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Indie Vs Mainstream: Una taza de café

Megawacky Max recuerda una editorial que escribió hace tiempo atrás y que no viene mal recordar. ¿Alguien quiere una taza de café?
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Por: Maximiliano Baldo

Tiempo atras surgio un interesante debate acerca de las diferencias entre juegos Mainstream y juegos Indie. ¿Como los diferenciamos entre si? ¿Que los aparta unos a otros? Tras haber seguido con considerable interes el debate que se habia suscitado en una transmision de Jugando Para el Orto (que los buenos admiradores del señor Rippy seguramente recordaran) vino a mi mente la inspiracion para una pequeña historia que, espero, explique mis opiniones de mejor manera que lo haria yo en voz viva.

Asi, pues, los dejo con esta pequeña historia. Disfrutenla.

UN CAFÉ

Es la rutina de todas las mañanas. Tan rutina que ya uno no la toma en cuenta. Salir a la calle, caminar tres cuadras, entrar al Starbucks, pedir lo de siempre, abonar, recibir el pedido. Beber cafe. Desechar el vaso de carton, salir a la calle... empezar el dia.

No se bien cuando comenzo. No puedo decir el dia exacto en que comence a ir a Starbucks todas las mañanas. Solo se que no tengo tiempo de preparar mi propio cafe y que alli jamas faltara un vaso de cafe con leche. Quiza fueron todas esas propagandas... todos esos anuncios de Starbucks que uno suele encontrar de improvisto en diarios, revistas, volantes, carteles en las calles y hasta en publicidad de la web. Todos saben que Starbucks tiene el mejor cafe, la mejor variedad. Es conveniente. El tiempo demanda. Cada minuto es oro.

Me levanto. Salgo a la calle. Voy a Starbucks. Bebo cafe. Salgo a comenzar el dia. Lunes. Martes. Miercoles. Jueves. Viernes. A veces hace frio; son mañanas en las que el cafe caliente se vuelve mas un pequeño lujo. Hay mañanas calidas; dias en los que un cappuccino helado no vendria mal. Starbucks siempre tiene. Hacen sondeos, saben lo que la gente quiere, o al menos lo que la gente deberia querer. Son confiables.

Me levanto. Salgo a la calle. Voy al Starbucks.

Me detengo por un momento. Crei oler algo extraño. ¿Cafe? Aun no he hecho ni dos cuadras. Miro a un lado. Lo veo por primera vez. “El Solitario”, un pequeño cafe, aspecto sobrio y sensato, de reducido tamaño. Un empleado ha dejado la puerta abierta para barrer la vereda y el aroma a cafe consiguio escapar. Parpadeo, pero continuo mi camino al Starbucks.

Me levanto. Salgo a la calle. Voy al Starbucks. Pero ahora, cada vez que paso frente a su puerta, miro de reojo ese pequeño cafe. ¿Cuanto hace que esta alli? No recuerdo haberlo visto, antes. Hay gente dentro, sentados en pequeñas mesitas cuadradas. De madera. Un mozo les sirve una taza blanca con negro liquido humeante. Sacudo la cabeza y sigo al Starbucks.

Me levanto. Salgo a la calle. Voy al Starbucks. Mi cabeza gira automaticamente al pasar por El Solitario. Me detengo ante su puerta. Titubeo. Miro en direccion al Starbucks. Miro a la puerta. ¿Entro? No. Si. No.

Si.

Me siento extraño. Me siento fuera de lugar. Hay un aroma especial en el aire de El Solitario. Huele a nostalgia de años pasados detenidos en el tiempo. Tomo asiento en una mesita vacia. Hay un menu. Lo leo. Me siento extraño. Llega un mozo. Pido un cafe con leche. ¿Con medialunas? Y, bueno, ¿por que no? Llega el pedido. Azucar. Revuelvo. Levanto la taza a mis labios. Bebo.

Me siento muy extraño. Pero eso esta bien. Salgo a la calle. Observo con atencion. De repente hay muchos mas cafes en la calle. Siempre estuvieron alli. Solo habia que saber mirar... y arriesgarse a probar, a salir del lugar comun, el lugar confiable. No porque el lugar confiable tenga mal cafe... sino porque la experiencia no es la misma en otras partes.

Me levanto.

Salgo a la calle.

Voy al Starbucks.

Pero... quien sabe si llegare a sus puertas.


FIN