La historia de Batman en los videojuegos, desde los 8 bit hasta Arkham
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La historia de Batman en los videojuegos, desde los 8 bit hasta Arkham

Acompañanos a un viaje por las adaptaciones al gaming del más popular de los superhéroes, desde juegos de Spectrum hasta extrañas versiones de películas y su saga más exitosa… que ahora es una incógnita

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Por: Ignacio Esains

En el universo patético y lamentable de las adaptaciones de superhéroes a videojuegos, hay que ser sinceros con algo: Batman ha tenido bastante suerte.

Obvio que cuando pensás en juegos del Hombre Murciélago lo primero que te viene a la mente es la serie Arkham de Rocksteady, que desde 2009 rompió los esquemas de lo que puede ser un juego basado en un superhéroe, y sin necesidad de subirse a una serie o a una película. Pero esa maravilla del gaming no salió de la nada. Vamos a repasar la historia videojueguil de Bruce Wayne en busca de sus raíces, sus puntos más altos, y sus mayores vergüenzas.

Batman según Frank Miller - el hombre que revivió al héroe convirtiéndolo, paradójicamente, en un viejo gruñón

Hoy Batman es, sin duda, el héroe más popular del Universo DC, pero viajemos en el tiempo a los años ‘80. En esta década las películas de Superman de Christopher Reeve son la imagen que el mundo tiene de los superhéroes, y el recuerdo de Batman tiene más que ver con la serie paródica de los años ‘60 que con el caballero oscuro que conocemos en la actualidad.

El renacimiento del Hombre Murciélago toma lugar en 1986 con la novela gráfica “The Dark Knight Returns” de Frank Miller que posiciona a Batman en una verdadera revolución: los cómics de superhéroes ya no son para chicos.

Este Batman gordito y amarillo fue el primero que los gamers vieron en sus pantallas (versión de Amstrad CPC)

En ese mismo año sale el primer juego de Batman, y definitivamente no tiene nada que ver con esa serie de cómics. Esta obra del legendario programador Jon Ritman se llamó simplemente Batman y era un juego de aventuras de perspectiva isométrica (un estilo que estaba muy de moda en ese momento) en el que el murciélago tenía que recorrer la baticueva para rescatar a Robin. Ojo, hoy lo ves así tan primitivo y parece un chiste, pero para su época era un juego bastante avanzado que recibió críticas positivas de la prensa especializada.

El segundo juego de Batman salió dos años después, en 1988. Su nombre era Batman: The Caped Crusader y se acercaba mucho al estilo de los cómics de los años ‘70 del enmascarado, con un diseño estilo cómic bastante audaz para la época, que unos años después Sega se robaría descaradamente para el genial Comix Zone. En este segundo juego Batman enfrentaba al Guasón y al Pingüino en dos aventuras independientes que tenían elementos de exploración, combate, y hasta de investigación. Aunque salió más de 20 años antes que Arkham Asylum, está claro que la visión del estudio Special FX es la misma que la de Rocksteady y la de la próxima película de Matt Reeves: Batman no es un héroe de acción sino un detective.

Batman: The Caped Crusader estaba inspirado en el Batman estilizado y aventurero de Neal Adams

En 1989 todo cambia para Bruce con el estreno de la película de Tim Burton basada en sus aventuras que se convierte en un éxito global y de la que salen tres adaptaciones.

Por un lado está Batman The Movie para computadoras personales, un juego muy de su época que consiste simplemente de una colección de minigames. Algunos buenísimos como el del Batimovil, y otros pésimos como este en el que tenemos que usar el Batiavión como tijera. Para arcades, en cambio, Atari sacó su propia versión, un beat ‘em up lamentable del que solo se puede rescatar su excelente adaptación de la banda sonora de Danny Elfman.

Pero el tercer juego es el que los gamers de la vieja escuela reconocen como “su” Batman. La obra maestra de plataformas del estudio japonés Sunsoft que se convirtió en uno de los juegos más populares de la NES original - o Family Game para los veteranos. Con un toque de Mega Man, otro de Ninja Gaiden y una banda sonora inolvidable, este Batman quizás no se parezca mucho al detective que amamos de los cómics, pero sí captura la estética y el tono de la peli de Burton con las modestas posibilidades de una consola de 8 bit.

El Batman de Sunsoft era visualmente espectácular para su época - el uso brillante de las sombras no se parecía a nada de lo que habíamos visto antes en juegos de acción

El éxito de este juego hizo que Sunsoft se convirtiera en el estudio oficial de Batman, y a lo largo de dos años sacaron cinco juegos más basados en el murciélago, algunos muy buenos como Return of the Joker, otros extrañísimos como el de laberintos (llamado simplemente “Batman”) que solo salió para la consola japonesa PC Engine y otros simplemente mediocres como el de Sega Genesis que podés terminar en 45 minutos.

En 1992 se estrena Batman Vuelve, y en este caso salen ¡¡ocho!! adaptaciones distintas de la película, para consolas, computadoras, y hasta Sega CD. El único buen juego en salir de esta sobredosis de adaptaciones es el que Konami sacó para Super Nintendo, un beat ‘em up bien en la onda de sus juegos de las Tortugas Ninja o los Simpsons. Sin duda el más raro es una pésima aventura gráfica tipo Lucasarts para MS-DOS que hay que ver para creer.

El día en que Batman quiso ser Guybrush Threepwood

Estamos de acuerdo de que las películas siguientes son malísimas ¿no? Bueno, los juegos basados en Batman Forever y Batman & Robin son todavía peores. La primera de esas tuvo un par de adaptaciones que se trataban de colgar de la fama de Mortal Kombat, y de la segunda salió un juego tan ambicioso como fallido para la primera PlayStation que mezclaba elementos de estrategia y Grand Theft Auto. Sí, tan raro como suena.

Pero para 1992 había un mejor Batman en nuestras pantallas que el del cine. Claro, estoy hablando del Bruno Díaz de “Batman: The Animated Series” la excelente serie animada de Paul Dini y Bruce Timm. Konami sacó un juego casi perfecto para Game Boy basado en la serie, y un año después lanzó otra de sus maravillas de acción para Super Nintendo… pero la adaptación más lograda es de un pequeño estudio llamado Clockwork Tortoise y salió solamente para Sega Genesis. Su nombre era The Adventures of Batman and Robin (1995) y no solo está entre los mejores juegos de Batman sino entre lo mejor de la consola.

La gran versión de Genesis de Adventures of Batman & Robin te hacía sentir como en un dibujo animado

Pero este no es el último gran juego basado en el Batman animado. Dos años después de la cancelación de la serie, el recién formado estudio Ubisoft Montreal nos dió Batman: Vengeance (2001) para PC, Xbox, Gamecube y PlayStation 2, que bien podría ser el prototipo de la serie Arkham. Vengeance es una aventura de acción en la que el superhéroe se enfrenta a varios de sus enemigos a lo largo de amplios niveles que alternan exploración, investigación, combate cuerpo a cuerpo y hasta secuencias en las que manejamos esos “maravillosos juguetes” que el Guasón tanto envidia.

Vengeance no es perfecto, claro. La historia es demasiado corta, y sus controles son torpes y caprichosos... pero está lleno de grandes ideas que luego Rocksteady pondría en práctica de forma impecable. Si tenés ganas de hacer un poco de arqueología gamer, hay muchas cosas interesantes para descubrir en Vengeance y su ligeramente inferior secuela Rise of Sin Tzu. 

Batman: Vengeance era Arkham antes que Arkham

La serie ya no existía, las pelis fueron odiadas por los fans y dejaron de filmarse por un rato, y durante años Batman descansó, despertando solo para una serie de extrañas aventuras educativas diseñadas por The Learning Company (Justice Unbalanced y Toxic Chill, de 2003), el pésimo Dark Tomorrow (2003), considerado uno de los peores juegos de la historia, y (cuando por fin las pelis se reactivaron) una adaptación de Batman Inicia (2005) diseñada por Eurocom estéticamente impresionante pero muy pobre en términos de jugabilidad.

Quien vino a rescatar al murciélago fue la empresa que nadie esperaba: Lego. El estudio Traveller’s Tales había logrado un gran éxito con sus adaptaciones cómicas de Star Wars e Indiana Jones, pero con Lego Batman (2008) fueron aún más lejos, creando una historia original que lograba un equilibrio perfecto entre la parodia y el homenaje al héroe más popular del Universo DC.

El primer juego de la serie no tenía ningún tipo de actuaciones de voz

Las aventuras de Lego mezclan un combate simple con la resolución de puzzles, y con cada entrega de la serie se vuelven más complejas. La secuela es todavía mejor, abriendo Ciudad Gótica de la misma forma en la que lo hacen los recientes Arkham y sumando múltiples personajes del universo DC. El tercero quizás sea un ligero paso hacia atrás, pero todo indica que el estudio seguirá dándonos grandes juegos.

Pero ya llegamos a un punto clave en la historia del gaming: Arkham Asylum, un juego de 2009 que salió casi de la nada y redefinió no solo lo que se podía hacer en un juego de superhéroes, sino en un juego de acción.

Batman: Arkham Asylum era una revolución que nadie se esperaba

El objetivo del estudio Rocksteady era tan simple como, al parecer, imposible: crear un juego que te hiciera sentir que sos Batman. Y cada una de las mecánicas de Arkham Asylum se entrelaza de forma tan perfecta como los accesorios que Bruce Wayne lleva en su cinturón. El sigilo con el que Batman acecha a sus enemigos es una evolución del de Splinter Cell, y realmente transmite esa sensación de estar en control de cada espacio. El modo detective es una evolución de la Vista de Águila de un Assassin’s Creed, y está equilibrado con inteligencia para hacerte sentir que estás descubriendo cada pista sin resultar frustrante.

Pero la gran innovación de Arkham Asylum es el combate, basado en contraataques y la idea de que Batman puede derrotar enemigos mucho más grandes que él porque utiliza la fuerza del oponente en su contra. Un sistema tan adictivo que aún hoy sigue inspirando juegos de acción.

Batman: Arkham Asylum es una visión completamente original, que toma elementos temáticos de las películas de Christopher Nolan, las voces inolvidables de la serie animada, y la compleja relación entre Batman y su familia de superhéroes que es un aspecto del cómic que pocas adaptaciones logran comunicar. Cada uno de estos matices se amplifica en la secuela Batman: Arkham City (2011), que salió dos años después y nos da una Ciudad Gótica abierta para explorar y una historia todavía más dramática.

Una de las espectaculares imágenes promocionales que caracterizan a Batman: Arkham City

Algunos críticos prefieren la experiencia más directa del primer juego, otros la libertad del segundo, pero son pocos los que tienen al mismo nivel el final de la trilogía, Batman: Arkham Knight (2015), que se pierde en los clichés del mundo abierto y el tedio de la repetición.

Este tercer juego aprovecha el poder de las consolas de nueva generación para alcanzar una experiencia audiovisual incomparable, pero al perder al veterano guionista Paul Dini la historia no está a la altura de los primeros dos juegos de la serie. No es el único gran error. Las secciones del batimóvil, extensas y obligatorias, no fueron bien recibidas por los fans, y la cantidad excesiva de objetivos opcionales no logra ocultar el estancamiento creativo de la serie, que casi no suma nuevas mecánicas en esta última entrega.

La trilogía cierra con Arkham Knight, pero hay un par de rarezas que vale la pena destacar. Arkham VR (2016) es una brillante experiencia de realidad virtual, inicialmente exclusiva de PlayStation 4, que en sólo una hora se concentra en el aspecto detectivesco del murciélago y hasta hoy es la última aventura del murciélago desarrollada por Rocksteady.

A pesar de su brevedad, Batman Arkham VR es una de las experiencias clave de realidad virtual de los últimos años

Batman: Arkham Origins (2013) es una precuela de Asylum, diseñada por el estudio Warner Montreal, que fue muy mal recibida en su momento pero que equilibra su falta de innovación con una excelente historia y grandes personajes originales. Finalmente, el tercer Arkham perdido es Batman Arkham Origins: Blackgate (también de 2013), un metroidvania que salió originalmente para 3DS y PlayStation Vita y que a pesar de su alta calidad técnica no tiene ni la narrativa ni el buen diseño de niveles de los de Rocksteady.

Parecería lo lógico que después del trabajo de Rocksteady ningún otro estudio se anime a hacer un juego de Batman, pero eso fue exactamente lo que hizo Telltale Games con dos excelentes aventuras gráficas episódicas (lanzadas entre 2016 y 2018), que buscan contar una historia paralela de Bruce Wayne, independiente de las líneas narrativas de cómics, pelis y otros videojuegos. Las aventuras de Telltale se basan principalmente en diálogo, un estilo que tenía tantos fanáticos como detractores, pero que en este caso se ha ganado muy buenos comentarios de los especialistas en aventuras de superhéroes. Lamentablemente nunca veremos una tercera aventura del "Batman de Telltale" ya que la empresa cerró poco después de lanzar el último episodio de la segunda serie.

Los grandes defectos de esta serie de aventuras son las pobrísimas secuencias de acción y los problemas técnicos que solían plagar a los juegos de Telltale

Y así llegamos al presente. Aunque no lo creas, este fue solo un pantallazo de la historia videojueguil de Batman. Nos quedaron afuera las apariciones de Bruce en maravillas como la serie de pelea Injustice y el juego de rol masivo DC Universe Online. Nos faltaron las adaptaciones a celular, los juegos cancelados como Gotham by Gaslight y hasta el espectacular arcade de conducción tipo Daytona 500 llamado simplemente Batman que salió en 2013 y nunca fue convertido a consolas.

Por la razón que sea, las aventuras de Bruce Wayne sacan lo mejor de un estudio de desarrollo. Pasaron más de 30 años desde el lanzamiento del primer juego de Batman, y los esfuerzos de Sunsoft, Konami, Traveller’s Tales, Rocksteady y Telltale han hecho honor a la historia de este superhéroe. Si tuvimos grandes juegos de Batman en los ‘80, los ‘90, la década de 2000 y el 2010… ¿quién quita que en el futuro no haya un estudio dispuesto a robar la corona de Arkham? Lo estaremos esperando con ansias.

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