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Series 2017: La Decepción del Año

Esas series a las que les pusimos la ficha y nos dejaron en banda. Secuelas, adaptaciones, y ese regreso con gusto a poco.
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Por: Ignacio Esains

En los ‘80s y ‘90s el estreno de una serie era una sorpresa. Canal 9 ponía una cosa extraña a la medianoche que resultaba ser Twin Peaks. El canal Sony estrenaba un container de novedades entre las que, por ahí, había una nueva “Freaks & Geeks”. Leías sobre Buffy en una revista de cómics española y meses después llegaba a un canal tipo Fox, con horrible doblaje al castellano.

Pero esto ya no existe. Ahora el hype todo lo domina y ya sabemos lo que vamos a ver de acá al 2020. Las nuevas temporadas, las series que terminan, y los estrenos de los que todavía ni siquiera se escribió un guión. Por esos años de espera es que las decepciones son aún mayores… y aunque sería exagerado poner a cualquiera de estas series en una lista de lo peor del año, nos dan todavía más bronca que los bodrios que vamos a postear en unos días. Podrían haber sido muchos, muchos más.

(Los ganadores de cada categoría fueron elegidos por votación de la redacción de Malditos Nerds y obviamente refleja nuestro criterio personal. No son veredictos ni mandamientos escritos en tablas de piedra, solamente la opinión de un equipo de profesionales que se dedican a esto hace años. Si no estás de acuerdo con nuestras listas nos encantaría leer las tuyas en los comentarios.)

Powerless (NBC)

Realmente queríamos amar esta comedia de superhéroes ambientada en el universo DC, que sigue a un grupo de oficinistas trabajando para reparar los daños que la gente de capas causa en la ciudad de Charm City. El gran problema es que los creadores parecían tener cero interés en las posibilidades narrativas que el mundo de los superhéroes presta para la comedia, y lo único que hicieron fue recrear los mismos gags cansados que vemos en cada sitcom. Una pena, porque el elenco hacía lo imposible para que funcione.

Friends From College (Netflix)

¡Hablando de elencos perfectos y series inmirables! Friends From College logra desperdiciar a Keegan Michael Key (la “otra mitad” del excelente programa de sketches Key & Peele), Cobie “Robin Scherbatsky” Smulders, Fred “Kevin Creciendo con Amor” Savage y secundarios perfectos como Billy Eichner en una comedia que no se decide si quiere que odiemos o que amemos a sus personajes. Spoiler: gana la primera opción.

Runaways (Hulu)

No es un secreto que el cómic original de Brian K. Vaughan estaba diseñado para convertirse en una serie de televisión, lanzado poco tiempo después del final de Buffy, y tan influenciado por esta serie que el mismo Joss Whedon terminó escribiendo varios números. Y a pesar de que la premisa era perfecta, esta serie logra arruinarla, cometiendo un error similar al de la primera de Preacher al querer sobreexplicar lo obvio. A pesar de que la serie se llama “Runaways” porque los personajes se escapan de sus casas en el primer número, acá… siguen viviendo vidas semi-normales en la secundaria, con conflictos absolutamente genéricos (nadie se sorprenderá de que la serie venga del creador de The O.C. y Gossip Girl) y capítulos eternos en los que no pasa nada o, peor, lo que pasa se anula al principio del siguiente episodio.

The Defenders (Netflix)

Otra metida de pata en el año de las series de superhéroes. Después de pasarse más de 50 capítulos (cincuenta HORAS) creando complejos personajes para asociarlos en un grupo superheroico, The Defenders decide desperdiciar los primeros capítulos presentándolos de nuevo (¡por si después de CINCUENTA HORAS no los conocías!), haciéndolos pelear entre ellos para por fin enfrentarlos al villano cerca de la mitad de la serie, y justo cuando la historia se ponía buena, se desinfla y termina con el “meh” que ya estamos cansados de repetir frente a los productos de esta asociación, que por suerte ya tiene fecha de vencimiento.

Stranger Things 2 (Netflix)

¿Fue realmente mala la segunda temporada de Stranger Things? La verdad es que no. Tuvo sus buenos momentos, personajes interesantes, y aunque no todas las expansiones de su mitología fueron especialmente inteligentes, tampoco es que ha quedado arruinada para una tercera. Pero una decepción es un bache entre expectativas y realidad, y aún con sus fallas, la primera temporada de Stranger Things parecía el primer paso para algo más grande, más ambicioso, que se suelte de la nostalgia y diga algo original con su metáfora sobrenatural sobre el paso de la infancia a la adolescencia… eso no pasó, y toda la buena voluntad que la serie había acumulado en 2016 quedó evaporada. Una pena. Quizás tendría que haber quedado como miniserie.

ADEMÁS: Claramente 2017 fue el año en que las apuestas de Netflix dieron peores resultados de los que esperábamos, ya que Girlboss fue otro bajón, una serie que prometía muchísimo, con una gran actriz en su centro, y que no se decidía si quería contar una historia de redención o regodearse en ese personaje horroroso. Amazon también tiene sus grandes fracasos, y The Last Tycoon, con un gran elenco y excelente recreación de época, no justificó con su carencia de historia ni siquiera su breve primera (y única) temporada. No esperábamos Shakespeare del regreso de Prison Break, pero aún después de una última temporada incomprensible esta resurrección rompió todas las reglas de lo verosímil, mientras que 24: Legacy fracasó por la razón opuesta, tan realista y morosa que parecía Homeland más que 24. La película original en la que está basada Snatch era una colección de viñetas sobre el bajo mundo inglés con toda la onda del joven Guy Ritchie, y por lo tanto era una buena candidata para ser convertida en serie - y falló a pesar de los esfuerzos de un excelente Rupert Grint.

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