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Sonic: el personaje emblemático de los '90 que se volvió un mal meme

Como el paddle, Sonic es un ícono de la década del noventa que es mejor no recordar.

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Por: Leon Valle

Mi viejo Sonic ya no es lo que era(Sega)

Mi viejo Sonic ya no es lo que era | Sega

A finales de la década del ochenta Sega pegó primero y lanzó antes que Nintendo su consola de 16-Bits intentando acaparar el mercado con un sistema tecnológicamente avanzado. Sin embargo los primeros años fueron complicados: Space Harrier II y Super Thunder Blade, los juegos de lanzamiento, no eran buenos argumentos de venta y para colmo Nintendo lanzó apenas una semana después Super Mario Bros. 3 para NES, que se convirtió en un fenómeno y un clásico instantáneo.

Por eso, cuando se confirmó el lanzamiento de la Super Nintendo en los Estados Unidos junto a Super Mario World para agosto de 1991, Sega sabía que necesitaba un cambio drástico para competir con el gigante Mario. Así nació Sonic.

El 23 de junio de 1991 Sonic the Hedgehog era lanzado en el país del norte y el público se encontraba con un protagonista que derrochaba carisma y con un juego de plataformas como no se había visto hasta el momento. Sonic era velocidad, color, ritmo y actitud en un solo paquete. 

La gran apuesta de la compañía rindió frutos y el éxito convirtió al personaje en un ícono de la cultura popular. Durante esa década Sega explotaría a su mascota al extremo, lanzando una veintena de juegos, además de la obligatoria catarata de merchandising y productos derivados – que incluía una serie de cómics, un show de TV y una línea de cereales.

Sin embargo durante ese período Sonic también sería víctima de los vaivenes propios de una compañía que no pudo adaptarse al cambio generacional y el salto tecnológico de los 16 a los 32 bits. Aunque los juegos lanzados entre 1991 y 1994 (Sonic 1, 2 y 3, Sonic & Knuckles y Sonic CD) son considerados clásicos que expandieron las posibilidades de la fórmula y la mitología del personaje y su universo, el paso de los sprites a los polígonos dejó en evidencia que la velocidad de Sonic no se llevaba bien con las tres dimensiones. 

Después del oscuro período de Sega Saturn (aplastada por PlayStation) la empresa esperaba repetir el impacto del primer juego con Sonic Adventure, su respuesta al fenómeno Super Mario 64 y la prueba de lo que Dreamcast, su nueva consola, podía hacer. Sonic Adventure fue bien recibido en su lanzamiento en noviembre de 1998, pero el paso de los años nos hizo ver que fue el primer encuentro de Sega con los problemas que acompañarían a la serie a partir de entonces. El magnífico apartado técnico y la inteligente utilización del accesorio VMU fueron suficientes en aquel momento para enmascarar una jugabilidad presa de la simpleza en los controles y la linealidad necesarias para implementar la velocidad característica del personaje. La llegada a las tres dimensiones de Sonic (no, Sonic 3D no cuenta) parecía tener más en común con Crash Bandicoot que con Super Mario 64 y, a diferencia de lo que había sucedido con Sonic the Hedgehog, no fue suficiente para salvar a la consola, que fue discontinuada en 2001, meses antes del lanzamiento de Sonic Adventure 2.

El fracaso de Dreamcast convirtió a Sega en un desarrollador independiente y permitió la llegada del erizo a todas las plataformas. Sonic Adventure 2 fue lanzado en Gamecube a finales de ese mismo año y en 2003 Sonic Heroes se convertiría en el primer juego de la serie en llegar a consolas de Sony y Microsoft. 

A partir de entonces Sega se dedicó a buscar la fórmula que pudiera revitalizar a Sonic o sumarse a cualquier tendencia que le permitiera mantenerlo vigente. Así el erizo se encontró compitiendo en carreras a pie, en carreras sobre hoverboards, en kartings, jugando tenis, jugando golf, participando en minijuegos o sumándose al equipo de Nintendo para los Juegos Olímpicos y la serie Smash Bros. La compañía tampoco dejó género sin explorar: Sonic volvió a las plataformas 2D, probó blandir una espada y convertirse en una especie de erizo lobo, se cruzó con sus otras versiones y hasta tuvo un juego de rol de la mano de BioWare. 

Sonic, el relámpago que había venido a crear una revolución se había vuelto una sombra de sí mismo. 

Pero el personaje mantenía una enorme base de fanáticos y serían ellos, quizá los que mejor entendía cuáles eran los elementos que convirtieron a los primeros juegos en clásicos, quienes lo devolverían a la gloria. En 2017 Sonic Mania, dirigido por el programador Christian Whitehead (un activo miembro de la comunidad), volvió a las raíces de la serie, reimaginando varios de los niveles originales para ofrecer una jugabilidad que se sintiera familiar pero con un ritmo más dinámico. 

Sonic Mania fue el juego de Sonic que se juega como los fanáticos recuerdan que se jugaban los juegos de Sonic. Y eso era justo lo que la serie necesitaba.

Mientras tanto Sega, completamente desconectada de los jugadores, lanzó en ese mismo año Sonic Forces, un título que arrastra los problemas de antaño: una historia rebuscada, una cámara imposible y un experiencia lineal al servicio del frenetismo del personaje. Durante este 2019 llegó Team Sonic Racing, la tercera entrega de la última serie de carreras en kartings que echó por tierra el gran trabajo realizado en Sonic & All Stars Racing Transformed y fue un rotundo fracaso de críticas y ventas.

¿Qué le depara el futuro a la mascota de Sega? A esta altura es imposible saberlo. Sonic Mania Plus pareció cerrar la puerta a una merecida secuela y la empresa es impredecible (¿alguien se acuerda del Sonic con bufanda?). Y para terminar de lastimar el espíritu de los pocos fanáticos incondicionales que le quedan y los pocos que recuperaron con Sonic Mania, Paramount mostró a comienzos de año las primeras imágenes de la película de Sonic, que más allá de verse espantosa en sí misma tiene un diseño de personaje que al día de hoy continúa dando pesadillas a niños y niñas alrededor del mundo y generó una ola de memes que resultó en el retraso del estreno por cuatro meses.

Solo nos resta esperar que no tengan que pasar otros 15 años para que volvamos a ver al erizo en un buen juego.
 

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