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Hace 26 años, Nintendo anunciaba Project Reality: el futuro del gaming

Hype analógico.

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Por: Tomás García

Hace 26 años, Nintendo anunciaba Project Reality: el futuro del gaming

Hace 26 años, Nintendo anunciaba Project Reality: el futuro del gaming

Después de deslumbrarnos con las consolas de 8 y 16 bit, Nintendo tenía la difícil tarea de traernos el futuro. Y aunque fuera un poco prematuro, para 1993 ya estaban pensando en juegos 3D. La próxima consola de Nintendo sería algo “nunca visto”, parecido a las películas de Hollywood y demás promesas de manual, que tenían poco asidero, pero en nuestros ojos de niños, era lo más lógico del mundo. Lo próximo de Nintendo tenía que ser fuera de este mundo. Así es como caímos duro en el hype analógico de las revistas y el boca a boca.

La transición a 3D no fue fácil para nadie. Pero Nintendo sabiendo que todavía no estaban ahí, quiso vender más que una consola, una ilusión. Además, todavía había muchos años de desarrollo por delante, y era clave establecer dominio sobre la competencia, Sega, lo antes posible. Con el advenimiento de la tecnología 3D, la posibilidad de que los  juegos se vean y escuchen tan bien como las películas era una posibilidad latente. Después de unas primeras edades doradas, con NES y SNES a la cabeza, el pequeño medio estaba dando una declaración de objetivos y eran ambiciosos. Para vender este sueño, Nintendo reclutó la ayuda del único estudio en aquel momento que era tenía el poder para crear gráficos 3D. Este estudio era Silicon Graphics.

Silicon Graphics era la empresa basada en Estados Unidos que había proveído a Industrial Light & Magic (ILM) de las computadoras para hacer posibles los efectos especiales de la mítica película de Spielberg, Jurassic Park Y para ese momento, estaban ingresando al mercado de la computadora de hogar con Indy, que le estaba comiendo ventas a Apple e IBM. Pero esto no era suficiente para ellos. Jim Clark, su fundador era un verdadero visionario, y sabía que el futuro se encontraba dentro del hogar. Y no solo en las computadoras, sino en los televisores. 

Con este futuro en mente, desarrollaron un chip capaz de llevar el poder gráfico de las computadoras a las consolas. Esto era exactamente lo que necesitaba Nintendo, pero Silicon Graphics se lo había ofrecido primero a Sega y ellos no tenía intención de compartirlo, querían firmar exclusividad por aquella tecnología. Eventualmente las negociaciones no llegaron a ningún lado y firmaron únicamente con Nintendo. Así es como un día como hoy, en 1993, en conjunto anunciaron el futuro de los videojuegos, Project Reality.

Desde ese momento a su lanzamiento oficial en 1996 pasó mucho tiempo, pero el hype en esa época era palpable. Silicon Graphics lo vendía como “un concepto totalmente nuevo en gaming”. El soporte del chip RISC R4000, bastante adelantado para la época, le iba a permitir a estudios como Psygnosis y Rare crear experiencias absolutamente nuevas, con un nivel de fidelidad que nunca antes se había visto en el hogar. Solo hace falta ver el trailer super flashero de Nintendo para entender lo que se estaba vendiendo. Algo sumamente imposible, por supuesto. Apenas si la PlayStation 2 alcanzó un poder gráfico similar en el año 2000.

Pero esto no se trataba sobre lo que era posible en aquella época, sino lo que nosotros creíamos que fuera posible. Nintendo nunca creyó en medias tintas. Sus proyectos triunfan desmesuradamente, al punto donde suelen reescribir las reglas del medio ó fracasan estrepitosamente y se funden silenciosamente en el olvido.  Y sus consolas siempre fueran redefinidoras y Nintendo 64 no fue la excepción.

¿Acaso la Nintendo 64 alcanzó lo prometido? Claro que no. ¿Qué consola lo hacía en aquella época? Pero aún antes de tener un juego para mostrar, Nintendo quería que soñáramos con que lo imposible estaba a la vuelta de la esquina. Con que el medio del futuro estaba siempre un paso adelante, y aunque el resultado final distaba mucho de lo prometido, nosotros ya estábamos adentro. Más por la promesa que la realidad, pero con plena confianza de a donde Nintendo quiera llevarnos, nosotros íbamos a querer ir.

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