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Vagrant Story: el clásico de culto de PlayStation cumple 20 años

Dos décadas después, este clásico de Square sigue siendo original, brutal y único.

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Por: Tomás García

Vagrant Story: el clásico de culto de PlayStation cumple 20 años

Vagrant Story: el clásico de culto de PlayStation cumple 20 años

Todavía los fans del género no pueden ponerse de acuerdo si la era dorada de los JRPG fue la primera, durante la NES y SNES, con juegos como los primeros Final Fantasy, Dragon Quest y Earthbound, o cuando finalmente le agarraron la mano al 3D, en épocas de la PlayStation original. Lo que es seguro, es que no importa el año, el género de juegos de rol nipón en todas sus generaciones tuvo juegos de culto, como ocurrió un día como hoy del año 2000, con Vagrant Story.

La fábrica de JRPG de antaño, Squaresoft —hoy Square Enix—, lanzó a principios de milenio, Vagrant Story, dirigido por Yasumi Matsuno, quien venía de meter un gol de mitad de cancha con Final Fantasy Tactics. Y en busca de repetir el éxito, reunió a gran parte del mismo equipo, como los artistas Hiroshi Minagawa y Akihiko Yoshida; el programado Taku Murata, y el compositor Hitoshi Sakimoto, para hacer un JRPG diferente; más maduro y complejo de lo que estaban acostumbrados a hacer. Con una historia que no solo tratará de salvar al mundo, sino que tuviera conflictos políticos en un mundo tumultuoso, pero que al final del día, fuera una historia personal, sobre nuestro protagonista, Ashley Riot.

La idea de Square era replicar el éxito de Tactics, y darle un giro de tuerca a una serie de juegos que ocurrían en el mismo mundo, conocido como Ivalice. Pero el director y productor, Matsuno, tenía otras ideas en mente. No quería revisitar historias y personajes con los que había trabajado antes, y en cambio, prefirió arrancar de cero, tomando las ideas de diseño que habían desarrollado junto al resto del equipo. 

El resultado es un juego que mezcla elementos de diversos géneros, de RPG a estrategia, hasta un sistema de cámara reminiscente a juegos de plataformas de la era. El mundo, en su mayoría ruinas y catadcumbas, fue inspirado por la región de Bordeaux, en Francia, más precisamente Saint-Émilion. Y la trama recibió una mezcla de inspiraciones, desde películas de Hollywood, hasta cine asiático y europeo. La historia es particularmente melodramática, con un mundo en plena tormenta política, y un héroe cuya familia fue diezmada, y nunca más volvió a encontrar un hogar, de ahí el nombre del juego “Historia de un Vagabundo”.

Nada en este juego era simple, por eso quedó en la memoria de muchos jugadores.  La historia, en vez de ser bombástica, era reflexiva. Y el combate, en vez de frenético, era sesudo. No había ningún beneficio en mashear los botones rápidamente, sino que el sistema de combate por turnos se parecía más a una partida de ajedrez, y requería de movimientos bien diagramados. Lo que es más, mientras más ataques encadenamos más vulnerables nos volvemos a retribuciones fuertes, pero también más chances tenemos de conectar un golpe crítico. Es un difícil balance, y estos detalles hacen de Vagrant Story, un JRPG particularmente difícil.

Ashley Riot, un protagonista misterioso.

Y el combate no se quedaba ahí. Otro personaje clave de la historia puede ayudarnos a balancear el riesgo. Otras habilidades incluian el Break Art, que nos permitía sacrificar más energía para hacer más daño, y hasta podíamos acceder a poderes mágicos con el Grimoire. Hasta ofrecía un completo sistema de Crafting, que nos permitía personalizar con sumo detalle nuestro arsenal y el tipo de poderes a usar, desde las afinidades elementales hasta el tipo de arma.

A diferencia de otros juegos de la época, los enfrentamientos en Vagrant Story no eran algo para pasar rápido y seguir al próximo destino. Todo lo contrario, eran la carne del juego, batallas mortales que pedían muchísimo del jugador, pero por sobre todas las cosas, exigía atención en cada una de las acciones que realizamos. Y no eran elementos menos importante, el excelente diseño de arte y efectos de sonido que acompañaban la aventura.

Como muchas otros elementos de este histórico JRPG , el título no ofrecía ciudades que visitar ni NPC con quienes interactuar. La atmósfera era por lo general, oscura, opresiva y solitaria. Más allá de nuestros compañeros de party, Ashley no interactúa con otros personajes, y en cambio, explora las ruinas de una vieja ciudad en busca del Gran Grimoire, con la esperanza de poder limpiar su nombre, el cual fue acusado del asesinato del Duque.

El arte de Akihiko Yoshida reventando el motor de Vagrant Story.

Aunque no queremos arruinarles la experiencia, y vamos a evitar cualquier tipo de spoiler (aunque por la edad, el juego ya pueda manejar, legalmente) también en la narrativa, Vagrant Story hizo cosas que no eran normales o acostumbradas en el género —o en el caso de la historia, en el medio en general— y simplemente digamos que si la historia te atrapó, el desenlace es algo brutal, que además de tironearte las cuerdas del corazón, te hace poner en duda muchas de las cosas que ocurrieron frente a tus ojos.

Vagrant Story no es uno de los mejores de su género, tampoco está entre uno de los mejores juegos de la historia, pero al mismo tiempo, su impacto en la industria es innegable. Se animó a hacer cosas que juegos del mismo u otro género en aquella época ni se hubieran arrimado. En una época donde prácticamente cualquier JRPG de Squaresoft era un éxito garantizado, los desarrolladores buscaron la ruta menos obvia, y en el proceso, nos dejaron una experiencia inolvidable.

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