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Juegos 2017: Mayor impacto visual

Graficazos, ya sea porque se ven súper realistas o porque son tan bellos que nos hipnotizan
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Por: Florencia Orsetti

Si hablamos de "Mejores gráficos", la etiqueta nos remite a potencia técnica; "Mejor dirección de arte" es un concepto puramente estético y está relacionado con la belleza de lo visual. Entonces decidimos destacar a los títulos de 2017 con mayor impacto visual, ya sea por su nivel fotorrealista o por lo único, loco y colorido que se ven. En otras palabras: estos son los juegos del año que nos entraron por los ojos, además de gustarnos por su jugabilidad y otras cuestiones. 

(Los ganadores de cada categoría fueron elegidos por votación de la redacción de Malditos Nerds y obviamente refleja nuestro criterio personal. No son veredictos ni mandamientos escritos en tablas de piedra, solamente la opinión de un equipo de profesionales que se dedican a esto hace años. Si no estás de acuerdo con nuestras listas nos encantaría leer las tuyas en los comentarios.)

The Legend of Zelda: Breath of the Wild (Switch – Nintendo): El lenguaje visual del último The Legend of Zelda es tan personal y propio como en los juegos de Fumito Ueda. La técnica cell shaded le sienta muy bien y está muy bien trabajada, al punto que por momentos sentimos que estamos viendo una de las películas anime de Ghibli. En líneas generales, cuando hablamos de juegos que usan está técnica, los movimientos y los entornos suelen verse acartonados y estáticos, como salidos de una viñeta de manga. Breath of the Wild es todo lo contrario: tiene el nivel de detalle y la fluidez de los juegos fotorrealistas, pero consigue una identidad visual propia por su estilo estético.

Assassin’s Creed Origins (PC, PS4, XONE – Ubisoft): El esplendor visual del nuevo Assassin’s Creed se ve desde el momento en que nos dejan recorrer el desierto egipcio. Lo lejano que se ve el horizonte se combina con un amplio nivel de detalle: al admirar los escenarios, no vemos un fondo de adorno, sino que sabemos que casi todo lo que se ve, se puede recorrer. El ambiente se ve sublime, nosotros pequeños ante él, y los detalles desde la luz y las sombras, las aguas del Nilo y la vegetación están recreados con muchísimo esmero. Tanto con luz nocturna, como en la mitad del día, los paisajes son alucinantes.

Pyre (PC, PS4 – Supergiant Games): Supergiant Games NUNCA decepciona en lo visual. Bastion es sencillamente hipnótico y Transistor tiene escenarios con las paletas de colores más vivas de los setting de ciencia ficción. Pyre va por el sendero de este último, con escenarios vistos desde una perspectiva isométrica que son encantadores desde el punto artístico. Además, el juego incluye porciones de novela visual que dejan ver en todo su esplendor los diseños de corte dibujo animado de los personajes, herederos de un estilo anime con toques occidentales que le sientan más que bien.

Wolfenstein II: The New Colossus (PC, PS4, XONE – Bethesda): Es cierto que el moto IdTech no es el mejor en lo que respecta a carga de texturas y aunque Wolfenstein II tiene bugs gráficos (pocos en relación a DOOM y otros juegos anteriores desarrolladores en el mismo motor, pero los tiene), el esplendor visual de la visión apocalíptica de futuro que plantea no se la quita nadie. Los escenarios son potentes y se nota muchísimo el salto visual que dio esta entrega con respecto a New Order. De todas formas, en la opinión de esta servidora, el mayor logro visual está en su tratamiento estético del gore, al estilo de los films de Tarantino: es bellísimo ver como la balacera penetra en los enemigos.

Cuphead (PC, XONE – Studio MDHR):

¡No podía ser otro! Sin exagerar, quizás estemos ante el videojuego de mayor impacto visual de la generación. Cuphead es una oda a los dibujos animados de la década de 1930, época en la que reinaba Disney, Van Beuren Studios y especialmente Fleischer Studios, animadores de Popeye, Betty Boop y otras series. Cada nivel de Cuphead nos remite a ese momento, no solo en las animaciones de personajes, también en los escenarios y en la forma en que se comportan todas las entidades en cada nivel, con los filtros de imagen y los colores elegidos. La seña de identidad de Cuphead es retro en todo sentido, pero más de la mitad de su atractivo pasa por lo visual. Digo… ¿Lo jugaríamos si no fuese tan único en lo visual?

ADEMÁS: Hellblade: Senua’s Sacrifice lleva la captura de movimiento a niveles increíbles y destaca también por el acabo artístico de sus escenarios fotorrealistas. Nioh logra una estética sombría con colores primarios fuertes como el rojo y el amarillo, lo que le da una impronta nipona única. Prey toma influencias en muchos videojuegos y aunque sus escenarios de art deco no tiene la potencia de juegos como BioShock, nos compra de todas formas. Persona 5 tiene un estilo visual propia, como siempre pasa con los juegos del universo Megami Tensei, especialmente por tener un abanico de colores bellísimo. Super Mario Odyssey es austero en detalles como todos los juegos de Mario, pero tiene una dirección de arte que lo destaca por sobre casi cualquier entrega de la serie.

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