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Mundos extraños: Cuando la historia supera al juego

A veces, la experiencia que se disfruta en el relato es lo que se antepone a todo lo demás. Los videojuegos nos dan la posibilidad de vivir una historia de una forma muy diferente.
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Por: Ani Albano

La experiencia de jugar un buen juego, desde mi punto de vista, no se basa solo en su mecanica sino tambien en una historia rica en contenido. Los mejores juegos que he jugado hasta el dia de hoy son aquellos que en buena medida me dieron un relato que no pude quitarme nunca de la cabeza y que supieron generarme las mismas sensaciones que disfrutar de un buen libro.

Lo que he vivido en base a la conjuncion juego mas historia es inmenso, y creo que al dia de hoy puedo decir que cada juego que ocupa mi corazon como un favorito, me dejo con esa melancolia tan dulce de llegar a la pagina final, cerrar la tapa y quedarme meditando por un largo rato respecto a lo que acabo de presenciar. Es fundamental que el juego tenga una vuelta de tuerca que no podamos deducir en el transcurso de la historia. En algunos ejemplos que voy a darles, debo advertir que hay pequeños spoilers, el que avisa no traiciona.

Bioshock Infinite me dio esa perfecta sumatoria entre el relato y la experiencia, en el momento en que llegamos a Columbia y vemos ese mundo cargado de colores y de alegria -que es una alegria plastica, basada en la negacion o el repudio al mundo exterior, mucho de lo que quiso hacer M Night Shyamalan con su pelicula La Aldea- creemos que el juego nos va a llevar por un rumbo que termina cambiando de forma drastica por consecuencia del azar. Imaginense, si Booker no sacaba el numero correcto en el sorteo, si no hubiese tenido la marca del Falso Pastor. Claro que sin estos factores el juego no existiria -o seria totalmente chato y sin ningun desafio-, pero el hecho de que te lleve a pensar en esa posible situacion, implica que la historia se esta abriendo de la misma forma que se abre en un libro.

En Dishonored, puede que el desarrollo sea en parte predecible, pero la posibilidad de elegir nuestro propio camino es lo que lo hace tan atractivo. Tenemos la posibilidad de echar luz a las sombras de una ciudad asfixiada por su propio ego, totalmente negada a aceptar que el entorno se encuentra en decadencia. La historia de este juego, sobre todo el momento en que entramos a la mansion para asesinar -o secuestrar, depende de ustedes- a Lady Boyle, me recordo mucho al relato La Mascara de la Muerte Roja, de Edgar Allan Poe. La elite de un mundo en ruinas se aisla en su torre de marfil para celebrar cuando todo a su alrededor se cae a pedazos, pero la fatalidad es practicamente imposible de evitar. La entrada de Corvo es la entrada de la peste, el signo de la muerte, la venida de la parca. Tomamos el lugar de aquel que genera el caos.

Skyrim, y en particular todos los Elder Scrolls, son un libro que no tiene fin. Es ver una historia rica por todos lados desenvolverse ante nuestros ojos, con el valor agregado de que, en parte, la experiencia dura cuanto nosotros queremos que dure. Tenemos alma de dragon, somos poderosos, construyendonos desde los cimientos, somos la ultima esperanza ante la venida de la destruccion, orgullosos, llenos de vida, somos el heroe que siempre quisimos ser.

En Catherine, el “sentido de la vida” del ser humano se hace mas presente que nunca de una forma que aparenta ser inocente pero es bastante oscura. El ponernos en la situacion de elegir una forma de amor puro y maduro o un amor fresco y arriesgado, que nos recuerda nuestros mejores momentos de la juventud, nos hace pensar mientras respondemos preguntas que resultan bastante incomodas. Aca, esa suerte de destino se bifurca en ocho caminos diferentes, lo que nos hace plantearnos seriamente que cada paso que damos en la vida, cada pequeño detalle, cambia radicalmente el curso de nuestra historia.

La historia de Warcraft es demasiado extensa para ahondar en ella, pero hay un punto que para mi fue clave: la conversion de Sylvanas Windrunner. La muerte y destruccion de un ser de luz y el caos que la arrastra hacia la mas profunda oscuridad, la negacion del amo, la rebelion, la venganza, el rechazo a la muerte misma, Sylvanas representa esa lucha que todos llevamos dentro en algun punto de la vida.

En Spec Ops the Line, no jugamos un simple shooter en el que cargamos la mochila del heroe americano. En esta historia cruda y ruin, podemos darnos cuenta que el concepto de “heroe” a veces se bastardea, y que lo que es normal para algunos, es caos para otros. La corrupcion del ser, la transformacion del “salvador” en el “cazador”, y la realizacion de que no hay codigo de honor ni condecoracion que pueda salvar nuestra mente de destruir el equilibrio natural de las cosas. Tambien se suma el rebajar el comportamiento racional a un mero instinto animal, ese que se encuentra latente en todos nosotros.

El enriquecimiento que nos genera jugar juegos cuya historia nos deja una marca es una satisfaccion dificil de alcanzar, una experiencia que, como bien dije anteriormente, se acerca mas a leer un libro que a simplemente controlar un personaje en un mundo desconocido que se va abriendo ante nuestros ojos. Aunque tenemos esa especie de poder para manejar al protagonista, las cartas ya estan echadas, y lo que ocurrira, si bien depende de nosotros, es un destino fijo, un rumbo conocido, pero que para nosotros resulta en el fin de un camino que nos deja pensando con el joypad en la mano, mientras los titulos pasan por la pantalla, y la musica retumba en nuestros oidos como un redoble de tambor.

 Ahora les toca a ustedes contarme sus experiencias.

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