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Leyendas Urbanas III

Hoy, en lugar de asustarse terriblemente, creo que van a esbozar una sonrisa macabra. Las dos leyendas urbanas que les traigo tienen una moraleja y nos dan la pauta de que a veces las cosas se aprenden de la peor manera.

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El repertorio terrorifico -y en parte comico- parece no tener fin. Las leyendas siguen apareciendo y siguen atemorizando a veces hasta a los valientes, sobre todo cuando resulta ser que de un cuento inocente deriva una realidad fatal. Hoy les traigo dos leyendas urbanas que, en un contexto extraño, pueden resultar hasta graciosas, pero si nos ponemos a reparar en ellas, nos hace pensar que el peligro esta en todos lados y que no debemos confiarnos mucho incluso de la gente que nos rodea.

La mujer demonio:

Cuenta la leyenda que un hombre conoce al amor de su vida -no griten todavia, no llegue a la peor parte-. La mujer era apasionada, divertida, alocada, todo lo que el muchacho en cuestion buscaba para una compañera de vida. Luego de un romance que seria la envidia de los libros de Jane Austen o de las peliculas espantosamente melosas que a veces les hacen ver sus novias, el hombre decide reafirmar su amor casandose con ella. Para su sorpresa, el pobre termina descubriendo que se ha casado ni mas ni menos que con el mismisimo demonio -momento… ¿esto es una leyenda urbana? porque he escuchado muchas historias similares…-.

En la vida real, aca en este mundo banal del que todos somos parte, Shirya y Bimal Patel pasan los primeros años de su matrimonio con el viviendo en Austin y ella viviendo en Dubai, ideal tener a la esposa lejos. Cuando se reencontraron, imaginamos que la cantidad de historias no aptas para menores iban a ser copiosas, y de hecho eso fue lo mismo que debe haber pensado Bimal cuando su esposa le ofrece un masaje con aceites mientras el tomaba un baño en su bañera. Todo estaba ambientado para tener resultados optimos de un reencuentro apasionado: velas, esencias aromaticas, y bueno, el aceite en cuestion.

El señor Patel debe haber notado de forma veloz que el aceite de masajes tenia un curioso olor a nafta, y que las velas posiblemente no hayan estado ahi para generar un ambiente romantico. Aunque quizas recien se dio cuenta cuando todo a su alrededor se encontraba prendido fuego. Shirya huyo de la escena bloqueando la puerta del baño, el detector de incendios estaba desactivado, y las regaderas estaban cubiertas con bolsas de plastico. El infierno en vida es poco, y aparentemente la mujer habia estado planeando esto hacia mucho tiempo. Creo que era un poco mas sencillo pedir un divorcio. Como se imaginan el final fue fatal: Bimal murio rostizado, y Shirya, encontrada mas tarde, acusada de homicidio. El demonio en vida, ¿no?.

El terrorifico descubrimiento:

Leyendas sobre ladrones entrando a casas y llevandose su merecido, de esas abundan. En este caso, podriamos decir que el ladron debe haber preferido un trabajo mas digno luego de la pequeña sorpresa que se llevo al entrar en una casa que aparentemente se encontraba vacia.

Un ladron entro en una casa en Nueva Zelanda para “rescatar” algunos tesoros y salirse con la suya. Claro que sus especulaciones sobre una casa vacia se iban a ir al tacho mas pronto de lo que pensaba.

Mientras daba vueltas alrededor de la vivienda, noto que curiosamente habia algo colgado del techo en una habitacion. Pronto, los vecinos se despertaron por los gritos del ladron, ya que habia encontrado ni mas ni menos que el cadaver del dueño de casa, quien aparentemente se habia suicidado unas horas antes de que el malviviente decidiera que era una idea genial desvalijarlo. El protocolo del ladron se fue al tacho e inmediatamente -corriendo y gritando como una niña- llamo a la policia, quienes llegaron al lugar totalmente confundidos y sorprendidos.

Los hombres de la ley dijeron que, a pesar del triste suicidio, esperaban que el ladron haya aprendido la leccion y que se dedicara -luego de pasar un tiempillo considerable tras las rejas- a practicas mas honestas.

Ya saben chicos, robar es malo.

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