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Especial Aguafuertes: La historia de V.Dylan

Esta última compilación conmemorativa nos permitirá recordar los orígenes del autor. Comenzando por su lejana niñez, atravesando su compleja adolescencia y llegando finalmente hasta nuestros días, Dylan rememora todos sus momentos gamer.
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Por: Victor Gueller

Capitulo 4: Dylan comienza (Parte 1)

En primer lugar, y por tratarse de un escrito personalisimo, comenzare por presentarme. Me llamo Victor.
Como sospecharan, la inicial del nombre da fundamento a la V. que acompaña al Dylan. ¿Por que Dylan? Simplemente un humilde homenaje a Bob, quien a su vez tomo prestado su apellido artistico de Dylan Thomas, gran escritor gales.

Tengo 29 años de edad (Nota del Autor: 29 años al momento de escribir el presente texto, 30 en la actualidad), 23 de los cuales han transcurrido en compañia de los videojuegos. Podria decir que todo comenzo con el inevitable Family Game, pero haciendo memoria debo remontarme a un pasado aun mas lejano. Mi tia contaba por aquel entonces con un extraño aparato al que nosotros (mi hermano y yo) bautizamos como “tenis”. Muchos años despues me entere que se trataba del mitico Atari Pong. Desconozco el modo en que llego a sus manos y, mas triste aun, su posterior paradero. La inocencia de mi niñez hizo que me olvide rapidamente de el cuando, tras haber conseguido un optimo rendimiento escolar en segundo grado, me regalaron la que seria oficialmente mi primera consola: el querido Family, quien no vino solo, pues contaba con la invalorable compañia de un cartucho que incluia cuatro juegos (Circus Charlie y Mappy entre ellos).

Los meses solian transcurrir en armoniosa calma. El colegio nunca represento un escollo para mi, simplemente lamentaba tener que pasar el tiempo alli y no con mis videojuegos. Mi vida social era escasa y la naturaleza que me rodeaba, practicamente nula. Pero yo era feliz asi. Si hoy pudiese volver el tiempo atras, cambiaria absolutamente todo aquello. La verdad, me hubiese gustado jugar un poco mas al futbol, aquel extraño deporte en que el instrumento es nuestro cuerpo y no un joystick.

El Universo se abrio ante mi el dia en que la Super Nintendo aparecio en mi hogar. Era algo distinto e indudablemente es la consola de la cual guardo un recuerdo mas calido. Por aquel entonces, ya mas crecido, solia recortar las imagenes que aparecian en publicaciones como la legendaria Hobby Consolas y la repugnante Club Nintendo, para intentar dar forma a mi propia revista. En ella, puntuaba los juegos segun mi arbitrario criterio. Y era algo que disfrutaba tanto como jugar. El exito editorial me fue esquivo, puesto que solo se realizaba un ejemplar de cada numero y su valor de venta era escaso. Como imaginaran, ningun auspiciante se tomo el riesgo de publicitar sus servicios en mi pasquin. Algun incauto familiar solia adquirir la revista, a cambio de unas pocas monedas cuyo irremediable destino seria la alcancia en la cual ahorraba para conseguir nuevos juegos.

Con la pubertad, llegaron los cambios hormonales y, al mismo tiempo, la Nintendo 64. Claro, ver a Mario en tres dimensiones era tan atractivo como contemplar a aquella compañera de curso cuyo uniforme escolar no olvidare en mi vida. La secundaria, desde el punto de vista educativo, fue un continuo recreo. Tras haber estudiado bastante durante el primer año, me dedique a vivir de la fama que mi apellido habia logrado conseguir. Cambie los esforzados 10 por dignisimos 8, pero nunca mas debi verme forzado a leer tediosos manuales. Deje de sentarme en el primer banco para pasar al ultimo (tengo una alarmante tendencia a llevar las cosas al extremo).

Tras la fascinacion inicial, los videojuegos habian pasado a un segundo plano. Comence a preocuparme por mi aspecto fisico e incluso me inscribi por vez primera en un gimnasio. Cada tanto, Mario Kart 64 o GoldenEye servian para recordarme la inocencia de aquel postergado primer amor.

La adolescencia se presento implacable. Los infinitos mundos que se me ofrecian eran tentaciones dificiles de resistir. A veces salia de noche, aunque el alcohol y la musica estridente nunca fueron de mi particular agrado. Otras veces, mi compañera nocturna era la SEGA Dreamcast, a quien recuerdo con el ardor de un amor veraniego.

Al crecer, se suele recordar la juventud como la mejor etapa de la vida. Quizas viendola en retrospectiva sea cierto, pero el romanticismo de la nostalgia muchas veces nos impide ver con claridad lo dificil que era sobrellevar esos años. Yo creo, tenuemente, haber sido feliz. Pero sin dudas, cambiaria muchisimas cosas.

El comienzo de la Universidad, las primeras novias y una ligera aproximacion a lo que seria la adultez fueron el inevitable devenir en mi vida. Pero eso lo leeran en el proximo capitulo.

Capitulo 5: Dylan comienza (Parte 2)

El año 2000 no solo trajo consigo rumores infundados sobre el fin del mundo y preocupacion generalizada por el Y2K. En mi pequeño universo, muchas cosas cambiarian para siempre. Recuerdo dos sucesos puntuales de ese verano: el haber visto “El Exorcista” en el cine y el grave infarto sufrido por mi padre, que casi lo lleva a mejor vida.

En marzo, se produciria mi ingreso a la Universidad. La carrera de derecho fue una eleccion sin mayor sustento que la inercia y el desinteres propio de un joven, cuyo futuro seguia siendo una incognita.

La SEGA Dreamcast continuaba ofreciendo juegos de calidad, pero mi entusiasmo al respecto decrecia cada dia. Los videojuegos ya no me llenaban como antes. Tenia otras inquietudes, queria abarcar todas las posibilidades que una vida tiene para ofrecer, sabiendo internamente que no podria siquiera comenzar. Fue asi que unos meses mas adelante se produjo un quiebre que, afortunadamente, no fue definitivo. Desenchufe la consola y abandone indefinidamente mi condicion de gamer.

Mirando atras, creo que fue el peor momento para hacerlo. Los videojuegos ya eran oficialmente una expresion artistica, tan valida como cualquier otra. La marginalidad que siempre habia caracterizado a este pasatiempo estaba cediendo su lugar a una creciente y masiva popularidad, que se sostenia en la madurez de los temas que abordaban y en la repercusion que conseguian en ambitos como la television y el cine. ¿Yo? Alternaba mis horas entre el estudio, el gimnasio y las salidas nocturnas que mis nuevos amigos -mayores que yo- me proponian. Gracias a ellos visite por primera vez el Casino; gracias a ellos pude formar parte activa de un equipo de futbol y fundamentalmente, gracias a ellos, pude conocer y disfrutar de muchas de las cosas que hasta entonces me habia estado perdiendo.

Esos años estuvieron marcados fuertemente por la literatura, pasion que supo igualar en intensidad a los videojuegos. Tambien –y no menos importante- las mujeres comenzaron a tener una preponderancia que ni siquiera el fontanero italiano habia logrado alcanzar. Melancolicamente, invoco esas primeras citas en las cuales mi inocencia adolescente muchas veces era mas poderosa que la jactancia de aquellos que se hacian llamar experimentados.

Mis primeras jornadas laborales estuvieron intimamente ligadas a la profesion que habia elegido y sirvieron para sustentar lo que luego consideraria un afortunado error. Pase por diversos estudios juridicos, organizaciones no gubernamentales y hasta fui panelista televisivo en un olvidado programa de cable, gracias al cual pude conocer –entre otros- a Alejandro Dolina y China Zorrilla. Al recibirme de abogado, en el año 2005, supe que no queria eso para mi vida. Pero al mismo tiempo, pude ver el vaso mitad lleno y agradecer y valorar la formacion que habia obtenido.

En aquel entonces pude retomar mi relacion con los videojuegos. La PlayStation 2, tardiamente, fue la puerta de entrada a muchos de los mejores fichines que he jugado. Y un tiempo despues, la Nintendo Wii significo la vuelta a aquel lejano primer amor. A veces pienso que de no ser por esos años sabaticos, no habria podido llegar a disfrutar de todo esto del modo en que lo hago ahora. Aunque tambien creo, suspicazmente, que esa es la forma que tiene mi cerebro para evitarme la culpa por el abandono.

En noviembre del 2007, la busqueda de mi media naranja se vio abruptamente finalizada al comenzar mi noviazgo con Nadia, relacion que perdura hasta la actualidad. Paulatinamente la he introducido en nuestro mundo y sus experiencias en el daran lugar a una necesaria y catartica aguafuerte futura.

En el año 2009, mi vida dio un giro radical. El 12 de enero se produjo la desaparicion fisica de mi madre, tras un cancer fulminante que me tuvo dos meses como visitante diario del hospital. El irreversible final era cuestion de tiempo. Mi vision sobre la muerte esta ligada estrechamente al orientalismo, lo que me ayudo a sobrellevar la situacion. Los escasos momentos libres de los que disponia servian para intentar desacelerar mis emociones de la mano de Samus Aran en Metroid Prime 3, maravilloso juego al que relacionare eterna y tristemente con aquel dificil periodo. Tambien conte con la invalorable presencia de “El año de la muerte de Ricardo Reis”, libro de Jose Saramago que casual o causalmente oficio como antesala a lo que vendria.

El 13 de enero del mismo año el Sol salio como todos los dias, muestra inequivoca de que el mundo seguia girando y mi vida debia continuar. A las pocas semanas, me mude solo y tuve que habituarme a situaciones mas adultas para las que creia no estar preparado. El tiempo fue mi maestro; los libros, mi sosten; y la flamante PlayStation 3, el modo que encontre para distraerme. Y lo que comenzo como una inocente distraccion, termino por reinsertarme definitivamente en el Universo Gamer. Unos meses despues, el sueño que alimento mi niñez comenzo a tomar forma al recibir el inesperado mensaje de un tal Fichinescu. Pero esa historia la leeran en el proximo capitulo.

Capitulo 6: Dylan comienza (Parte 3)

Habiendome habituado a una existencia comoda y placida en la soledad de mi hogar, mi vida transcurria siguiendo los lineamientos de una rutina apacible. Los dias se sucedian rapidamente, las obligaciones laborales y el haber comenzado una segunda carrera universitaria me mantenian relativamente ocupado. El noviazgo se consolidaba a paso firme. Decidi a su vez estudiar teatro, motivado por una postergada necesidad adolescente.

Los videojuegos no ocupaban un lugar central, pero practicamente a diario encontraba un pequeño lapso en el que podia ser acompañado por ellos. Super Mario Galaxy 2, God of War 3 y Batman Arkham Asylum son algunos de los titulos que mas recuerdo haber disfrutado en estos ultimos años.

Mi obligacion matutina auto infundida consistia en la lectura compulsiva de varios diarios junto a la inapreciable compañia de un buen cafe. Claro que tambien continuaba leyendo libros, mis mas fieles compinches en esta ultima decada. Finalmente, y no menos importante, las revistas de videojuegos de todo tipo y procedencia se debatian el protagonismo dentro de mi mochila. Y por supuesto, Loaded estaba entre ellas.

Nunca participe activamente de ningun foro. Creo que mis limitadas habilidades sociales supieron trasladarse con maestria a la comunicacion cibernetica. Era un hombre de pocas palabras antes de Internet, y lo segui siendo durante su apogeo. No obstante, esto no impedia que visite asiduamente la web de Loaded. En una de esas oportunidades, algo llamo mi atencion. Se anuncio con bombos y platillos el “Desafio Loaded” consistente en defender racionalmente al indefendible Duke Nukem Forever. Sin haber siquiera probado el juego, esboce unas palabras inspiradas por el cuento de Eduardo Sacheri “Me van a tener que disculpar”, en el cual el autor defiende romantica y ciegamente al siempre controversial Diego Maradona.

Algo parecido al orgullo se adueño de mi cuando Fichinescu, quien oficiaba de juez del concurso, me eligio ganador. Me habia hecho acreedor de tres ejemplares de la revista que, por cuestiones de comodidad e inercia, nunca pase a retirar. La formal felicitacion de su parte y su amable pedido instandome a participar con mas frecuencia en la pagina me dieron varios dias regocijo personal, el cual se vio coronado con la publicacion de mi texto en el numero siguiente.

Los meses venideros me encontraron con menor apatia pero con la misma escasa participacion. El quiebre se produjo una vez que probe “Catherine”, el inclasificable fichin de Atlus que literalmente me abrio las puertas a una perspectiva totalmente nueva en cuanto al desarrollo y ejecucion de un videojuego. Se trataba de una obra artistica que retrato como pocas la angustia y la incertidumbre del ingreso a la adultez. Y quiso el destino que yo estuviese transitando ese incomodo camino. V.Dylan resurgio de sus cenizas para postular a este juego como el mejor del año 2011. Quizas lo hice un tanto obnubilado y de manera poco racional. Mi extremismo me obligo a otorgarle –simbolicamente- cuanto galardon existiese, incluyendo disparates como “Mejor juego deportivo”.

Tras su merecida e inesperada consagracion como mejor juego del año, senti que mi mision estaba cumplida. Tal vez era momento para que V.Dylan volviese a las sombras. Pero una vez mas, se produjo el encadenamiento de una serie de circunstancias que me lo impidieron. Una noche de fines de diciembre mi novia se adueño autoritariamente de la cama, situacion que se reproduce con cierta frecuencia y no registra mayor gravedad. Pero esta vez seria distinto. El horror se apodero de mi habitual calma al comprobar que la conexion a Internet estaba caida. El unico televisor estaba en el impenetrable terreno onirico de mi chica. Solo el Solitario podria salvarme ante tan negro panorama.

Pero no. Decidi hacer justicia a mi manera. Aprovechar de alguna forma ese tiempo que crei que estaria perdido. Y escribi una review sobre Catherine, sin demasiada inspiracion pero con sobrado sentimiento. Unas horas despues, y con la normalidad reinando nuevamente, la subi al apartado correspondiente en el foro de Loaded. Tras esto, intente acomodarme en el limitado espacio que la cama me ofrecia.

Como sucede periodicamente, me desperte de madrugada sin mayor objetivo que fumar un cigarrillo. Grande fue mi sorpresa al comprobar que el mismo Fichinescu que me supo elegir ganador del ya lejano desafio Duke Nukem, me habia escrito una vez mas. Haciendo gala de una prosa espontanea y elegante, me propuso sin rodeos formar parte de la revista. Instantaneamente volvi a mi habitacion y, sabiendo al riesgo que me exponia, desperte a mi novia. -Tengo un nuevo trabajo, bastante poco ortodoxo, le dije. Su expresion de sorpresa fue grande. La mia aun mayor.

Respondi la misiva aceptando alegremente. Tuve la oportunidad de conocer la redaccion, donde se me introdujo al Universo Loaded. Conoci personalmente a Fichinescu y al enigmatico Tio Erwin, quien me mostro la caricatura que Megawacky Max le habia dedicado. Los seudonimos que solian adornar las notas de la revista tomaban ahora forma corporea. Y por si fuera poco, desde ese momento, yo seria uno de ellos.

Al abandonar el lugar, sabiendo un poco mas en que consistiria mi tarea, no pude evitar rememorar aquellos lejanos momentos de la niñez en que daba forma a mi propia revista. La realidad pocas veces es como la imaginamos. Este 2012 me tuvo cumpliendo un sueño, concretando una asignatura pendiente. Y lo mas importante de todo, finalmente pude conjugar de una extraña manera mi pasion por los videojuegos y por las letras.

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