Anthem
Opinion

72 horas con Anthem: adios a los bugs, hola al presupuesto millonario

Tras una beta abierta llena de problemas y quejas, el nuevo tanque de Bioware comenzó su polémico lanzamiento escalonado y Sebas te cuenta sus primeras impresiones

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Por: Sebastián Cigarreta

Anthem está entre nosotros, bueno al menos si jugás en PC, sos parte de Origin/EA Access o lo pre ordenaste. El lanzamiento del juego de Bioware viene empañado por tres factores diferentes: la cercanía con el brutal estreno de Apex Legends, el Battle Royale de Respawn; la horrorosa beta abierta del mes pasado, llena de glitches, cuelgues y problemas de desempeño a través de todas las plataformas; y finalmente por la decisión de EA de segmentar el público y lanzarlo como se le da la bendita gana.  

Sin embargo, y contra todas las expectativas, el juego sorprende desde el primer instante. Anthem no padece de ninguno de los problemas que el resto de los juegos del género han sufrido durante sus lanzamientos. A lo largo del fin de semana pasé más de 15 horas en el mundo de Anthem y no tuve bugs o glitches, ni una sola desconexión, tampoco problemas de lag y en cada una de las misiones el matchmaking funcionó en el primer intento. Esto garantizó que la experiencia, claramente concebida con el juego cooperativo en mente, siempre sea plena con variedad de jugadores utilizando todo tipo de Javalinas y armamento variado.

Los millones del presupuesto que Electronic Arts invirtió en Anthem rindieron sus frutos. El apartado técnico es impresionante, aún en las configuraciones más modestas, lo que me lleva a pensar que los problemas de estabilidad de la beta serán temas del pasado también en el resto de las plataformas. De todas formas para quitarnos definitivamente esa duda habrá que esperar a la última etapa del lanzamiento. El Fuerte que hace las veces de base, en donde se desarrollan las historias de los NPC y las misiones secundarias, ostenta una cantidad obscena de detalles y es el único momento en que el juego adopta la perspectiva de primera persona. En una primera impresión ese recurso suma a la inmersión, al igual que las opciones binarias de diálogo, pero se echan de menos las posibilidades narrativas de títulos anteriores.

Anthem
Anthem se ve espectacular, de eso no queda ninguna duda.

Al menos durante las misiones de campaña, los contratos y los objetivos de los NPC, la propuesta redunda en preparar nuestra Javalina lo mejor posible y lanzar la misión. Una vez que estemos en el mundo será cuestión de seguir los marcadores y puntos de interés que nuestro copiloto Owen nos irá señalando. Los objetivos incluyen destruir enemigos, proteger civiles, aguantar el asedio de oleadas de enemigos por una cierta cantidad de tiempo, resolver puzzles sencillos y derrotar jefes gigantescos.

El otro lado de Anthem son las misiones emergentes del modo de exploración libre. Esta es la mejor forma de conocer el vasto universo que los Creadores abandonaron, un mundo en el que predomina la vegetación, la fauna, las cataratas y los profundos lagos explorables. En este modo podremos movernos con total libertad, surcando los cielos gracias a los propulsores de nuestros exoesqueletos, cosechando recursos para utilizar en la Forja, descubriendo secretos y cofres ocultos, realizando los desafíos de las armas o simplemente disfrutando del paisaje.

El verdadero protagonista del juego de Bioware son las Javalinas. Los cuatro exoesqueletos que tenemos a nuestra disposición son tan espectaculares como únicos, con sus fortalezas y especialidades. Cada una requiere que juguemos de una forma diferente y, si bien puede resultar complicado al comienzo, luego de dos o tres misiones entraremos en confianza con sus particularidades. Las Javalinas son completamente personalizables, no solo en cuanto al armamento y habilidades de soporte o de ataque, sino que nos permiten hacerle cambios estéticos. Los colores son gratuitos y representan la mejor fuente de personalización, pero también hay vinilos, diferentes partes y texturas que podemos comprar con monedas que ganamos in-game o, por supuesto, utilizando dinero real. Los resultados del modo de edición son asombrosos y, lo mejor de todo, es que resulta muy sencillo de aprender a usar.

Anthem Javalinas
Las Javalinas determinan el estilo de juego y aportan variedad a la propuesta.

En cuanto al apartado jugable realmente hay que sacarse el sombrero ante el equipo de Bioware, y no solo por la cantidad de ajustes que hicieron desde aquella beta nefasta, sino porque usar las Javalinas es un verdadero placer. Los controles responden a la perfección y las herramientas de movilidad se vuelven vitales a la hora de combatir, ya sea disparando desde el aire, esquivando a último momento o haciendo un combo entre los compañeros de escuadrón, Anthem se ajusta a nuestras necesidades y el control se siente intuitivo. Pero lo mejor de todo es que cada una de las armaduras tiene algo nuevo que ofrecer, lo que nos mantendrá cambiando entre ellas según la necesidad de cada misión.

De todas formas aún es pronto para cantar victoria. Este tipo de juegos depende demasiado del contenido post endgame y de ahí su vida útil. Por ahora la campaña resulta interesante y la historia se entiende rápidamente, todo lo necesario para conocer el mundo y sus habitantes está en el codex y podremos acceder a él en todo momento. También las cinemáticas y los diálogos ayudan a ponernos en contexto, aunque de vez en cuando puede resultar tedioso tener que recorrer el Fuerte para hablar con los NPC y progresar en sus mini narrativas independientes.

Quizás el peor enemigo de Anthem, al menos en las primeras horas de juego, sea lo segmentado que llega el contenido y cuanto tarda en obligarnos a utilizar el modo de exploración libre. Y digo “obligarnos” porque está disponible desde muy temprano, pero no se vuelve realmente necesario de jugar hasta que llegamos a un parate en el progreso lineal y, a decir verdad, el instinto nos lleva a seguir los marcadores del resto de las misiones. Así corremos el riesgo de dejar uno de los puntos más fuertes del juego para más adelante. De todas formas es un buen comienzo, la jugabilidad es sólida, el apartado técnico deslumbrante y la banda sonora absolutamente exquisita. Será cuestión de seguir jugando y ver si el resto de la propuesta logra mantener el interés o si, por el contrario, se diluye en promesas y misiones monótonas.

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