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El ridículo e hilarante Jelly Mario hace bambolear al plomero

La mascota de Nintendo también ha protagonizado mil y un fangames rarísimos, pero ninguno tan raro como Jelly Mario, un delirio que podés disfrutar desde tu navegador

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Por: Maximiliano Baldo

El ridículo e hilarante Jelly Mario hace bambolear al plomero

El ridículo e hilarante Jelly Mario hace bambolear al plomero

Ninguna duda hay de que Super Mario Bros. es uno de los videojuegos más icónicos de toda la historia, como tampoco negaremos que al pobre Mario le han hecho pasar por mil y un variantes de aquella aventura; no sólo de forma oficial de parte de Nintendo, sino a lo largo y ancho de incontables aportes de fanáticos. El juego de hoy es una de las cosas más hilarantes que se han hecho con el fontanero italiano, porque el desarrollador Stefan convirtió al sólido mundo de Mario en una versión gelatinosa, apropiadamente titulada Jelly Mario.

Las imágenes estáticas no le hacen justicia al juego, en serio

Esta bizarreada cósmica cuenta con un simple sistema de control en el que sólo podemos hacer girar a Mario hacia ambos lados y también hacer que “avance”, permitiéndole flotar por el aire como si estuviera en gravedad cero. Actualmente no es posible activar bloques (se puede entrar a uno de los tubos, sin embargo) y cualquier contacto con los enemigos nos mata en una explosión de píxels tan gratificante como mórbida, pero eso no importa demasiado porque tenemos vidas infinitas para disfrutar de este absoluto delirio, ya que todo, TODO está gelatinizado. Impactar contra el suelo hace que se deforme; darnos de frente contra las tuberías las dobla como si fueran de goma; y hasta varias plataformas—antes estáticas—comienzan a flotar por el aire al recibir un impacto. Es genial.

La deformación de terreno es sorprendentemente gratificante

Si bien el juego es un poco difícil de controlar, pese a la simpleza del control en sí, esa es toda la gracia: es un chiste y nada más; pero es un GRAN chiste y uno no puede evitar querer volver a jugar, una y otra vez, escuchando la música original del juego siendo deformada por la velocidad de nuestros movimientos, la forma en que nos movemos por el nivel, y la enorme dificultad que acarrea la nueva mecánica. Es posible alcanzar un final, pero eso ya se lo dejamos a los más pacientes entre el público. La idea en sí es divertidísima.

No me siento bien, señor Miyamoto...

Jelly Mario es una demencia maravillosa, aunque me sorprende que Nintendo todavía no haya hecho volar la página que hostea el juego. Ya sabemos cómo es el tío Nintendo cuando se trata de su gallina de los huevos de oro, así que les recomendamos ir ya mismo a jugar el juego, antes de que la Gran N se dé cuenta y le haga cerrar las persianas.

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