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El sinsentido literario: Alicia en el País de las Maravillas

La inventiva literaria es algo que nunca podrá dejar de sorprendernos. El sinsentido es uno de los \"géneros\" más encantador de todos, y su libro abanderado, Alicia, un clásico que quedará siempre alojado en corazones de grandes y chicos.
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Por: Ani Albano

Cuando les hablo de un “sinsentido” literario, no me estoy refiriendo a literatura que no vale la pena leer, sino todo lo contrario. Esta clasificacion existe gracias a un profundo juego con la logica y el razonamiento humano, ademas de un extenso e interesante desafio a los convencionalismos del lenguaje. Puede sonarnos como algo actual, pero es una forma antigua de escritura, cuyo mejor ejemplo se encuentra alojado en el tan amado libro Alicia en el Pais de las Maravillas, donde el verso sin sentido cobra vida de una manera increible que nos deja pensando en mas de una oportunidad, con diferentes encuentros de la pequeña con las criaturas que habitan el Pais de las Maravillas.

Alicia es, como dije, solo un ejemplo. Las raices del sinsentido literario se dividieron en dos en su momento, siendo el inicio del mismo los relatos folcloricos y figuras importantes de la literatura infantil como Mama Gansa. La segunda parte se alojo en los poetas de las cortes e intelectuales de varios tipos. Lewis Carroll, autor de Alicia, hizo que ambas partes del sinsentido se fusionaran para crear sus obras, e hizo que el genero se volviera mundialmente conocido.

Concentremonos en la locura de Alicia en el Pais de las Maravillas y ubiquemonos de forma espacio-temporal. En el año 1865, el mundo estaba cambiando radicalmente y a pasos agigantados, los avances cientificos estaban haciendo un entorno delirante, emocionante, lleno de descubrimientos nuevos y dandole a la gente mucho de lo que hablar.

En este juego del nuevo mundo estaba zambullido Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, quien lejos de ser un simple escritor, tambien era un conocido matematico, logico y fotografo. Este multifacetico personaje creo su obra basandose en una historia que les conto a un grupo de niñas sobre la pequeña Alice, quien estaba muy aburrida y fue a buscar una fuente de divertimento, una aventura.

Hay una gran diferencia entre leer este libro de chicos y leerlo de grandes: con los ojos infantiles, vemos una aventura gigante que quisieramos vivir, con los ojos adultos, vemos la misma historia pero con otros detalles que quizas otrora se nos hubiesen pasado por alto. El libro esta embebido de enigmas matematicos, analogias, usos de la logica y la razon, acertijos y otros maravillosos detalles que lo hacen ser tan unico y tan importante para la historia literaria. Sin embargo, lo vemos como un gran conjunto de frases sin sentido y de locura descontrolada que nos hacen esbozar mas de una sonrisa o poner esa cara de “¿que es exactamente lo que acabo de leer?”.

Otro punto encantador tanto de Alicia en el Pais de las Maravillas como de A Traves del Espejo, es que se encuentra a libre interpretacion: el agujero de conejo podria considerarse una especie de puente Einstein-Rosen -o Agujero de Gusano- que nos lleva a “otro punto del universo” donde las leyes de la fisica no son exactamente iguales que el mundo en el que vivimos, por mas de que intentemos aplicarlas con todo nuestra fuerza, donde la realidad esta retorcida y donde no hay un solo ser humano cuerdo -hablando comicamente, mi interpretacion es bastante “romantica” por asi decirlo-.

Podria decir que este es uno de mis “generos” literarios favoritos, donde la fantasia choca con la realidad generando una explosion de insanidad que es bien tomada, una “locura linda”, un mundo en el que un Sombrerero, una Liebre de Marzo y un Conejo planean una fiesta de te infinita, donde el “no-cumpleaños” es muy importante, y donde una Reina de Corazones nos hace jugar al cricket con un flamenco y un erizo como pelota. Este tipo de demencia literaria es tan atrapante como pintoresca, y el planteo de un mundo que no es, en realidad, tan descabellado como lo vemos, es sumamente intrigante. Como bien dijo el gato de Cheshire “todos estamos locos aqui”.