La historia de Assassin's Creed, desde el origen hasta la actualidad
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La historia de Assassin's Creed, desde el origen hasta la actualidad

La saga principal son 11 juegos, pero con los spin-off el número supera los 20, y ni hablar si nos ponemos a contar las novelas, los cómics, la película… ordená la cronología de la saga con esta cómoda línea de tiempo

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Por: Ignacio Esains

(Por supuesto, esta nota está repleta de SPOILERS de cada uno de los juegos y de todo el material paralelo autorizado por Ubisoft)

Para entender Assassin’s Creed, hay que empezar por el conflicto central: por un lado están los Templarios, que buscan crear un mundo perfecto controlando la libertad. Por el otro, los Asesinos, que se rebelan contra el control y sabotean desde las sombras el poder de los Templarios. Es la lucha clásica del caos contra el orden.

El conflicto entre asesinos y templarios está planteado desde el primer juego

La historia de Assassin’s Creed comienza alrededor de 100.000 años Antes de Cristo, época en que la Tierra era gobernada por los Isu, o la Primera Civilización, seres avanzados con poderes dignos de dioses. Los Isu mezclan su propio ADN con el de primates para crear a los Homo Sapiens, usando tecnología llamada Fragmentos del Edén - exacto, esas manzanitas mágicas que están desde el primer juego.

Un día, dos híbridos de Isu y humano llamados Adán y Eva (sí, sí, como los de la Biblia) escapan de un laboratorio robando uno de estos Fragmentos del Edén con forma de Manzana. Usando el poder del Fragmento inician una guerra contra sus creadores. Es en medio de esta rebelión que tres científicos Isu vaticinan una catástrofe natural que podría extinguir toda la vida en la Tierra.

La historia de la rebelión de Adán y Eva se descubre al encontrar todos los glifos de Assassin's Creed II.

Los científicos Isu son Juno, Minerva, y Júpiter - tres nombres que seguro te suenan de la mitología romana. Este grupo crea un aparato llamado el Ojo, que tiene la capacidad de manipular la realidad y podría salvarlos de la catástrofe. Sin embargo, Juno, que detesta a los seres humanos, se rebela contra los otros dos y Minerva encierra su conciencia para siempre en una cárcel digital. Debido a esta telenovela entre científicos, la catástrofe termina llegando y las dos razas quedan casi extintas. Lo peor es que los Isu predicen que la catástrofe volverá a ocurrir: el 21 de diciembre de 2012.

Ahora van a pasar muchos años, así que acordate de lo importante: Juno es una Isu que odia la humanidad y ahora está en cautiverio, el Ojo es un aparato que altera la realidad, y en 2012 se acaba el mundo.

Sigamos. Los Isu se extinguen, los humanos reconstruyen el mundo y de a poco dos filosofías empiezan a manifestarse. La idea de los Asesinos, aunque sin este nombre, nace con la primera creación de los Isu, Eva, que se alza contra las estructuras de sus amos, y su espíritu revolucionario inspirará cada acto humano de rebeldía. El corazón Templario nace inmediatamente después, cuando Caín mata a su hermano Abel buscando justamente robarle la Manzana del Edén que sus padres habían rescatado de los Isu. La marca de Caín será la cruz que identifique a los templarios del futuro.

Juno, Minerva y Jupiter, revelados en una de las visiones de Desmond de Assassin's Creed III

Las raíces de los Templarios como organización están en una orden religiosa que tuvo muchos nombres, conocida como La Orden de los Antiguos, fundada por el misterioso faraón Semenejkara luego de hallar una bóveda de conocimiento Isu que conectó a su propia tumba. La Orden funciona durante cientos de años sin oposición, infectando primero Egipto, luego Persia, y finalmente Grecia.

En el Siglo VI A.C., el filósofo griego Pitágoras se pierde en un inmenso desierto, en el que  vive un encuentro casi alucinatorio con el dios Hermes Trismegisto, que es uno de los pocos Isu sobrevivientes. Hermes salva la vida del filósofo y le regala su báculo. Este no es un báculo cualquiera, sino que otorga a Pitágoras la inmortalidad y la revelación de la existencia de los Isu.

El sabio recorre Grecia en busca de rastros de esta civilización durante casi un siglo, y en sus viajes conoce a Mirrina, hija del rey Leónidas de Esparta, con la que tiene dos hijos gemelos: Kassandra y Alexios. Poco después Pitágoras encuentra bajo la isla de Tera (hoy Santorini) la entrada a la Atlántida. Dedicará el resto de su vida a custodiarla y estudiar sus secretos, buscando cerrar esa puerta a la civilización Isu.

Pitágoras, autoexiliado en la Atlántida cerca del final de Assassin's Creed Odyssey

Al mismo tiempo, los Ancianos intentan posicionar al persa Jerjes, campeón de la batalla de las Termópilas, como emperador de Persia y Grecia. Para esto la Orden se asocia con una organización llamada el Culto de Kosmos, liderada por el “Fantasma de Kosmos” Aspasia de Mileto, esposa de Pericles, gobernante de Atenas.

Antes de poder llevar su plan a cabo, Jerjes es asesinado por su propio guardaespaldas Artabano, usando una hoja oculta en su muñeca (el primer registro histórico de este método dentro de la serie). Artabano descubre que la Orden lo considera un “mancillado”, ya que su sangre desciende directamente de los Isu, y escapa a Grecia tomando el nombre de Darío.

En Grecia, Aspasia secuestra al hijo de Pitágoras y Mirrina, Alexios, y lo entrena como un ejecutor para el Culto de Kosmos, pero termina perdiendo su control. El culto asciende al poder en Grecia aplicando más y más violencia y por lo tanto generando caos, lo que lo pone en las antípodas ideológicas de la Orden de los Ancianos. Finalmente es Kassandra, la hermana de Alexios, la que derrota al Culto y libera a su hermano de su influencia, y a la vez, sin quererlo, planta la semilla del nacimiento de los Templarios.

Luego de la derrota del Culto, Kassandra se reencuentra con su padre biológico Pitágoras, lo ayuda a cerrar la entrada a la Atlántida y tiene un hijo llamado Elpidio con Natakas, hijo de Darío, buscando perpetuar esa sangre “mancillada” - la sangre de Eva.

Kassandra se asocia a Darío en el primer DLC de Assassin's Creed Odyssey

Los años pasan. En el 48 antes de Cristo, un soldado egipcio llamado Bayek roba la famosa manzana del Edén a la Orden de los Antiguos y asesina a varios de sus miembros en busca de liberar su tierra. Luego de derrotar a la Orden, Bayek y su esposa Aya (descendiente de Elpidio) fundan una organización secreta llamada Los Ocultos.

Aya, bajo el nombre de Amunet, se convierte en la primera Asesina y es responsable de las muertes de Julio César y Cleopatra. Los Ocultos y los Antiguos batallan en las sombras, hasta que alrededor del año 1000, en medio de los conflictos entre cristianos y musulmanes, las dos organizaciones secretas deciden salir a la luz.

En el final de Assassin's Creed Origins Aya revela ser Amunet, la primera de las Asesinas

Los Ocultos de la zona del Mediterráneo eligen llamarse “Orden de los Asesinos” en honor a su líder Hassan-i-Sabbah y fundan un estado independiente en Alamut, al norte del actual Irán. Los Antiguos, en cambio, se convierten en Templarios, caballeros al servicio de Cristo, y consiguen que el Papa financie su viaje a defender la ciudad sagrada de Jerusalén. Si te fijás en un mapa vas a ver que Alamut y Jerusalén están bastante cerca.

Abbas, mentor de Altäir, se ve corrompido por el Fragmento del Edén, y su discípulo debe matarlo, casi por piedad.

Templarios y Asesinos combaten durante casi dos siglos en Medio Oriente, a lo largo de las cruzadas. Será el único momento en la historia en el que haya conocimiento público de las dos organizaciones. En 1189 uno de los Asesinos se destaca por sobre los demás: es Altaïr Ibn-La’Ahad, quien recupera la Manzana del Edén de manos de los Templarios y extiende la Orden de los Asesinos a lo largo de Europa, de paso volviéndola a convertir en una organización secreta. Lo mismo pasa con los Templarios, que simulan su final unos años después.

Ezio ejecuta al Papa dentro del mismísimo Vaticano en Assassin's Creed II

Alrededor de 1476 el italiano Ezio Auditore da Firenze se une a la Orden de los Asesinos y asesina al Maestro Templario de ese momento: el Papa Rodrigo Borgia. En sus últimos años, Ezio investiga los orígenes de la Orden de los Asesinos y encuentra la biblioteca oculta de Altaïr, donde esconde la recuperada Manzana del Edén.

Luego del descubrimiento de América, Templarios y Asesinos se extienden al Nuevo Mundo, y distintos Asesinos reciben misiones que ocupan el 90 por ciento de sus juegos respectivos… pero que en la línea de tiempo, resultan ser relativamente menores.

Altaïr, Connor, Ezio, Jacob Frye, Arno Dorian y Edward Kenway - estos últimos tienen muy poca importancia dentro de la historia general de la saga

En el Siglo 18, el pirata Edward Kenway se alía con las dos órdenes en busca del “Observatorio”, templo que oculta un Fragmento del Edén en forma de Cráneo de Cristal, y descubre la existencia de los “sabios”, reencarnaciones del Isu llamado Aita que tienen como misión principal liberar a Juno de su prisión digital.

Unos años después Connor, nieto de Edward, recupera misteriosas llaves con las que no sabe bien qué hacer, a la vez que intenta detener la influencia templaria en los recién creados Estados Unidos. En los años que siguen a la revolución francesa, Arno Dorian recupera (con consecuencias trágicas) una espada del Edén, y un siglo después los hermanos Frye recuperan en Londres otro Fragmento: el Sudario, una especie de túnica que tiene la capacidad de curar.

Más allá de los esfuerzos de los Asesinos, a fines del siglo 20 la mayoría de estos Fragmentos están una vez más en poder de los Templarios. Esta Orden prospera en la era Capitalista y usa como fachada la corporación Abstergo, mientras que los pocos Asesinos que quedan viven aislados de la sociedad.

Para el jugador, la historia de Assassin's Creed empieza con Desmond Miles

En una de sus comunas nace Desmond Miles, que a los 16 años huye de su hogar y de la tradición familiar. Durante casi diez años, Desmond vive alejado de las dos órdenes, hasta que en 2012 - sí, el año del cataclismo - es secuestrado por agentes de Abstergo. Desmond se despierta en Italia, a merced del científico Warren Vidic y su creación llamada “Animus”, un aparato que le permite explorar la memoria genética de una persona y vivir los recuerdos de sus antepasados como una experiencia de realidad virtual.

Desmond explora el pasado de su ancestro Altaïr en busca de Fragmentos del Edén, hasta que es rescatado por Lucy Stillman, asistente del científico. Usando un Animus hackeado y con la ayuda de un grupo de Asesinos, Desmond empieza a explorar los recuerdos de otro antepasado: Ezio. El grupo finalmente encuentra la Manzana del Edén bajo las ruinas de una iglesia construída sobre un templo dedicado, casualmente, a Juno. Ahí es que Juno posee a Desmond por un segundo y asesina a Lucy, que resulta ser una agente de Abstergo.

Desmond asesina a Lucy en el final de Assassin's Creed: Brotherhood, un acto sorprendente que lamentablemente coincide con una pérdida de rumbo para la serie

Desmond entra en shock y es rescatado por su padre, el líder actual de los Asesinos William Miles. Luego de recorrer medio mundo, el grupo encuentra el Gran Templo original de los Isu cerca de New York, llegando al Ojo, aquel aparato que podría detener el fin del mundo.

Una visión de la Isu Minerva explica a Desmond sus dos opciones: si deja que el cataclismo destruya la Tierra, la mayoría de la humanidad morirá y él sería una especie de nuevo mesías de los que queden, pero Desmond también puede detener la catástrofe sacrificando su vida. Esto salvaría a la humanidad pero dejando libre a la malvada Juno… cuyo único propósito es destruir a la raza humana. Entre estas dos pésimas opciones para la humanidad Desmond elige la segunda y muere, dejando ir a Juno.

Assassin's Creed Syndicate termina mostrándonos el regreso de una Juno como fantasma digital

En los seis años posteriores a la muerte de Desmond y la liberación de Juno, la guerra fría entre Templarios y Asesinos continúa. William Miles y sus socios reclutan nuevos agentes de entre los desertores de Abstergo, como Layla Hassan, que encuentra nuevos usos para la tecnología del Animus. En los templarios, en cambio, asciende la figura de la “Cruz Negra”, Juhani Otso Berg, una especie de inquisidor dentro de la propia orden.

Mientras tanto, surge una tercera orden: Los Instrumentos de la Primera Voluntad, adoradores de Juno que buscan resucitar a su diosa. John Standish, uno de los miembros de la organización, se infiltra en Abstergo en busca de un cuerpo para la última Isu, que ahora es una especie de ser digital, debilitada por años de cautiverio, pero no llega a rescatarla y muere en el intento. No es el último sabio - Elijah, el hijo de 13 años de Desmond Miles, también lo es.

Elijah no tarda en convertirse en el líder de facto de la Primera Voluntad durante la miniserie Assassin's Creed: Uprising

En 2018, el templario Álvaro Gramática extrae médula espinal de Elijah Miles y las combina con fragmentos del Sudario para crear un cuerpo para Juno, que finalmente cobra forma física. No dura mucho.

Elijah, que hasta ese punto estaba colaborando con la Primera Voluntad, se rebela contra Juno, y usando una ilusión la distrae temporalmente permitiendo a la asesina Charlotte de la Cruz clavar la hoja oculta en la garganta de la diosa. Inmediatamente después, Otso Berg detona el laboratorio de Gramática, matando a Charlotte y destruyendo el nuevo cuerpo de Juno.

Juno finalmente muere en el número 12 de la serie de cómics Assassin's Creed: Uprising

Sí - Juno está muerta, y si esta situación no te suena para nada aunque hayas terminado todos los juegos, es porque esto pasó en los cómics y no en la saga principal. La antagonista principal de los primeros 9 juegos de la serie fue destruída en una historia paralelo, por un personaje que nunca vimos en los juegos.

Layla es una de las pocas asesinas sobrevivientes, y junto a la ex-Abstergo Victoria Bibeau viaja a Santorini en busca de las memorias de Kassandra - lo que no esperaba era encontrarse con la “misthios”, que vivió más de dos milenios gracias al báculo de Hermes y muere al entregarlo a Layla, a la que señala como “la elegida”, o la “Heredera del Recuerdo”.

Layla se encuentra con Kassandra en el final de la línea de la Atlántida de Assassin's Creed: Odyssey - pero la historia continúa en el DLC

Explorando una vez más las memorias de Kassandra, Layla encuentra a la Isu Aleteia, que la guía a lo largo de la simulación de tres reinos mitológicos griegos, en los que aprenderá a controlar el poder del báculo. Sin embargo, Layla se vuelve cada vez más violenta y asesina accidentalmente a Bibeau, por lo que Aleteia sospecha que Hassan puede no ser la verdadera “heredera del recuerdo”...

Este es el punto en el que dejamos la historia, a punto de resolverse con el capítulo final del DLC de Assassin’s Creed Odyssey ¿será explorada la historia de Layla a futuro? ¿se sumará a la historia de los juegos el personaje de Elijah? ¿está definitivamente destruída Juno? Sólo Ubisoft lo sabe.

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