Análisis

Conocemos a los Ooblets en estas primeras impresiones

Ooblets, el esperado juego de Glumberland, llega por fin a Early Access y te comentamos nuestras primeras impresiones

Largo y tedioso ha sido el camino recorrido por Glumberland para lanzar finalmente su esperado juego, Ooblets. Una serie de decisiones de parte del estudio desarrollador llevó a darles mala prensa; especialmente el paso de exclusividad al Epic Store y algunos comentarios online que le cayeron bastante mal a los fanáticos. Las aguas se han calmado un poco desde entonces, pero es innegable que el juego llegó a su estado Early Access con más de una mirada cautelosa. De aquí en más Glumberland todavía debe continuar trabajando en su producto hasta llegar al lanzamiento oficial, así que por ahora habrá que decidir si Ooblets consigue convencernos de sus bondades con estas Primeras Impresiones.

Ooblets Early Access Trailer

Debo decir que Ooblets prometía muchas cosas que entraban dentro de mi rango de intereses: una especie de Stardew Valley al que se le añadía un elemento de colección de adorables criaturitas, muy a lo Pokémon, pero de tono mucho más relajado. Voy a adelantar que lo que experimenté en mis primeras cuatro horas con el juego no sólo cumplió con todas mis expectativas, también me hizo caer en un ciclo vicioso que ya había conocido con otros títulos semejantes. Es decir, Ooblets entra en la peligrosa categoría de juegos que hacen que el Tiempo se pase volando.

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Bienvenidos a Badgetown, hogar de los Ooblets

Bienvenidos a Badgetown, hogar de los Ooblets

Tras crear a nuestro personaje arribamos a las costas de Badgetown para iniciar allí nuestra nueva vida. Nuestro antiguo hogar en la Isla Ahroh era más bien aburrido y, peor aún, no había Ooblets dando vuelta. No es el caso de Badgetown, cuyas calles están colmadas de grupos de pequeñas criaturas que, además, sirven de compañía a los habitantes de la diminuta urbe. Está claro que la primera impresión es visual: un mundo de colores vibrantes cuyo encanto de diseño pasa del terreno a los propios habitantes del lugar.

La mejor forma de describir a Badgetown es pensar en la casita del árbol más grande jamás ideada; en especial porque la gran mayoría de sus habitantes son jóvenes que hablan en un léxico propio, moderno, “canchero”, si se prefiere. Los adultos del lugar también han adquirido estas costumbres idiomáticas y todo el sitio rebosa de una dulzura que puede llegar a saturar un poquito, pero nunca demasiado. Nuestra llegada al pueblo se celebra eligiendo a qué club de Ooblets pasaremos a formar parte, tras lo cual nos entregan a nuestro primer bichito y nos enseñan una de las mecánicas principales: el combate.

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Combate a todo ritmo

Combate a todo ritmo

A los Ooblets les gusta bailar. Más precisamente, les encanta competir en desafíos de baile. Este sistema de lucha enfrenta a dos equipos de Ooblets en una contienda de danza mediante cartas coleccionables. Cada turno nos ofrece un puñado de puntos que debemos invertir en las habilidades obtenidas en nuestra mano, que se dividen en movimientos generales y acciones propias de nuestros Ooblets. Para ganar hay que elevar nuestro contador de puntos hasta el número indicado, pero nuestro repertorio de movimientos también nos permitirá generar Hype (para aumentar los puntos por movimiento), estorbar a los Ooblets adversarios y hasta robarles sus puntos para añadirlos a nuestro contador. Es un sistema extremadamente sencillo, pero cumple su rol lo suficientemente bien.

Derrotar a un grupo de Ooblets hace que el líder del equipo adversario nos ofrezca su Semilla. Los Ooblets nacen de la tierra y por eso debemos plantas sus semillas en el jardín de nuestra nueva y precaria granja, dando paso a otro de los elementos del juego: sembrar y cosechar. El sistema es tan elemental como imaginan: arar la tierra, sembrar en el campo arado y luego asegurarnos de regar las plantitas hasta que éstas germinan. Nuestro campo debe limpiarse de hiedras, piedras y madera, que a su vez nos dará materia prima por nuestro esfuerzo. Podremos adquirir toda una colección de plantas para sembrar, que luego se utilizarán en recetas de cocinas o para comerciar con los mercaderes del pueblo.

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Un jardín multicolor

Un jardín multicolor

Para culminar tenemos el aspecto social de Badgetown. Día a día visitaremos a los vecinos para escuchar sus problemas y, de ser posible, ayudarles a solucionarlos. Esos trabajos mejorarán nuestra relación con los personajes involucrados, pero también expandirán los límites de Badgetown, abriendo nuevas áreas y negocios. De aquí en más el juego se trata de mantener nuestra granjita, coleccionar Ooblets, resolver problemas y decorar nuestro hogar, ya sea adquiriendo o construyendo nuevos muebles para lucir, o incluso extendiendo las dimensiones de la casa para poder meter más muebles.

Ooblets me recuerda mucho a los mejores juegos de Harvest Moon, con toques de Stardew Valley y hasta cosas como My Time at Portia, pero añadiendo elementos básicos de Pokémon y Animal Crossing, y hasta lo mínimo de un sistema de combate con cartas coleccionables. En solitario ninguno de estos elementos funcionaría correctamente, pero hay un balance muy interesante en el título que Glumberland nos ofrece. Mis primeras impresiones son, entonces, muy positivas: Ooblets es un juego que se digiere con facilidad; que apunta a pasar un buen rato con nuestra colección de criaturitas y el mundo en el que se mueven; y a disfrutar de un pueblo colmado de buena onda.

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Cocinando con los amigos

Cocinando con los amigos

Está claro que todavía hay cosas por resolver, ya que el juego está en Early Access, pero lo que se puede experimentar en esta primera versión ya es más que suficiente para cautivarnos. No dudo que seguiré jugando Ooblets, esperando con ansias todo lo que los desarrolladores vayan añadiendo al producto de aquí hasta su lanzamiento final. Y ojalá que no sea más drama.

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