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"Swatting": el gamer responsable de una muerte se declara culpable

Lo que comenzó como una broma se cobró la vida de un joven de 28 años. ¿Qué es el swatting?
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Por: Leon Valle

Tyler Barriss, un joven de 25 años de Los Ángeles, se declaró culpable de haber enviado a la policía a la casa de Andrew Finch, de 28 años. El joven fue abatido cuando, según declararon los agentes, hizo un movimiento que entendieron como la intención de tomar un arma.

El “Swatting” es una práctica sorprendentemente común (y definitivamente estúpida) en la comunidad de jugadores en línea. Consiste en hacer una llamada al 911 para reportar un homicidio o una toma de rehenes en la dirección de otro jugador con el objetivo de que un equipo de las fuerzas de seguridad (SWAT, de ahí el término) ataque el lugar.

En la gran mayoría de los casos estas falsas alarmas no generan daños mayores o heridos, más allá de la posible complicación que pueda sufrir la víctima de la “broma”. Pero en el 28 de diciembre de 2017 una discusión en el juego Call of Duty: World War II se cobró la vida de Andrew Finch.

De acuerdo a las declaraciones todo comenzó cuando Casey Viner, de 18 años, discutió con otro jugador de Call of Duty, Shane Gaskill, de 20 años, y contrató a Tyler Barriss a que hiciera la llamada. 

Barriss y Viner ya eran conocidos. Poco más de una semana antes, el joven de 18 años había sido la víctima de un swatting realizado por el mismo Barriss, por lo que decidió utilizar sus servicios para cobrarse venganza.

Cuando Gaskill advirtió que Barriss lo había empezado a seguir en varias redes sociales, anticipó el plan y le envió varios mensajes amenazantes y desafiantes. Uno de ellos era la supuesta dirección de su casa, que en realidad la vivienda de la familia Finch.

Barriss se declaró culpable en el Estado de Kansas de los cargos de un falso reporte que resultó en una muerte, persecución cibernética y conspiración. 

“Sin poner un pie en Wichita, el acusado creó una situación caótica que rápidamente pasó de peligrosa a mortal,” dijo el fiscal Stephen McAllister. “Sus razones fueron triviales y su desinterés por la seguridad de otras personas fue asombrosa”.

También se declaró culpable de una serie de amenazas de bomba a lo largo y ancho del país. Cuando la policía lo arrestó en su casa de Los Ángeles, encontró un teléfono con 40 mil mensajes que confirmaban su responsabilidad en la evacuación de numerosas universidades y secundarias, shoppings, estaciones de televisión, e incluso los cuarteles generales del FBI y las oficinas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) a lo largo de 16 estados en los Estados Unidos y Canadá.

Será sentenciado por 46 cargos el 30 de enero de 2019. Gaskill y Viner también están enfrentando cargos federales pero no se han declarado culpable y todo parece indicar que irán a juicio.

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