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OutRun: hace 33 años, Sega inventaba el arcade de carreras

La historia de un clásico, de la mano de un legendario diseñador de arcades.

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Por: Tomás García

OutRun: hace 33 años, Sega inventaba el arcade de carreras

OutRun: hace 33 años, Sega inventaba el arcade de carreras

Aunque el tiempo haya pasado, y el espacio de los juegos de carrera se haya convertido en algo muy diferente, los gamers con algunos años en nuestras barbas nos remitimos únicamente a un solo juego como el disruptor. El que lo cambió todo. Y no es Need for Speed, sino originario de arcade. No, no es Daytona. Obviamente ¡estamos hablando de OutRun!

OutRun hoy, jugado en una PC puede parecer a lo sumo simpático, pero no mucho más. Pero en su momento, en los arcade, era mucho más. Las visuales, los colores, el paso del día y los escenarios, el auto… ¡La música! Aún hoy, más allá de que muestra su edad, la dirección de arte del juego sigue brillando. Y todo con volante en mano, pasando los cambios como si tuviéramos algún lugar en el que estar, no tenía comparación. Fue el primer juego de carreras en tener personalidad.

Esta fantasía lisérgica de la velocidad extrema, cuya estética en cierta medida se convirtió en un símbolo de todo lo que es 1980, es gracias a Yu Suzuki, la eminencia de Sega. Un día como hoy de 1986 salió en los arcade de Japón, OutRun, el juego de carreras que cambiaría todo. Para Sega. Para Suzuki mismo, el género y hasta la industria. Pero su creador no tenía ninguna intención de ser revolucionario. Simplemente quería hacer un juego basado en una de sus películas favoritas, The Cannonball Run. Suzuki ingresó en la industria en 1983, para Sega. Trabajó en Champion Boxing para la SG-1000, y de ahí siguió creciendo, estando involucrado en alguno de los éxitos de arcade más grandes, como Space Harrier y Hang-On.

Gotta go fast!

Pero fue Hang-On la semilla para lo que sería OutRun. El juego de motos, literalmente te pedía que te “agarraras” a la moto plástica, mientras viajabas a cientos de kilómetros por hora. La experiencia del juego, sumado a la emoción de estar sobre un periférico con forma de moto que se bamboleaba en todas direcciones, era la fórmula que entregaba la experiencia de juego más completa hasta la época. Pero con OutRun, Suzuki quería más. Además de evocar la película de Burt Reynolds, también quería que los jugadores se sientan viajando a través del país norteamericano, como en la película.

Durante el desarrollo, Suzuki y su equipo hacían las cosas a su manera. Se tomaban el trabajo de hacer la investigación. Viajó a Estados Unidos para inspirarse y recopilar datos, pero no encontró el paisaje panamericano demasiado variado, o tanto como él quería. Suzuki quería OutRun fuese una aventura transcontinental, que el paisaje y el clima cambiara dependiendo cuán lejos en la carrera estábamos y qué camino habíamos elegido en el checkpoint. Con esto en mente, viajó a Europa y alquiló un auto, y se pasó más de una semana, viajando de ciudad en ciudad con una videocámara en el tablero.

El nacimiento del género tradicional, gracias a esta maquinita.

De esta manera, tenemos OutRun, como una especie de interpretación japonesa de los lugares y culturas de los países europeos en plena década de los 80s. Y a pesar de todo el esfuerzo e imaginación de Suzuki, tenían que lidiar con limitaciones de la tecnología, tiempo y presupuesto. Suzuki confiesa que sólo pudo poner la mitad de las ideas que tenía para OutRun, entre ellas, ocho personajes diferentes y distintos eventos en cada uno de los checkpoints, con una historia que podía tener varios desenlaces. Más parecido a cómo era la película en la que estaba inspirado el juego.

De haber tenido un OutRun tan complejo como explica Suzuki tal vez no hubiera tenido tanto éxito, o tal vez hubiera sido aún más grande. Lo que importa ahora es lo que obtuvimos. El primer arcade de carreras tradicional, que de tradicional no tenía nada, y evocó a la perfección la época en la que fue creado. Y ahora nos queda ahí, congelado en el tiempo, como si fuera una cápsula móvil, para disfrutar una y otra vez.

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