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Pokémon Gold & Silver cumplen 20 años ¿los mejores de todos?

Cumple años la secuela que dio vida a una franquicia.

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Por: Totoro García

Pokémon Gold & Silver cumplen 20 años ¿los mejores de todos?

Pokémon Gold & Silver cumplen 20 años ¿los mejores de todos?

¿Terminó la Pokémania? ¿Es seguro salir? Claro que no. La Pokémania nunca va a terminar. Eso es lo que aprendió Gamefreak, el estudio que creó estos pokebichos, un día como hoy de 1999, cuando lanzó el que para ellos era el último juego de Pokémon. El comienzo oficial de la Pokémania  es febrero de 1996, con el primer lanzamiento oficial de Pocket Monsters Red and Green, seguido ocho meses después por Blue, con nuevos gráficos y diálogos. Obviamente, esto solo en Japón. Y esto es importante, porque estos tres juegos combinados vendieron más que cualquier otro juego de Game Boy, excepto claro, Tetris. Pero ahí está el origen, porque aunque pasaron dos años hasta su lanzamiento internacional y su explosión total, en Japón ya venían viciando hacía dos años.

Una pantalla de inicio legendaria.

Para cuando llegó la hora de lanzar la secuela era casi el año 2000 y la Pokémania parecía estar llegando a su fin. Pokémon Gold & Silver suponía ser el broche, literalmente de oro, que cerrara la serie, y en Gamefreak estaban listos para pasar a otra cosa. Inclusive, el legendario programador —y futuro Presidente de NintendoSatoru Iwata, que había asistido en el desarrollo, se retiraba para ocupar un rol ejecutivo dentro de Nintendo. Por estas razones, durante el desarrollo de este segundo y último juego, Gamefreak decidió poner toda la carne en la parrilla, y entregar el mejor Pokémon posible para Game Boy.

El resultado fue extraordinario. Un juego que redefinió todo lo que consideramos Pokémon. Para empezar, tenía un estilo propio. El juego ocurre en Johto, que vendría a ser como el Kyoto, de este mundo, a diferencia de Kanto, que sería como el Tokyo. Esto le dio un ambiente mucho menos urbano y más tradicionalista, con por ejemplo, enemigos vestidos con kimonos y lugares repletos de leyendas. Pero los cambios no solo llegaron en forma de estilo, sino también tecnología. El hecho de que el juego utilice el reloj interno —con pila propia en el cartucho— de Game Boy para determinar la hora del juego fue revolucionario. Obligó a los jugadores despertarse más temprano para poder enfrentar un enemigo especial, o jugar los fin de semana, solo para encontrar una tienda especial abierta.

El comienzo de una aventura inolvidable.

Probablemente lo más importante de Gold y Silver, era el pulido. Por cuan buen concepto tenía el primer Pokémon, le faltaba muchísimo pulido y balanceo. Esta versión agregó dos nuevos tipos de criaturas, que hacían de cada desafío un deleite. Llevó un solo buen concepto a ser un RPG hecho y derecho, capaz de competir con cualquier otro juego contemporáneo, en cualquier consola. Porque Pokémon será originario de consolas portátiles, pero eso nunca cambió la perspectiva. Pokémon siempre estuvo a la altura de cualquier otro juego, y esto fue en gran parte gracias a Gold & Silver, cuyos cambios se volvieron un sello de la serie.

Entre tantísimas otras cosas, Gold y Silver fue el primero —¡y único!— en tener un villano de verdad, en vez de estas cosas tipo Disney que tenemos ahora, donde todos son amigos al final. El Maestro Pokémon de esta serie era capaz de robar criaturas con solo de vencer, era malo, posta. Fue por este personaje que le bajaron el tono al resto de los títulos, sin un Maestro Pokémon con verdadera sustancia al que derrotar.

Gold & Silver tenía zapatos muy grandes que llenar en cuanto a criaturas.

Pokémon Gold & Silver le dio piernas a una serie que no las tenía. Lo demuestra su propio historial, con lanzamientos que no son más que regurgitaciones de las versiones anteriores, con nuevas criaturas para “coleccionar”. ¡No hay nada de malo! Es un loop que los gamers disfrutamos enormemente, y habla volúmenes del impacto que tuvo Gold y Silver en la industria y la comunidad. Pero si no fuera por este juego, la Pokémania  se hubiera desvanecido lentamente en el olvido como cualquier otra moda.

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