas sin ningún orden aparente, pero lo más certero es entenderlas como un concepto de juego cuando no uno de marketing, para incentivar la comprar de ambos títulos. Ocarina of Time y Majora’s Mask es otro buen ejemplo de secuela indirecta, ya que por más que sucedan uno después del otro se parten en las líneas de tiempo y su mayor similitud termina siendo compartir hogar en Nintendo 64

Similar al caso de Majora’s Mask, lo que por ahora llamaremos BOTW2 nace de un superávit de ideas por parte de los desarrolladores, quienes encontraron terreno fértil para su creatividad en la consola híbrida de la compañía japonesa. Aún cuando el paquete de contenido descargable adicional ya proporcionó un abundante racimo de nuevas experiencias - las cuales un servidor considera que ofrecen hasta un mejor final que la historia original -, muchas ideas quedaron en el borrador y podrían llegar a decir presente recién ahora. Lamentablemente, dudo que veamos la invasión extraterrestre o el pueblo en miniatura que se dejó ver en bocetos publicados pero, siendo justos, la moto que recibimos en el último DLC también era parte del brainstorming inicial (¡junto a una guitarra eléctrica!) así que tampoco cerraría esas puertas.

Lo que nos perdimos...
Se pudrío de tocar la Ocarina.

Sin embargo, lejos de fantasías personales, contamos con varios indicios de lo que podría llegar a ofrecer una segunda parte. Algunos de ellos ameritan ponerse los gorritos de papel aluminio, pero no por eso son menos verosímiles. La historia de Breath of the Wild relata la epopeya de Link, un héroe caído en combate quien resucita cien años después para enterarse que la guerra sigue en pie. Más allá del potencial centenar de horas de contenido, la directiva es una sola: reencontrarnos con la princesa Zelda quien continuó luchando contra Ganon en el castillo de Hyrule durante todos estos años, sin nunca dar el brazo a torcer.  

Todos sabemos que Link tiene la capacidad de atención de un Caniche Toy por lo que terminamos tomando incontables desvíos antes de cumplir con nuestra misión. Por ejemplo,  terminar el juego al cien por ciento implica resolver todos los santuarios, recuperar las cuatro Bestias Divinas al tiempo que nos reconciliamos con los diversos pueblos originarios de Hyrule y hasta documentar y catalogar cada pieza de flora y fauna en el vasto terreno. 

La última pieza de todo este puzzle es finalmente asistir a Zelda en su combate y eliminar la amenaza de Ganon, lo que nos recompensa con una breve cinemática donde la princesa y su guardia real deciden continuar su viaje juntos. La pregunta es ¿su viaje hacía donde? Y acá es donde mi teoría de lo que podría llegar a suceder en BOTW2 comienza, alimentada por mis ganas de un juego como el que voy a pitchearles. 

Imaginen esta leyenda...
Una segunda parte con dos protagonistas.

Teniendo en cuenta lo recapitulado, realmente no hay nada que quede por resolver en esta tierra destruida por la calamidad. Literalmente dimos vuelta cada piedra en el mapa buscando las “semillas” Korok. Ahora, Zelda y Link son una especie de Adán y Eva en un mundo post apocalíptico que luego de tocar fondo sólo puede renacer. 

Esto lo vemos también en los escasos personajes secundarios. Hudson, el constructor que nos vende nuestra casa, nos pide ayuda para erguir lo que terminará siendo Tarrey Town, una ciudad completamente nueva donde los habitantes de esta tierra pueden tener una segunda oportunidad. Por otro lado Purah, la investigadora y principal científica del reino, está buscando todo el tiempo nuevas tecnologías y hasta logró rejuvenecer su cuerpo,  pareciendo una niña por más que tenga 120 años, para poder seguir trabajando. 

Todas estas circunstancias parece sugerir que en Breath of the Wild dimos los primeros pasos hacia un nuevo inicio. Una suerte de borrón y cuenta nueva tanto para su historia auto conclusiva como para las líneas de tiempo de Link en general y todo lo que entendemos como el canon de la saga. Un primer respiro de la naturaleza, al renacer. 

La interrogante acá podría ser entonces, ¿cómo se traduce este universo Post-Crisis a nuevas mecánicas de juego? Algo que por más que sea una expresión de deseo no deja de ser bastante posible, es la chance de estar frente al primer juego donde podamos explorar la leyenda en la piel de la propia Zelda. 

Mi única heroína en este lío.

En realidad, esto sucedió ya en ocasiones dispersas pero nunca con juegos canónicos. La primera vez que la princesas obtuvo el rol protagónico fue en los olvidables Zelda: The Wand of Gamelon y Zelda's Adventure, ambos para la infame Philips CD-i. Dentro de lanzamientos oficiales en cambio, las apariciones de la realeza hyruleana suelen limitarse a spin-offs como “Hyrule Warriors” o “Cadence of Hyrule”, además de siempre estar dispuesta a repartir algunas piñas en el Smash.

En el caso de estar frente al primer juego que nos permita encarnar a Zelda, esto implicaría recorrer Hyrule con toda una nueva gama de habilidades. Además, sería una buena movida como secuela ya que siendo una continuación directa, sabemos que Link conserva todos sus nuevas habilidades, por lo que caer en la excusa de quitarselos para empezar a levelearlo de nuevo sería un gran punto en contra. Nintendo suele equivocarse en asuntos de mercado, pero no a la hora de diseñar juegos. Es por esto que darle el rol protagónico a Zelda es la excusa perfecta para arrancar con un personaje desde cero. 

Pero ¿está a la altura del desafío? Lo primero que tenemos que recordar es que mientras Link se echó una mona de cien años, Zelda mantuvo a raya por su cuenta a lo que entendemos como la versión más poderosa de Ganon hasta el momento, por lo que credenciales le sobran. Logra todo esto gracias a su entrenamiento en las artes mágicas - el cual vemos a través de flashbacks durante el juego - por lo que también sería lógico que al utilizarlos durante el último siglo sin descansar, tenga que recuperarse y fortalecerlos, resultando en una gran oportunidad para que el jugador descubra, destrabe y entrene ese costado del personaje, desde los joycons. 

La utilización de habilidades mágicas podrían ampliar también las mecánicas que introdujo Link inicialmente. Sabiendo que la Princesa es diestra en propiedades curativas, su control de la luz sería una herramienta interesante para segmentos donde debemos acabar con la podredumbre que persiste luego de eliminar su fuente en las profundidades del castillo. De la misma manera, sus conocimiento de magia blanca podrían dotarla con la habilidad de curar a los animales y plantas que nosotros catalogamos en la primera parte de la aventura con la tablet de Link.

Y si le quieren agregar filtros de Instagram a la tableta, mejor.

Estas situaciones podrían manifestarse a través de gigantescos puzzles ambientales favorecidos por la exploración, que ya es una mecánica básica del primer juego. Inclusive, al ir restableciendo los terrenos, los mismos podrían revelar zonas desconocidas, como pasajes que quedaron sepultados en las ruinas de templos que ya visitamos, o ciudades nuevas en las copas de los árboles de las zonas deforestadas. Inclusive nuevas civilizaciones como el pueblo miniatura antes mencionado, tendrían una razón perfecta para dar la cara por primera vez y justificar su ausencia en un principio. 

Y todo esto no significa que el combate quedaría de lado. Zelda es una arquera experta y una maestra con la espada, que favorece la gracia más que la fuerza a la hora de combatir. Estas serían habilidades similares a las de Link permitiendo la continuidad de la acción en tercera persona pero con un enfoque distinto desde la interpretación del combate. 

Su habilidad con el arco y la flecha nos podría dar variantes de estilo de pelea como si habláramos de Hawkeye, incluyendo las ya existentes flechas truco. Por otro lado su maestría con las armas de mano podría manifestarse en combate de manera tal que eliminar a los enemigos nos cueste un poco más de tiempo/esfuerzo a menos que dominemos cierto ritmo, casi como en una amalgama de Cadence of Hyrule y Sekiro: Shadows Die Twice. Además convengamos que si quiere, también tiene la habilidad de generar fuego a distancia de la nada misma, así que tampoco me preocuparía mucho por ella en el campo de batalla. 

Nunca me faltes. Nunca me engañes.

Ahora bien, por descarte nos queda una pregunta lógica ¿Qué pasa con Link? Después de todo, sabemos por el final del juego anterior y el trailer del siguiente, que es su compañero en esta aventura y está en pleno control de sus facultades. Por más que sea difícil de imaginar, existen muchos lugares que podría ocupar desde un rol secundario. Por todas las imágenes que vimos de ellos viajando juntos hasta con una bestia de carga, el héroe del silencio podría desempeñarse como un escudero y ser una suerte de menú interactivo para las habilidades, pertenencias y objetos clave de la princesa, mediante algún tipo de mecánica de esas que sólo a Nintendo se les suele ocurrir y el hecho de que no pueda anticiparme a la misma en este momento, denota porque estoy escribiendo esta nota desde Villa Urquiza y no trabajando en el juego en Kyoto. 

Otro rol mucho más activo y hasta interesante sería contar con la posibilidad de intercambiar entre estos dos personajes a voluntad. Con tan solo presionar un botón o desde el menú, saltar de Zelda a Link y viceversa, para resolver las situaciones que se nos presenten con quien creemos que está mejor preparado para las mismas o, mejor aún, que cada uno pueda hacerlo a su manera. Sino, a la hora del combate, podríamos manejar a uno de los personajes mientras el otro actúa desde un rol pasivo al cual podemos darle directivas, como sucede a la hora de pelear en la saga Xenoblade Chronicles.

Desde ya, lo que imagino que todos quisieran leer es un pálpito de un modo cooperativo, pero temo que lo veo poco probable. Desde el punto de vista técnico, la apertura que otorga semejante arenero se contrapone a la idea de darle libre albedrío a dos personas diferentes dentro de un mismo mapa. Por esto mismo Rockstar ofrece cooperación en misiones específicamente diseñadas para el online, pero no permite lo mismo en el modo historia, por ejemplo. 

Desde lo conceptual sería tal vez un sueño cumplido. Lejos de ser un mero shippeo, la relación entre Zelda y Link es una de las más fieles y duraderas de la historia del gaming. Hasta a Mario la Princesa Peach le puso los puntos en Super Mario Oddisey, pero amores como los de estos hyruleanos cada vez hay menos. Aún así, todos los juegos de la saga principal se caracterizan por ser títulos para un sólo jugador, por lo podemos soñar con la mecánica, pero no contaría estos pollitos antes de que nazcan. Después de todo, sabemos como termina llevándose Link con las gallinas.    

Esta travesía encarada a través de la persona que le da el nombre al juego podría significar también muchísimas cosas para la unificación y modernización de sus líneas temporales. Por un lado, podría llegar a ser el primer paso hacía el resurgimiento de sus sabios y dioses. Por otro, podría ser como el cierre definitivo de la lucha por la defensa del Mundo de la Luz y dar pie a una exploración mucho más profunda del Mundo Oscuro. Y tal vez tengamos una pista de esto.

Si prestan atención al trailer presentado en E3 2019, pareciera que el cadáver que nuestros héroes encuentran en esa cueva es el del propio Ganondorf. En la mitología de la serie, llamamos Ganon al villano cuando está en su forma bestial (el clásico chanchito) mientras que Ganondorf es el nombre de su forma humana - o de gerudo en todo caso. El villano de Breath of the Wild es Calamity Ganon y al final lo combatimos en su forma de bestia. ¿Pero qué pasa si Ganon y Ganondorf terminan siendo entidades distintas en este borrón y cuenta nueva?

Un mostro.

Algo que avala esta teoría es que para derrotar a Calamity Ganon no precisamos necesariamente utilizar la Master Sword, condición sin equanon en todos los juegos de la saga. Inclusive, Calamity Ganon, este demonio corrompido por la podredumbre, parece ser víctima de algún tipo de hechizo y es recién cuando lo liberamos de su confinamiento en el sótano del castillo de Hyrule que toma su clásica forma animal. Quizá, Ganon no es más que una entidad utilizada por Ganondorf como cerdo de guerra. Después de todo, los Ganon Plaga, centinelas que defendían las Bestias Divinas, también llevaban el nombre del antagonista animal y ninguna de ellas era el villano original.  

La última pista de este misterio es proporcionada sin ningún tipo de disimulo por el propio juego. Cuando se nos relata la historia oficial de este enfrentamiento milenario y el sacrificio de la Princesa Zelda y su héroe, los personajes que aparecen representados en pantalla no son Zelda y Link, sino la princesa y el mismísimo Ganondorf. El cabello rojo, la nariz puntiaguda y la piel violácea no mienten, pero ¿por qué tiene la Master Sword? ¿Qué pasa si el héroe original de Hyrule fue Ganondorf todo el tiempo? Tal vez, el viaje de descubrimiento de Link y Zelda termina revelando una terrible verdad: la reencarnación de Demise, el antagonista inicial de la leyenda, no afectó a un gerudo común y corriente, sino a una de las tantas encarnaciones de Link. 

Nunca se nos ocultó y elegimos no verlo.
¿Cómo no nos dimos cuenta?

Quizás, el mayor misterio de la saga, lo que unifique a todas las líneas temporales y la experiencia Zelda definitiva termine siendo un título donde no sólo controlamos a Zelda y a Link sino también a Ganondorf, cada uno con su set de habilidades, revelando su rol dentro de esta historia que atraviesa eones y más interrogantes que certezas. 

En la piel de Ganondorf podríamos descubrir los motivos que lo llevaron a la tiranía. En su viaje, el recorrido sería ir enfrentando a cada uno de los pueblos de Hyrule, teniendo que encontrar distintas maneras de derrotarlos dependiendo sus características principales, para finalmente corromper a las Bestias Divinas que protegen. Inclusive los enemigos comunes podrían llegar a ser los bokoblins y lizalfords salvajes que aún no lo reconocen como autoridad. 

Desde el gameplay, Ganondorf sería todo poder y las habilidades especiales que iría sumando podrían estar directamente relacionadas a su caída hacia la tiranía. A medida que el alma del supuesto héroe original se corrompe, ganamos la habilidad de poseer, depravar y descomponer a seres y objetos, para ser nosotros quienes llevamos al reino al estado que descubrimos cuando Link despierta en el Santuario de la Resurrección. Propuesta arriesgada, pero la franquicia supo tener entregas sumamente oscuras y esta podría ser la más podrida de todas.

Breath of the Wild 2 aún no tiene fecha. Algunos consideran que podría ser un juego que acompañe la supuesta “Switch Pro”, jugada poco probable pero amparada en el antecedente de New 3DS. Como referencia del pasado también, la diferencia entre Ocarina of Time y Majora’s Mask fue de dos año nada más, gracias a que ambos juegos compartían la gran mayoría de los assets. En este caso, ya superamos los dos años de la salida del primer título y que no hayan siquiera sugerido una fecha, da a entender que BOWT2 todavía está lejos. La espera de la secuela de uno de los mejores videojuegos jamás hechos puede llegar a ser difícil de soportar pero, por el lado positivo,  piensen cuánto tiempo tenemos para seguir teorizando.

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