Sega Genesis Mini es mucho más que una bomba de nostalgia
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Sega Genesis Mini es mucho más que una bomba de nostalgia

Una de las grandes sorpresas de E3 2019 fue la de tener la posibilidad de probar la inminente Sega Genesis Mini, que lejos de copiar a la competencia, aparece con una oferta superadora. Te contamos por qué.
 

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Por: Jeremias Curci

El stand de Sega estuvo muy concurrido durante la pasada E3 2019 y esto se debía principalmente a que tenían un sector acondicionado como “la pieza que todo gamer soñaba en los noventas”, con unas alfombras bien mullidas, puffs y pantallas led empotradas simulando viejos televisores, en una pared repleta de posters de los clásicos de Sega. Más abajo, sobre unas bonitas mesas estilo escandinavo y dentro de unas cajas acrílicas para asegurarlas, las Sega Genesis Mini daban todo de sí para entretener a los impacientes fans que se agolpaban en la entrada de este rincón de la nostalgia.

La manía por las “mini consolas” popularizada por Nintendo tiene sus dolores. En ocasiones, el tratamiento que se le da a estos objetos está más relacionado al objeto en sí, en lugar de pensar una manera realmente amigable y funcional de volver a jugar clásicos sin acudir a los viejos y problemáticos emuladores. Con NES y SNES Mini hubo polémica por la emulación, el precio e incluso por la selección de juegos; PlayStation Mini fue directamente un desastre por donde lo mires. Pero Sega está tomando un camino por completo distinto y según pudimos probar, apuntan hacia buen destino.

El desarrollo de la consola a nivel hardware corre por cuenta de una empresa tercerizada -habida cuenta de que Sega ya no fabrica hardware- conocida como AtGames y lo cierto es que el nivel de calidad obtenido es sobresaliente. Es una consola pequeña que entra en la palma de tu mano, pero se siente robusta y con terminaciones estupendas. Botones de power, reset y slide de volumen mecánicos y completamente funcionales; la tapa de la ranura para los cartuchos que se puede abrir y cerrar. O el joystick, esa monstruosidad de tres botones bastante incómoda, pero impecable en su respuesta y su justo recorrido de botones.

El espacio de Sega Genesis Mini en E3 2019 era encantador.

Aunque no tuvimos acceso a los técnicos detrás de la magia de Sega Genesis Mini, sí pudimos enterarnos de que la emulación de la misma corre por cuenta de los ingenieros de M2. No pudieron especificar sobre qué plataforma corría, pero el sistema fluía como el viento: el menú principal nos esperaba con los 42 juegos que tendrá en su versión final (sí, CUARENTA Y DOS JUEGOS, muchísimo más que sus rivales), cada cual con su carátula original y descripción, directo desde el idioma japonés original traducido por el equipo de localización de Sega.

El catálogo es amplio, generoso, con glorias como Street of Rage 2, Contra Hard Corps, Earthworm Jim, los primeros Sonic o el estupendo Street Fighter II: Special Champion Edition. Incluso hay una versión inédita de Tetris: un juego que no se podía conseguir oficialmente y que constituye una auténtica rareza que viene porteada directamente de los arcades por parte de M2. Moverse entre un juego y otro es rapidísimo, tanto como cargarlos y jugar, o bien salir de un juego para comenzar a jugar otro, aunque es difícil abandonar el menú principal, el cual cuenta con música original compuesta por una leyenda como Yuzo Koshiro.

Y cuando de jugar se trata, Sega Genesis Mini hace mucho por mantener la experiencia original inalterada. Los mismos glitches visuales, bugs y cheatcodes van a funcionar en los juegos tal como lo hacían en su contrapartida. Tenemos una serie de filtros visuales incluyendo el filtro CRT para que el juego luzca como en las viejas teles, aunque M2 tuvo el detalle de incluir una extensión que hace que si jugamos en aspecto 16:9, los píxeles en pantalla no sufran aberraciones, ofreciendo una calidad muy detallada en todo momento.

Tal es el esmero por mantener la legitimidad, que el sistema irá cambiando las carátulas de los juegos en función del idioma que elijamos por defecto en el sistema, pudiendo cambiar entre covers originales de Europa, Asia y América, entre otros. Allí veremos por ejemplo, los logos referidos al género y la recomendación por edad propia de Sega, directo desde los tiempos en donde el ERSB todavía no corría como regla. Así y todo, disponemos de una buena cantidad de “save states” para ir guardando nuestro progreso en donde corresponda, de manera tal de que la experiencia no se convierta en algo frustrante.

Los joysticks son fieles a los originales pero como habíamos dicho, poseen una mejor terminación en los botones. Los cables poseen terminaciones en forma de conector USB, lo cual amplía la posibilidad de utilizar otros controles más allá de los ya anunciados de seis botones dedicados a esta mini consola (por el momento, cambiamos los tres botones de acción inferiores por los superiores tocando Start, cosa no muy recomendable). 

¿Lo mejor? El precio: Sega Genesis Mini llegará a nuestras manos el próximo 19 de septiembre a 79.99 dólares americanos, e incluye dos controles, fuente de corriente, cable de alimentación USB y cable HDMI. Considerando además la calidad a nivel fabricación como su abultado catálogo repleto de clásicos, lo convierten en una oferta difícil de descartar. En detalles como el simple hecho de poder resetear o volver al menú principal directamente desde el pad sin tener que tocar la consola (algo que inexplicablemente falta en sus competidoras) es donde vemos que Sega no sólo quiso subirse al tren del éxito, sino que realmente dedicaron tiempo en ver de qué forma podían optimizar la experiencia retro que ofrecen sus mini-consolas rivales. Todos los pasos están dados con muchísima confianza, sólo resta ver si el público los acompaña cuando llegue el momento. Por lo pronto, la experiencia Sega Genesis Mini es extremadamente positiva. 
 

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