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TOP 10: Ciencia ficción baratita

No necesitás ejércitos de naves y efectos especiales millonarios para hacer una gran películas de ciencia ficción, como demuestra esta lista de las mejores pelis futuristas independientes.
Avatar de Ignacio Esains

Por: Ignacio Esains

<p>El g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n a veces parece reservado al &ldquo;summer&rdquo; yanqui, ese per&iacute;odo de tres meses en el que siempre gana la pel&iacute;cula m&aacute;s espectacular, la m&aacute;s ruidosa, la m&aacute;s pochoclera... es que el cine simplemente troc&oacute; caballo por astronave y Remington por rayo laser, utilizando la narrativa de seriales del Oeste o de aventuras, y en el proceso (a pesar de darnos varias lindas pelis) traicionando el aspecto especulativo de la ciencia ficci&oacute;n, g&eacute;nero que busca hablar del presenta a trav&eacute;s de la analog&iacute;a futurista.</p> <p>No es raro que la televisi&oacute;n, con presupuestos mil veces m&aacute;s acotados, haya explorado los aspectos filos&oacute;ficos (Star Trek), pol&iacute;ticos (Babylon 5) y hasta espirituales (Doctor Who) de la ciencia ficci&oacute;n con m&aacute;s inteligencia que el cine. Y por eso para encontrar gran ciencia ficci&oacute;n en celuloide hay que dejar de lado los efectos, las estrellas, las campa&ntilde;as publicitarias y concentrarse en el coraz&oacute;n del g&eacute;nero: las ideas. Esta selecci&oacute;n de pelis independientes no es completa ni definitiva, pero es un buen punto de partida para buscar la &ldquo;otra&rdquo; ciencia ficci&oacute;n.</p> <h1>10. Another Earth (Mike Cahill, 2010)</h1> <p>Rhoda es brillante, Rhoda es perfecta, hasta que Rhoda, festejando que entr&oacute; en el MIT con notas perfectas, atropella borracha a una familia, dejando al tipo en coma y matando a su mujer y a su hijo. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, Rhoda sale de la c&aacute;rcel y abandona toda pretensi&oacute;n intelectual, mientras extra&ntilde;as noticias hablan de un planeta reci&eacute;n descubierto, un espejo de la Tierra... y la verdad que no quiero revelar mucho m&aacute;s de este drama &iacute;ntimo, escrito por su director Mike Cahill en colaboraci&oacute;n con Brit Marling, una de las actrices m&aacute;s interesantes del cine independiente actual. Todas las pel&iacute;culas de esta lista son fascinantes, pero ninguna tiene el final devastador de Another Earth.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_656/normal/9.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <h1>9. &iquest;Qu&eacute; Sucedi&oacute; Entonces? (Roy Ward Baker, 1967)</h1> <p>Bajo ese tosco pero irresistible nombrecito se conoci&oacute; en Iberoam&eacute;rica esta producci&oacute;n de la Hammer, una adaptaci&oacute;n del serial de ciencia ficci&oacute;n de la BBC de 1958 Quatermass and the Pit que mezcla el amor por lo desconocido del que surgi&oacute; Doctor Who con el tan brit&aacute;nico horror de la incomodidad que practicaba esta productora. Quatermass and the Pit / &iquest;Qu&eacute; Sucedi&oacute; Entonces? / Five Million Miles to Earth (el t&iacute;tulo yanqui) es pura inventiva: el doctor del t&iacute;tulo encuentra en un pozo arqueol&oacute;gico los restos de una raza alien&iacute;gena, casi lovecraftiana. &iquest;De d&oacute;nde ven&iacute;an? &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;an? &iquest;Y si vienen m&aacute;s? La peli tarda en ponerse buena, pero su &uacute;ltima media hora es una explosi&oacute;n de ideas y recursos que remedan con estilo tanto a H.G. Wells como a Julio Verne.</p> <h1>8. Primer (Shane Carruth, 2004)</h1> <p>Una prueba de que el bajo presupuesto (7.000 d&oacute;lares) no es una limitaci&oacute;n para narrar una historia de forma experimental y con vueltas de estilo en la narrativa y la est&eacute;tica. Cuatro ingenieros trabajan juntos de d&iacute;a y de noche tienen un negocio de tecnolog&iacute;a pirata y... algo m&aacute;s. Dir&iacute;a que es una m&aacute;quina del tiempo, pero nunca la llaman as&iacute;, y esta pel&iacute;cula ya me hace sentir lo bastante tonto como para pifiarla tambi&eacute;n con eso. Igual paradojas hay, much&iacute;simas, y la &uacute;ltima media hora te va a obligar a prestar much&iacute;sima atenci&oacute;n. Puede ser que no respondas todas las preguntas que Primer te hace, pero a veces con el misterio basta y sobra.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_656/normal/7.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <h1>7. Attack the Block (Joe Cornish, 2011)</h1> <p>El opuesto absoluto de la austeridad visual de Primer es este delirio c&oacute;smico de Joe Cornish que enfrenta un grupo de adolescentes contra una invasi&oacute;n extraterrestre. Attack the Block es una fantas&iacute;a gamer, que define un espacio (un edificio de departamentos) basado en niveles, y un grupo de h&eacute;roes con distintas habilidades que luchan con monstruos sin caras. Hay hasta jefes de final de nivel.</p> <h1>6. Hardware (Richard Stanley, 1990)</h1> <p>No quer&iacute;a meter demasiados futuros postapocal&iacute;pticos en esta lista, pero esta maravilla de Richard Stanley no pod&iacute;a quedar afuera. Imaginate una variante de Terminator, pero relegada a un solo ambiente, en donde las partes de un robot asesino que se niega a morir, regener&aacute;ndose una y otra vez, aterrorizan a una pareja de p&eacute;simos actores. Un verdadero ambiente de cyberpunk y c&oacute;mic ochentero se respira en Hardware, con mucho de Metal Hurlant y 2000 AD (de donde Stanley medio se rob&oacute; la historia original).</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_656/normal/5.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <h1>5. Repo Man (Alex Cox, 1984)</h1> <p>Antes del cyberpunk, nom&aacute;s hab&iacute;a punk, y antes, estaba el Gran Hermano de George Orwell. Mientras la adaptaci&oacute;n oficial de 1984 y la visionaria Brazil de Terry Gilliam buscaban una est&eacute;tica imponente, Alex Cox se mete en la m&aacute;s pobre California para contar su historia de paranoia y voyeurismo. Repo Man es una parodia del consumismo disfrazada de cine clase &ldquo;Z&rdquo;, con Emilio Estevez como un &ldquo;recuperador&rdquo; de autos que se encuentra algo muy, muy extra&ntilde;o en el ba&uacute;l de uno de ellos. Incre&iacute;ble banda sonora.</p> <h1>4. Pi (Darren Aronofsky, 1998)</h1> <p>El debut de Darren Aronofsky como director est&aacute;, para algunos (bueno, para m&iacute;), por encima de toda su obra posterior. Max, un matem&aacute;tico y programador superdotado, usa sus habilidades para predecir los movimientos de la bolsa... hasta que por casualidad encuentra un n&uacute;mero de 216 d&iacute;gitos que podr&iacute;a ser un mensaje de. Eh. Dios. Y eso es solamente el principio. La fotograf&iacute;a en blanco y negro de alto contraste de Matthew Libatique y la repetitiva banda sonora electr&oacute;nica de Clint Mansell hacen de Pi una experiencia de pesadilla, inolvidable, profunda.</p> <h1>3. The Sticky Fingers of Time (Hilary Broughter, 1997)</h1> <p>Una de esas pel&iacute;culas que podr&iacute;an haber sido de culto... salvo que no la descubri&oacute; ninguna subcultura, ni la rescat&oacute; ninguna revista, y hoy es notablemente dif&iacute;cil de conseguir. Hilary Brougher usa la excusa de los viajes en el tiempo para contrastar los puntos de vista de dos d&eacute;cadas (los \'50 y los \'90) y la est&eacute;tica del policial negro para hablar de dilemas morales y roles de g&eacute;nero. Las actuaciones son flojitas pero el gui&oacute;n es brillante, dando tantas vueltas como Pi o Primer pero con un sentido del humor que esas dos joyitas envidiar&iacute;an.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_656/normal/2.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <h1>2. Invasi&oacute;n (Hugo Santiago, 1969)</h1> <p>Invasi&oacute;n es una piedra fundacional del cine argentino, dirigida por Hugo Santiago (que ven&iacute;a de estudiar cine en Francia y trabajar como asistente del enorme Robert Bresson) con gui&oacute;n de Borges y Bioy Casares. Un grupo de h&eacute;roes defienden Aquilea (una Buenos Aires de fantas&iacute;a) de misteriosos hombres de gris, cayendo uno a uno frente a la invasi&oacute;n. Compadritos conspiratorios, malevos sobrenaturales, y una perfecta secuencia final en un estadio que podr&iacute;a haber narrado el principio de una ciencia ficci&oacute;n argentina que nunca fue. La estructura cl&aacute;sica de la pel&iacute;cula y su dimensi&oacute;n mitol&oacute;gica (en su narrativa y tambi&eacute;n como objeto) toma forma en la inolvidable secuencia de la &ldquo;Milonga de Manuel Flores&rdquo;.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_656/normal/1.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <h1>1. Videodrome (David Cronenberg, 1983)</h1> <p>Esta lista podr&iacute;a haber consistido de diez pel&iacute;culas de David Cronenberg, pero nunca me voy a poder sacar de la mente la primera que vi. Videodrome tiene una narrativa clara (bueno, clara para Cronenberg) y sus cr&iacute;tica a la capacidad de las im&aacute;genes para moldear la realidad y la opini&oacute;n de la gente funciona perfectamente como analog&iacute;a, pero como en todo el cine de este director canadiense, la historia y la met&aacute;fora son una excusa para abrir la puerta al terror biol&oacute;gico, a la degeneraci&oacute;n del cuerpo y la tecnolog&iacute;a como extensi&oacute;n de nuestra mente. Larga vida a la nueva carne.</p>