Análisis

ANÁLISIS | Oddworld: Soulstorm, Abe está de vuelta

La saga Oddworld nos trae la entrega más oscura y adulta hasta la fecha. Tras varios años ausente, Abe regresa en Oddworld: Soulstorm

Oddworld: Abe’s Oddysee fue una de las pequeñas sorpresas del catálogo de la primera PlayStation. Un título que con los años se convirtió en una joyita de culto y del que se desprendió una de las pocas sagas nacidas en aquel entonces que supieron mantenerse en el tiempo, incluso con sus altibajos. Hace más de 20 años que venimos jugando junto a Abe y hace unos días llegó una nueva entrega que sabe rescatar el sabor nostálgico de estar jugando una saga tan longeva. Veamos de qué va Oddworld: Soulstorm.

Oddworld: Soulstorm llega casi siete años después de New ‘n Tasty, remake del primer juego, para continuar la historia. Los fanáticos esperarían que se trate de un remake de Abe's Exoddus, pero los desarrolladores de la saga, la gente de Oddworld Inhabitants, apuestan por una reimaginación lo que se traduce en una historia mejor contada, más oscura también, y un estilo de juego muy fiel al original, aunque con controles más cómodos y una perspectiva de cámara que acerca la experiencia al 3D.

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Soulstorm es una secuela directa de los sucesos de New ‘n Tasty. De hecho, arranca prácticamente donde terminó este, de modo que no viene mal refrescarse un poco la memoria con respecto a lo que sucedió en la primera entrega. Para los recién llegados, que se inician en la serie con Oddworld: Soulstorm, quizás estén un poco perdidos ya que se nota que Oddworld Inhabitants tuvo en mente a los fans en todo momento a la hora de cocinar este nuevo título. La decisión es cuestionable ya que estamos ante una nueva generación de consolas y es muy probable que haya gente nueva interesándose en la saga, de modo que el aviso no está de más: si no saben quién es Abe, investiguen un poco antes de jugar para poder disfrutar a pleno esta entrega.

Y ya que lo mencionamos, nuestro protagonista vuelve a cargar con la misión de salvar a toda su raza en este nuevo juego. Abe está perfilado casi como un mesías en Oddworld: Soulstorm y, junto a él, seremos testigos de una historia de esclavitud bastante más dramática y triste de lo que estamos acostumbrados. En Soulstorm no se pierde el humor clásico de la saga, así como Abe y sus amigos tampoco dejan de trasmitir una suerte de ternura extraña, pero el tono sí cambia. Es un juego más oscuro y adulto, y la verdad que le sienta bien.

En cuanto a jugabilidad, Oddworld: Soulstorm retiene casi todo el ADN que hizo querible a la saga. Nuestro querido Abe nuevamente se las va a tener que rebuscar para rescatar a los Mudokons, que en esta entrega tenemos miles de ellos para rescatar. Sí, leyeron bien. Soulstorm es un juego de puzles con ritmo pausado que, por momentos, le suelta la mano a la acción y nos permite vivir momentos más intensos. Rescatar a los Mudokons en muchos momentos implicará jugar secuencias que nos recuerdan más al género tower defense que a un juego de plataformas en sí. La variedad del gameplay está a la orden del día y podemos decir que Soulstorm es una apuesta que tiene de todo un poco: mecánicas como sigilo, combate, resolución de puzles y crafting son los pilares de la jugabilidad y las herramientas que tendrá Abe para hacerle frente al hostil mundo del juego.

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Los niveles son sucesiones de puzles en los que tendremos que adivinar qué hacer. Deberemos sortear (o eliminar) a los distintos enemigos, trampas y otros mecanismos de control para abrirnos paso y seguir adelante en nuestra misión de rebelión. Para ello, Abe contará con distintos enfoques, ya que podemos optar por usar mecánicas más pacíficas y sigilosas, u otras directamente agresivas. Podemos escondernos o avanzar a hurtadillas, así como hacer uso de distintos objetos que nos permitirán distraer a los enemigos. Sin embargo, si optamos por la alternativa violenta, podemos valernos de combinaciones más explosivas (literalmente) y prender fuego a los enemigos o controlarlos con la habilidad de cantar de Abe y hacerlos estallar en mil pedazos o usar su arma para dispararle a otro enemigo y que se maten entre ellos.

Los puzles se van complicando bastante a medida que avanzamos y empiezan a requerir que combinemos habilidades. Hay veces que los dispositivos enemigos nos inhiben la habilidad de posesión, de modo que tenemos que rebuscárnosla de otra manera. También tendremos que tener en cuenta que, si bien el fuego puede ser un gran aliado, también se nos puede ir de las manos. Usar bombas y otros objetos inflamables es vital para avanzar, pero puede ser peligroso ya que Abe se muere si se prende fuego, así que habrá que tener en cuenta el extintor o las botellas de agua para apagarlo.

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El sigilo es sencillo de entender, aunque no está del todo pulido. Además de avanzar a hurtadillas, podemos generar cortinas de humo. Tenemos un indicador en pantalla bastante rudimentario que nos indica qué tan alerta están los enemigos. Hay mucho de prueba y error en el sigilo, y hasta puede volverse tedioso porque hay cuestiones que parecen arbitrarias. Es difícil entender del todo qué movimientos hacen que los enemigos se alteren. Hay rincones donde escondernos funciona de manera milimétrica, de modo que un paso adelante mal calculado y nos ven al toque.

Y si bien es un hecho que podemos evitar ser sigilosos y jugar directamente a lo violento, para obtener todos los finales será necesario actuar de manera pacífica a veces. Oddworld: Soulstorm funciona con un medidor de Quarma que nos exige “ser buenos” y rescatar el 80% de los mudokons del juego si es que queremos tener la experiencia completa. El juego cuenta con varios finales y obtener el definitivo nos requiere un esfuerzo extra. Si no rescatamos a nuestros amigos, terminaremos la aventura con un “final malo”. Por suerte contamos con selector de nivel de modo que los completistas no tienen que jugar toda la aventura de cero si quieren desbloquear todos los extras y obtener todos los finales.

Y ya que hablamos de contenido, Oddworld: Soulstorm tiene mucho para ofrecer. La aventura está compuesta de nada más y nada menos que 17 niveles, un número más que generoso. Cada uno de ellos cuenta con una serie de logros para completar, lo que significa que terminar Oddworld: Soulstorm al 100% implica rescatar a todos los mudokons, pero también encontrar todas las zonas secretas (hay varias por nivel) y recoger todos los objetos, entre otros objetivos a cumplir. En este sentido, estamos ante una aventura que toma un mínimo de 15 horas para completarse.

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Aunque suene paradójico, la longitud no le sienta del todo bien. Que Oddworld: Soulstorm sea un juego tan largo solo deja en evidencia sus problemas de ritmo y lo repetitivos que pueden llegar a ser los niveles. Si bien cuenta con un abanico de mecánicas amplio, lamentablemente Soulstorm repite patrones en el diseño de niveles y en algunos puzles, llegando a volverse un juego tedioso, sobre todo en sus picos más altos de dificultad. No me malinterpreten, es una experiencia a la altura de la saga de Abe, pero si le hubiesen recortado algunos niveles, se sentiría más compacta. El ritmo de juego lento nos hace sentir la necesidad de una pausa después de pasar un puzle de los más difíciles, de esos que siempre implican mucha prueba y error.

Oddworld: Soulstorm no es un juego para maratonear porque llega a ser denso y le juega en contra el hecho de que tiene trechos largos donde no desbloqueamos mecánicas nuevas. La repetitividad le pesa y llegamos a sentir que está alargado artificialmente.

Por último, el apartado técnico está a la altura de lo que esperaríamos de un juego de este presupuesto. La dirección de arte destaca y trasmite más que bien el clima de opresión y desesperación que tiene la historia; las animaciones de las cinemáticas sorprenden y nos llega el Abe más expresivo de todos: si ya querías al personaje, ahora lo vas a amar. Por otro lado, nos vamos a topar con más de un bug de físicas o puede que nos quedemos paralizados en algún punto del escenario. Si nos vemos obligados a recargar la partida, vamos a agradecer que los niveles son muy generosos con la cantidad de checkpoints. No hay bugs que rompan la experiencia.

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Oddworld: Soulstorm es una experiencia que encuentra el punto justo entre ofrecer algo nostálgico y darnos algo moderno, a la altura de los plataformas de puzles actuales. El ritmo a veces pisa demasiado el freno y no podemos obviar la repetición de mecánicas, pero incluso con estas falencias sigue siendo un ejemplar más que recomendado, que se nota muchísimo que fue concebido con amor a la saga. A los fans, sin dudas, les va a encantar.

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ODDWORLD: SOULSTORM

5/4/20201 (PS5, PS4, PC)
7.5

Jugué Oddworld: Soulstorm en PC, disfrutando el tinte nostálgico a pesar de que, por momentos, se me hizo muy frustrante. No tuve ningún bug ni problema técnico considerable.

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