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En Construcción: Vagante

Un juego de plataformas Roguelike, con arte diminuto y grandes aspiraciones. ¡Conocelo!
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Por: Maximiliano Baldo

Hace ya muchos años atrás, surgía en la Red un juego que cautivaría a miles de jugadores en todo el mundo: Spelunky. La adorable creación de Derek Yu nos lanzaba a una aventura de exploración plataformera en cuevas generadas de forma procedural y colmadas de cuanta trampa y bicho nefasto pudiéramos imaginar. Era (y todavía es) un juego extremadamente difícil, pero también muy justo: si respetamos sus reglas, el juego nos respetará a nosotros.

El título se convirtió en un favorito de los jugadores, quienes una y otra vez regresaban para aventurarse a un nuevo desafío gracias a la infinita rejugabilidad de su diseño de generación aleatoria. Es gracias a la estructura general de Spelunky que surge una casta de juegos con conceptos similares; aventuras plataformeras con sabor a Roguelike de acción en cuevas cuyos diseños variaban entre partidas. Así como en cualquier otro género, hubo docenas de clones y experiencias similares, para bien y para mal. Hoy deseo hablarles de uno de los mejores ejemplos: Vagante.

Justo a fines de 2014 aparecía, en Steam, esta nueva propuesta en formato Early Access. Vagante ofrecía un gran desafío para los amantes del género híbrido entre juego de plataformas y Roguelike; pero lo que nos encontramos al empezar a jugar casi parecía irrisorio: la dificultad era altísima y morir a los primeros pasos, ni qué decir en el primer nivel, era moneda corriente.

Ocurre que un elemento clave de este juego está en que no fue diseñado para ir a las apuradas, sino para movernos con cuidado entre los laberintos de cada escena, siempre considerando nuestras opciones y lo que haya a nuestro alrededor. Esto último podía ser muy complicado; en parte por el diseño de arte miniaturista en el que personajes, criaturas y elementos del juego se representan con unos sprites diminutos que a veces cuesta distinguir al vuelo; pero también en el hecho de que nuestra visión está limitada por paredes y otros objetos sólidos, dejándonos muchas veces a ciegas en situaciones que preferiríamos tener más control.

Esto lleva a que nos desplacemos con mesura; a calcular cada salto; a considerar cada caída. El terreno oculta trampas que pueden ser detectadas si prestamos suficiente atención: a veces un bloque de piedra que nos cae encima, otras veces un enemigo oculto en el suelo, que salta a nuestro encuentro. Si no, las siempre presentes camas de pinchos están más que dispuestas a dar cuenta de cualquier infeliz que cometa una caída fatal, aunque aquí se aplica el reglamento de Spelunky y no recibiremos daños si nos movemos entre los pinchos desde los costados; sólo si les caemos encima.

Desde luego que habrá enemigos esperando para poner fin a nuestro avance, y suelen ser criaturas con relativa inteligencia, capaces de planificar la mejor ruta para llegar hasta nosotros, a veces saltando a bloques superiores, otras veces cayendo de los mismos. Debemos valernos de sus propias falencias; ellos pueden caer víctimas de las trampas diseñadas para nosotros, un punto a tener en cuenta para resolver alguna situación complicada. Cuando todo lo demás falla el combate es nuestra única opción, y allí observamos uno de los elementos más interesantes del juego.

Existen cuatro clases jugables en Vagante; tres iniciales y una cuarta disponible tras alcanzar cierto punto en el juego. Nuestro personaje puede ser un Caballero, un Pícaro o un Mago, y cada uno se maneja de forma totalmente diferente, demostrado por sus habilidades únicas:

El Caballero es el más fuerte y resistente, que a su vez cuenta con un escudo para bloquear daños. Es la clase ideal para principiantes, pese a que debemos acostumbrarnos al leve retraso entre que ordenamos atacar y nuestro guerrero efectúa el golpe. Esto se debe a que cada arma posee una velocidad de ataque, usualmente proporcionalmente inversa a su poder. Se hará costumbre comenzar el ataque un segundo antes de llegar a nuestro objetivo, a fin de que la estocada caiga en el momento exacto.

Los Pícaros dependen más de la agilidad y de su preferencia por armas arrojadizas, especialmente el arco y flecha. Sus habilidades se enfocan en movimientos para esquivar ataques y desplazarnos con celeridad. Muy buenos a la hora de eliminar objetivos solitarios, pero en caso de vernos rodeados lo mejor es huir e intentar reducir el número de atacantes desde lejos.

Los Magos, en cambio, son los más débiles en cuanto a salud y resistencia, pero eso lo compensan con magias poderosas y algunas características únicas de su clase, como poder reconocer los efectos de las pociones que encontramos por ahí. Definitivamente la clase de mayor dificultad para superar los primeros momentos del juego, pero una de las más poderosas si conseguimos sobrevivir a esa primera instancia y encontramos algo de equipo adicional.

Mencionamos pociones, ¿verdad? Otro elemento digno de todo buen Roguelike es la presencia de pergaminos y pociones cuyos efectos nos son desconocidos en principio. La única forma de revelar sus poderes es utilizarlos, y todo ítem de su misma índole a futuro tendrá el mismo efecto… por la duración de la partida, claro; una vez que morimos y empezamos de nuevo, los efectos son barajados otra vez. Ser Mago y utilizar un Punto de Habilidad nos permite reconocer todas las pociones; como ya dijimos; pero si descubrimos rápido un pergamino de Identificación nos valdremos de su poder para sacar a la luz las características de otros textos, brebajes, e incluso piezas de equipo que pueden o no están malditas.

Vagante es un juego que debe ser jugado una y otra vez. Aun perdiendo repetidas veces terminaremos ganando, ya que luego de cierto número de decesos se nos habilitará un “fondo” (“background”), un modificador especial que podremos activar en nuestra próxima partida y que quizá nos dé alguna pequeña ventaja. Vagante está lleno de secretos así, los que iremos descubriendo en futuras aventuras.

Hay un elemento adicional que hace de este título un producto de gran interés: su modo multijugador. Es posible encarar Vagante en partidas de hasta cuatro jugadores, ya sea online o local. La idea de aventurarnos con un grupo de amigos es muy interesante, en especial por un par de mecánicas exclusivas de esta modalidad. Para empezar, una subida de dificultad general, con los monstruos ganando 33% más salud y 10% más poder de ataque por cada jugador adicional, lo que implica que superar cada mapa deberá ser un verdadero trabajo en equipo. Pero el factor verdaderamente interesante es el destino de los héroes muertos en combate.

Al sucumbir en una partida multijugador, nuestro héroe se convierte en una pila de huesos que, tras unos momentos, puede regresar a la vida en forma de esqueleto con buena salud y un digno ataque de huesos. Si volvemos a morir en este nuevo estado podremos seguir jugando, pero ahora como fantasma errante de visión reducida, que no puede recibir ni causar daños pero que sirve de guía para los jugadores vivos, ya que su característica espectral le permite atravesar paredes. Un gran detalle para amenizar encuentros con amigos y permitir que todos puedan mantenerse jugando de una forma u otra.

Han pasado tres años desde que Vagante entró en Early Access y me complace anunciar que ya han anunciado una fecha de lanzamiento oficial, siendo el 21 de Febrero el día clave. Sospecho que hasta entonces los desarrolladores no añadirán ningún cambio radical a su producto, sino que se esperarán para pulir detalles y solucionar bugs. Por lo pronto, el juego es un gran candidato para esta columna y una firme recomendación para aquellos que amamos los buenos Roguelikes Plataformeros.

Si Spelunky hizo escuela, Vagante fue uno de sus mejores alumnos. Toma el concepto de Roguelike Plataformero y lo nutre de una serie de reglas y varias decisiones de diseño que lo vuelven un producto digno de nuestro interés. No se fíen de su apariencia miniaturista; nuestros héroes e enfrentan a un desafío con todas las letras, a lo largo de retorcidos y peligrosos laberintos que albergan trampas y monstruos de todos los sabores. Ya sea en partidas solitarias o con la ayuda de amigos, cada incursión en este fantástico y letal mundo es una aventura por derecho propio y una experiencia digna de repetirse una y otra vez, en cada oportunidad ganando un poquito más de experiencia para que nuestro próximo intento rinda un poco más de frutos.

Con una meta en el horizonte y todas las cartas para triunfar, Vagante se gana su lugar entre fanáticos del género, y bien merecido lo tiene.

Hasta la próxima aventura.

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