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Juegos de Navegador: Salty Bet, Candy Box, Geoguessr

Tres de los juegos que más ruido hicieron en 2013 existen solamente en tu navegador. Enterate de por qué podrían significar un paso revolucionario en el diseño de videojuegos.
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Por: Ignacio Esains

<h1>SALTY BET + CANDY BOX + GEOGUESSR</h1> <p><em><strong>EL GAMING CONTINUO PERPETUO</strong></em></p> <p>Pocos espect&aacute;culos han resultado m&aacute;s agradables para el gamer hardcore en 2013 que la bochornosa decadencia de Zynga. La empresa que hace tres a&ntilde;os dominaba la entonces nueva y suculenta industria del videojuego &ldquo;social&rdquo; se ha devaluado de forma alarmante luego de su oferta p&uacute;blica de 2011, y a pesar de la contrataci&oacute;n del ex-microsoft Don Mattrick, la hemorragia de desarrolladores y accionistas no se detiene.</p> <p>&iquest;Por qu&eacute; odiamos tanto a Zynga? Su &eacute;xito trajo a nuestra esquina del gaming conceptos que no invent&oacute; pero s&iacute; redefini&oacute;, como la viralizaci&oacute;n, las microtransacciones y una estructura malsana basada en objetivos y bloqueos artificiales que siempre terminaban con el jugador perdiendo tiempo o dinero. Pocos extra&ntilde;ar&aacute;n a Zynga cuando inevitablemente termine su corto reinado: sus juegos eran nulos en est&eacute;tica y dise&ntilde;o, y la compulsi&oacute;n mec&aacute;nica de sus sistemas encontr&oacute; un hogar en juegos m&aacute;s dignos (pero iguales de kitsch) como Candy Crush. El problema es que no todo lo que hac&iacute;an los juegos de redes sociales era necesariamente malo, y reci&eacute;n en 2013 los dise&ntilde;adores independientes se animan a la asincron&iacute;a, a los navegadores, a la creaci&oacute;n de universos cuya existencia dependa de una comunidad.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_1661/normal/salty%202.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <p>A principios de mayo el link de <a href=\"http://candies.aniwey.net/\" target=\"_blank\">Candy Box</a> empez&oacute; a circular en foros de anim&eacute; y de arte ASCII (im&aacute;genes generadas con caracteres de texto), y los primeros segundos con este juego del estudiante franc&eacute;s conocido como Aniwei son profundamente confusos: un contador suma &ldquo;caramelos&rdquo; que se van recolectando. En la pantalla no aparece nada m&aacute;s. Pero los caramelos se suman y un vendedor ofrece cambiarlos por chupetines. En minutos accedemos a una bizarra econom&iacute;a paralela en la que las golosinas son la moneda corriente. En media hora compramos nuestra primera espada. En horas conquistamos un castillo y derrotamos a un drag&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente (si estuvimos revisando obsesivamente nuestra granja de chupetines) quiz&aacute;s podamos descender al infierno y derrotar al mism&iacute;simo Dios: el programador. Todo en una pantalla de navegador en la que, t&eacute;cnicamente, no hay ni siquiera un gr&aacute;fico.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_1661/normal/salty%203.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <p>Pocos d&iacute;as despu&eacute;s <a href=\"http://geoguessr.com/\" target=\"_blank\">GeoGuessr</a> detuvo la productividad de media Internet, y su simpleza e ingenio ocultan reglas elegantes y una interfaz limpia y nada intrusiva. GeoGuessr utiliza las bases de datos de Google Street View para transportarnos en primera persona a un punto al azar en el mundo. Nuestra misi&oacute;n es averiguar d&oacute;nde estamos. Una selva llena de palmeras puede ser Hawaii, pero una corta caminata nos revela carteles en ingl&eacute;s - &iquest;estamos en California? Marcamos el punto en el mapa, y GeoGuessr nos califica en base a la distancia del punto en que estamos y el que marcamos. Cinco &ldquo;viajes&rdquo; y recibimos un puntaje final. Un juego de perfecci&oacute;n y simpleza abrumadoras.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_1661/normal/salty%201.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /></p> <p><a href=\"http://www.saltybet.com/\" target=\"_blank\">Salty Bet</a> es el nombre de un sitio web que lleva al p&uacute;blico masivo uno de los inventos m&aacute;s populares de los &uacute;ltimos torneos de lucha EVO. Su nombre completo es Salty\'s Dream Cast Casino y empez&oacute; como una herramienta para hacer apuestas virtuales en aquella competencia &ndash; apuestas que no tienen relaci&oacute;n con el dinero real y sirven solamente para demostrar el ojo de un conocedor del gaming competitivo. Cuando no hab&iacute;a torneos, Salty, due&ntilde;o del canal, se divert&iacute;a transmitiendo peleas de personajes de MUGEN, un editor de juegos de pelea con m&aacute;s de 3000 personajes jugables basados en franquicias que van desde lo obvio (Mortal Kombat, Street Fighter) a lo delirante (Pokemon, Los Pitufos). Nadie controlaba a estos personajes, sino que solo luchaban con la inteligencia artificial de MUGEN, y al venir de distintas colecciones estaban horriblemente desequilibrados en t&eacute;rminos de potencia, creando peleas delirantes en las que, por ejemplo, Ronald McDonald derrota a Galactus. Pronto las apuestas por estas peleas se hicieron m&aacute;s populares que las leg&iacute;timas, y hoy SaltyBet corre de forma ininterrumpida en un stream de Twitch y el sitio dedicado a apuestas, acompa&ntilde;ado por un chat a&uacute;n m&aacute;s fren&eacute;tico que el concepto original, donde se habla casi absolutamente en el internetero lenguaje de memes y juegos de palabras.</p> <p>&iquest;Qu&eacute; son Salty Bet, GeoGuessr y Candy Box? &iquest;Casuales? &iquest;Sociales? &iquest;Son juegos? &iquest;meta-juegos? Las conexiones con el fen&oacute;meno de los juegos de redes sociales son muchas. Como Farmville, que expand&iacute;a su universo de granjitas invocando en sus men&uacute;s los nombres de nuestros amigos, GeoGuessr nos lleva a pasear por un mundo que creemos conocer &ndash; uno invad&iacute;a nuestros datos, el otro invade los de Google, pero los dos crecen gracias a su lazo con lo real, con lo tangible. Como Castleville, Candy Box nos ofrece objetivos lineales a cumplir, oblig&aacute;ndonos a acumular recursos para satisfacer nuestra curiosidad: &ldquo;&iquest;y qu&eacute; pasa despu&eacute;s?&rdquo;. Como Cityville, Salty Bet propone una econom&iacute;a virtual que s&oacute;lo tiene sentido en un entorno social. Los tres eliminan los factores m&aacute;s nocivos de los juegos sociales y abandonan la compulsi&oacute;n y la repetici&oacute;n: se adaptan a nuestros tiempos, esperando de forma paciente nuestra atenci&oacute;n y recompens&aacute;ndola a corto y largo plazo.</p> <p>Nadie recibi&oacute; una copia anticipada ni fue a probar a un evento exclusivo Salty Bet, GeoGuessr o Candy Box. El proceso de viralizaci&oacute;n se pareci&oacute; m&aacute;s al de un video de YouTube: primero links por Twitter, despu&eacute;s posteos en Facebook, noticias breves en blogs de alto tr&aacute;fico y finalmente la prensa, que los trat&oacute; casi como una curiosidad, o un respiro entre t&iacute;tulos y noticias m&aacute;s importantes. Una reacci&oacute;n que no estaba a la altura de su inventiva, su originalidad, la forma en que capturaron durante horas, d&iacute;as, semanas, la atenci&oacute;n de gamers y no-gamers.</p> <p>Poco tienen en com&uacute;n estos tres ejemplos, pero los hermana la forma en que ponen en evidencia las limitaciones de nuestra percepci&oacute;n de lo que es un videojuego. Los defensores de los videojuegos &ldquo;puros&rdquo; se rasgan las vestiduras quej&aacute;ndose de narrativas basadas en cinem&aacute;ticas, niveles lineales o paredes invisibles, pero suelen ignorar los proyectos que se alejen del clich&eacute; de la inmersi&oacute;n. Como si un juego solo valiera cuando anula el mundo que nos rodea. Como si un juego fuera menos por recordarnos que estamos jugando un juego.</p> <p>El debate sobre s&iacute; Gone Home o Heavy Rain son &ldquo;videojuegos&rdquo; en el sentido m&aacute;s estricto de la definici&oacute;n se desvanece cuando visitamos sitios como Metacritic y vemos que la prensa los analiza con los mismos par&aacute;metros que el m&aacute;s reciente Call of Duty, mientras que GeoGuessr se ha ganado mil editoriales como estos, pero ni siquiera una calificaci&oacute;n oficial.</p> <p>Quiz&aacute;s lo amenazante de juegos como Candy Box o Salty Bet (llamarlos &ldquo;experimentos&rdquo; o &ldquo;fen&oacute;menos&rdquo; ser&iacute;a sucumbir al miedo colectivo) es que nos hacen sentir poco profesionales, delatando lo poco que sabemos del lenguaje de los videojuegos y lo mucho que nos queda por explorar. &iquest;Es tan malo dejar de ser expertos por un rato y descubrir algo nuevo al mismo tiempo que la gente que nos lee? La grieta (por robar una expresi&oacute;n de moda) entre la prensa y la industria se abri&oacute; m&aacute;s que nunca en estos &uacute;ltimos 12 meses, y si queremos que los creadores de juegos examinen con m&aacute;s atenci&oacute;n su trabajo, debemos hacer lo mismo con el nuestro. Pero despu&eacute;s de un par de partiditos de GeoGuessr.</p> <p><em><strong>(este art&iacute;culo fue publicado originalmente en el n&uacute;mero 110 de Revista Loaded)</strong></em></p>

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