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GRATAROLANDIA: Hasta los juegos gratuitos son un sacrificio

La selección de juegos gratuitos de la semana se viene cargado de sacrificios. Pará, ¿lo qué...?

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Por: Maximiliano Baldo

Con nuestros más mórbidos saludos

Con nuestros más mórbidos saludos

Suele ocurrir que, debido a la aparición de varios Game Jams de gran popularidad, hay épocas en las que todos los juegos gratuitos se vienen en patota con una temática en común. La reciente edición de Ludum Dare, muy posiblemente EL Game Jam más interesante de la movida indie, trajo a cuenta la temática de que “debe haber sacrificios”, y los juegos que la gente sacó al interpretar esa premisa resultaron ser atrapantes.

¿No me creen? La selección de esta semana está íntegramente compuesta por juegos en los que perder cosas importantes puede ser la clave para triunfar. Sí, así de mórbido. Dale, que hoy tenemos un atrapante Roguelike en los que somos el villano, una tensa carrera contra el reloj en un hospital de campaña, un hilarante plataformero de no-cooperación entre protagonistas, y hasta un inquietante juego de cartas. ¡A jugar!

Red Laser Z

¡Pew! ¡Pew!

No es frecuente ver juegos de acción en primera persona que nos presenten con alguna condición especial que afecte el desarrollo del juego de manera inusual, pero ese es el caso con Red Laser Z, un colorido FPS en el que debemos apuntar bien, porque destruir de más terminará matando a nuestra protagonista.

La historia es la típica invasión enemiga a una base espacial, siendo nosotros la última línea de defensa. Nuestro potente láser puede destruir cualquier cosa con un solo disparo… ¡pero eso también incluye inocentes NPCs y el mobiliario de la base! Debemos hacer puntería fina para acertar a los malosos invasores sin que algún tiro de más le acierte a alguna otra cosa. Ocurre que tenemos un límite de 40 puntos negativos y, si lo alcanzamos, el chip que reside en nuestra cabeza hará explosión. Lo bueno es que si obtenemos 60 puntos positivos por eliminar a los invasores, se nos descontarán 5 negativos de nuestro total.

Pero igual, prepárense para un juego más largo de lo que parece en un principio, y también muy entretenido. ¡Apunten bien!

There is Only Power

Quién nunca quiso ser el villano

Este es el único juego de la lista que no parece haber sido desarrollado para este Ludum Dare, pero sigue la misma temática y está buenísimo, así que una buena dosis de maldad no nos va a venir mal. Digo de maldad porque en There is Only Power nosotros somos el villano.

Este híbrido entre juego Roguelike y de Estrategia nos pone en los zapatos de uno entre cinco posibles Clases, siendo la primera un infame Liche y luego habilitando las demás a medida que ganamos puntos en el juego. Cada clase posee in estilo de juego diferente, haciendo cada partida una experiencia única; pero todas tienen la misma mecánica general: sacrificar Almas para obtener Mana y usar dicha Mana tanto en combate para lanzar hechizos, o en el mapa principal para invocar esbirros y obtener otras ventajas.

El juego es extremadamente interesante y está muy bien diseñado, aunque se nota la necesidad de una pulida aquí y allá. De todas formas, y pese a la gran dificultad de las primeras partidas (el Liche es una de las Clases más complicadas), There is Only Power es una recomendación ineludible.

FTD: Fixin' To Die

Primeros auxilios

¡Hola! ¿Tienen ganas de sufrir como unos condenados mientras se la pasan a las corridas, tratando de salvar las vidas de esos pobres mártires que combaten al otro lado de la entrada de nuestro hospital de campaña? ¿¿No?? ¡Mala suerte, porque eso es justamente lo que debemos hacer en FTD: Fixin’ To Die.

Nivel tras nivel, una fila de soldados heridos se hará presente en nuestra tienda. Debemos apresurarnos y acomodarlos en alguna cama libre para estabilizarlos, o de lo contrario sus posibilidades de sobrevivir a la operación irán en picada. Cada fallo en la operación reduce la chance de éxito, haciendo que las posibilidades de recuperación del paciente sea cada vez menos alentadoras. Y cuando todo se va al diablo, siempre podemos sacrificar a los pobres infelices y utilizar sus restos para obtener bolsas de sangre, que al aplicarlas en otros pacientes aumentan sus chances de éxito. Ah, y no olviden lavarse las manos, que la higiene también cuenta.

El ritmo del juego es frenético, caótico, y el añadido de voces que van largando frases a todo momento lo vuelve un delirio difícil de explicar. Vayan y denle una merecida oportunidad, que este juego está a dos mejoras de ser un título digno de poner a la venta.

Omelettes

No me rompan... la paciencia

Uff, mucho ajetreo con eso de salvar vidas. Mejor hagamos algo más tranquilo… Unos Omelettes, por ejemplo. Y como ya sabemos… para hacer un buen omelette hay que romper algunos huevos.

La consigna en este simplísimo juego de ingenio es, justamente, empujar al menos un huevo dentro de cada sartén. Digamos que es una especie de Sokoban, pero con el agregado de que podemos mover también el punto de llegada (la sartén). Además, algunas baldosas tienen elevaciones; algo que habrá que tener en cuenta porque cualquier huevo que caiga más de un escalón terminará quebrado.

Hay un par de añadidos adicionales que aumentarán la complejidad de los puzles a medida que los niveles pasan; pero la idea central sigue siendo estrellar un huevo en cada sartén. Simple de entender… difícil de dominar; un pequeño juego muy sabroso.

Total Party Kill

Tres para triunfar

Nuestro grupo se ha adentrado a las profundidades de unas mazmorras, donde se dice que se oculta un gran tesoro; una enorme tentación para nuestro Guerrero, nuestro Mago y nuestro Pícaro. El problema es que es imposible atravesar las diversas cámaras que se interponen entre nosotros y el premio. Imposible… a menos que sacrifiquemos a nuestros compañeros. Por ese lado viene Total Party Kill.

Cada personaje posee una habilidad única: el Guerrero puede lanzarnos de un golpe de espada; el Pícaro puede clavarnos de un flechazo a la pared contraria; y el mago nos convertirá en bloques de hielo, ideales para usar de plataforma. Con esas tres gracias debemos ingeniárnosla para sacar la solución de nuestro más mórbido sentido. Igual, no se preocupen, que nuestros amigos vuelven para el próximo nivel.

Estamos ante un título bastante breve, pero sumamente satisfactorio. Los controles se sienten muy bien y la estructura general del juego está correctamente diseñada. ¡En especial los súbitos desafíos de ingenio!, porque en un par de oportunidades tendremos que descubrir otras aplicaciones para los poderes de nuestros protagonistas. En resumen, un simpático juego con una dosis de humor negro… ah, y un final que es para la patada.

Sacrifices Must Be Made

La única forma de ganar es no jugar

Y ya que nos reímos tanto con el juego anterior, vamos a pasarla muy mal con el último juego de esta semana, que se viene cargado de una ambientación impresionante y una temática sumamente tétrica; pero ocurre que, a veces, Sacrifices Must Be Made; es decir, Deben Hacerse Sacrificios.

Sentados a la mesa en una habitación casi a oscuras, una extraña entidad al otro lado nos invita a participar de un macabro juego de cartas que no podemos rehusar. Las reglas son sencillas: debemos jugar criaturas en la mesa para atacar al rival o a las criaturas que el rival invoquen de su lado, pero las cartas más fuertes requieren de una cantidad de sacrificios para ser jugadas. Debido a su naturaleza estructurada, esto es más un juego de ingenio que uno de estrategia; en especial porque habrá momentos en los que no habrá suficientes criaturas en nuestro lado para sacrificar.

Es ahí que la voz al otro lado nos ofrece otra opción.

El tono del juego es atrapante, y los pequeños fragmentos de historia que van asomándose de vez en cuando aportan a generar una empatía con el jugador. ¡Y hasta el juego de cartas en sí está muy interesante! Este es uno de esos juegos que uno desea que se expanda más; y ojalá los desarrolladores tomen nota del excelente trabajo que se mandaron.

Y ahí tenemos los juegos para hacer nuestro propio sacrificio; el sacrificio de nuestro propio tiempo para disfrutarlos hasta la próxima semana. ¡Hasta entonces!

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