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¿Por qué nos gustan tanto los animé deportivos?

Johanna explora el fenómeno del animé deportivo y por qué es tan abierto a todo público.
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Por: Johanna Garabello

Yo tengo menos deporte que una ojota. Quiero dejar esto claro antes de empezar una nota sobre deportes, porque… Es la verdad. Me gusta ver deportes, en especial deportes individuales como automovilismo, motociclismo y tenis. Pero en líneas generales, no soy la clase de persona que se mira todos los partidos o va a la cancha. Lo que puedo hacer como paralelismo con respecto a la perspectiva de los deportes y los deportistas, que de eso vamos a profundizar en ésta nota, es que fui bailarina por al menos 15 años de mi vida e incluso, fue mi trabajo mucho tiempo. Entonces entiendo la competitividad y las motivaciones que mueven a un deportista en el ámbito profesional. O al menos, puedo generar empatía con eso.

Pero si hay algo que genera fascinación tanto en fans de los deportes como en gente como yo, son los animé deportivos. Es increíble el nivel de audiencia que genera éste tipo de contenido, porque traspasa completamente la audiencia habitual del animé. Creo poder decir que todos vimos al menos un capítulo de Super Campeones, Slam Dunk o El Principe del Tenis. Incluso gente que tiene un problema fundamental con el animé, por cuestiones de distancia cultural, animación o la excusa que quieran usar, AMA la conexión que genera con éstos cebollitas que sólo quieren llegar a la final.

El primer animé de deportes que ví fue The Prince of Tennis, primero, probablemente porque ya me gustaba el deporte, pero también por lo increíble que volvían la traslación de algo que normalmente… es aburrido de ver a menos que estés super interesado. Pero nunca lo terminé hasta años después, cuando ví por completo Suzuka, que, si voy a ser honesta, lo vi más como un animé romántico con algo de deporte en el medio allá por el 2013.

Ese año salieron muchas series deportivas que generaron mecha dentro de la generación otaku del momento, una de ellas es Free! - Iwatobi Swim Club. Que originalmenteera una animación pensada para mujeres, pero a pesar de ésto, creo que todos los que conozco al menos saben de la existencia de ésta serie, por que generaba empatía con el espectador, era gracioso, tenía intensos momentos de tensión en las carreras, la animación era increíble, aunque el plot estaba flojo de papeles.

Pero ese mismo año también salieron tres series que muchos muchos de nosotros guardamos en nuestros kokoros: Yowamushi Pedal, Ace of the Diamond y Hajime no Ippo: Rising. Cada una de éstas series, con sus particularidades por supuesto, engancharon a las audiencias semana a semana a seguir el camino - casi del héroe - de nuestros respectivos protagonistas y cada una al mismo tiempo logró tomarnos por absoluta sorpresa. Especialmente en mi caso Yowamushi Pedal. Si nunca las vieron, Ace of the Diamond es sobre baseball, Hajime no Ippo es boxeo (que Johanna del 2013/14 estaba súper metida ya) y de ambas podía entender el gustito que tenían semana a semana y lo que las volvía interesantes para volverlas un animé. Pero Yowamushi Pedal es de CICLISMO. No se me ocurre cosa más aburrida en el mundo que el ciclismo (perdón a todos los ciclistas leyendo ésta nota). En ese momento recuerdo preguntarme ¿cómo van a volver a un pibe andando en bici algo interesante? Y bueno, heme aquí, nocierto?

Ahora, volvamos a la pregunta del inicio: ¿por qué nos gustan tanto los animé deportivos?

Así como todos ustedes, mi mayor fuente de animé fueron Magic Kids, Locomotion, Animax y algunos VHS de dudosa calidad, por lo cual mi acercamiento al animé fue el mismo que el de muchos otros argentinos, Dragonball, One Piece, Bleach, Las guerreras mágicas, HunterXHunter, Samurai X, Inuyasha, Sakura Card Captor, YUGiOh, Detective Conan, Mikami, Sailor Moon… Shonen y Magical Girls. Así podemos definir mi infancia. Sin embargo siempre que me enganchaba con un personaje, me pasaba que terminaba muerto, super herido o era un villano.

Algo que cambió totalmente al mirar animé deportivo es que los personajes, incluso los villanos/rivales, con motivaciones tan fuertes como las de sus protas, no los sobrepasan. Ni mueren, para tal caso. Sino que es una batalla constante de motivaciones y fuerza física que es lo que en primer lugar hace que miremos deporte real en primer lugar. Ver semana a semana si gana Hamilton o le roban el podio me congela la sangre. Cuando tu equipo pierde o gana, en la vida real y en el animé, te enojás y te emocionás y esperás a la próxima semana o temporada para la revancha.

Otra cosa interesante respecto a los personajes a diferencia de un animé habitual, es que siempre tienen mil personajes. No sólo tenés todo el equipo de protagonistas (incluyendo entrenadores, aguateros suplentes, etc) pero también tenés la misma cantidad del lado contrario de la cancha, y se van sumando a lo largo del desarrollo de la serie desarrollo en ellos también, especialmente si hay un arco argumental involucrando un torneo. El género se esfuerza por volver memorable, ya sea para bien o mal a cada uno de éstos personajes.

Y acá entra otro aspecto importante: se trata sobre los personajes, no sobre el deporte.

Si sos la clase de fan que disfruta más el desarrollo de personajes que la trama, mirá un animé deportivo, porque es super fácil no prestarle atención o incluso ver algo sobre un deporte que no te podría importar menos, como a mí me pasa con Hanebado. El deporte es utilizado como un vehículo para guiarlos a través del viaje personal de cada uno de nuestros personajes con sus problemáticas y logros siendo la piedra angular. Y ésto es algo con lo que puedo hacer un paralelismo y amaría saber de los deportes que me gusta mirar. Los deportes (o en mi caso el baile) son un canalizador de otras cosas que pasan por la vida de éstas personas que dejan todo en una camiseta a diario, y si nunca lo pensaste así, te invito a ver alguna docu serie/peli sobre la vida de cualquier deportista y te aseguro que lo vas a encontrar fascinante.

Y ésto mismo genera una democratización en la audiencia, olvidemos que Free! es una serie de tipos en cuero. Los animé deportivos son atrayentes para cualquier sexo precisamente por esa búsqueda de desarrollo de personaje, y la sumatoria de elementos de comedia y escenas de acción super intensas. Y bromance. Bromance no sólo en personajes masculinos sino me refiero a ese “Estoy al lado tuyo bancando los trapos”. Y funciona en personajes masculinos como femeninos.

También es uno de los géneros más maleables y de los que se pueden salir más de la norma: ¿serie de chicos jugando go profesionalmente? ¿series de chicas jugando voley de playa? ¿serie de equipos escolares de bádminton? Todo es un animé de deportes. Puede incluir elementos de muchos otros géneros, como slice of life, pero, lo importante de la serie es que tanto los mueve la pasión por el deporte. Y esa pasión la podemos trasladar nosotros como audiencia a algún aspecto en nuestras vidas. Para ser un animé de deportes tiene que sólo estar armada alrededor de algún deporte, pero después podés hacerlo tan fluido como quieras. La mayoría son shonen de acción/batalla, pero puede ser una serie como Encourage of the Climb que es una serie más bien slice of life de chicas que hacen montañismo. O series de romance como Suzuka o más bien psicológicas como Ping Pong The Animation.

Si hasta ahora no te sentaste a mirar ninguna de todas éstas series o se te pasaron algunas, no podría recomendarlas más. Te aseguro que éste género tiene algo para vos.

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