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El karma del segundo juego

Los desarrolladores independientes que nos volaron la cabeza con su primer fichín en años recientes ahora tienen el peor de los desafíos: ese paralizante segundo juego.
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Por: Leon Valle

Se dice que lo dificil no es llegar, sino mantenerse. Y si algo genero la explosion de desarrolladores independientes, es una camada que definitivamente ‘llego’ y ahora deberan probar que tienen lo necesario para mantenerse.

Durante el año pasado pudimos disfrutar de excelente juegos que representaron el debut comercial de sus respectivos estudios. The Novelist, Papers Please y Gone Home, con, no las llamaria tematicas, pero si intenciones similares, hicieron las delicias de los criticos, que se deshicieron en halagos. Pero durante el 2014 seremos testigos de las segundas vueltas de varios de los desarrolladores que mas han dado que hablar durante los ultimos años despues de haber gozado de un auspicioso debut en el pasado.

The Witness es la intrigante obra del no menos intrigante Jonathan Blow, aquel tipo medio excentrico se consagro ante la critica y los jugadores con Braid, su magistral juego de plataformas lanzado en el 2008. En su nuevo juego, Blow vuelve a la tematica de los puzles, pero esta vez abandona las dos dimensiones para sumergirnos de lleno en una isla llena de acertijos que ocultan un misterios del que, como podemos imaginarnos, seremos testigos. Myst, no vuelvas, no te necesitamos.

Otro desarrollador que abandono las bidimensionalidad de su obra inicial para desafiarse a conquistar los poligonos fue el afable Mike Bithell. Y si pensabamos que el buen humor y la buena onda eran cosa del pasado, Mike viene a demostrar que los desarrolladores independientes no siempre estan subidos a un pegaso, mirandonos desde arriba. Muy probablemente sea esa la razon por la cual tenemos tanta confianza en que Volume, ese juego que el mismo desarrollador acepta esta inspirado en las VR Missions de Metal Gear Solid, y tienen mucho de su mecanica. El juego tiene toda la pinta, pero aunque sea una bazofia, a Mike lo vamos a querer igual – y siempre tendremos el simple pero emotivo Thomas Was Alone.

La tematica de ciencia ficcion tambien fue adoptada por la gente de Supergiant Games para su proximo proyecto, el esperadisimo Transistor. Los responsables del refrescante Bastion decidieron no alejarse mucho de sus fortalezas, y optaron por mejorar lo mas posible sus flaquezas. Transistor comparte con Bastion la vista isometrica, el inigualable narrador, pero aquel frenetico ritmo de Bastion es reemplazado por una mecanica de juego a medio camino entre el movimiento libre y la estrategia por turnos. Una de las propuestas mas interesantes del año de parte del ex-prensa Greg Kasavin y su equipo.

Quiza el producto mas extraño y dificil de explicar sea el juego de Team Meat, el duo dinamico compuesto por el diseñador Edmund McMillen (deben haber jugado su adictivo The Binding of Isaac) y el programador Tommy Refenes, que nos hizo destrozar mas de un joystick jugando el dificil pero igual de justo Super Meat Boy. Mew-Genics, su proximo delirio, fue definido por el equipo como un “simulador de gatos”, en el que el jugador se encontrara manejando un a casa de gatos generados al azar, cada uno con sus propias caracteristicas – desde diferencias fisicas hasta geneticas, que pueden afectar a otros gatos. Eventualmente los gatos moriran, por lo que sera necesario hacerlos tener cria para poder continuar el legado (?) y seguir concursando en desfiles de belleza, peleas callejeras y carreras, que nos otorgaran dinero para poder adquirir items y tratamientos para enfermedades.

¿Suena delirante? ¿Suena a un delirio divertidisimo? Exacto.

Para cerrar esta lista de ‘Mi segundo juego’ deje a Blood of the Ortolan, el nuevo proyecto de Richard Hofmeier. Lo deje para el final porque algunos (Fichinescu) podran discutir acerca de si Hofmeier tuvo o no un debut auspicioso con Cart Life. Sea cual sea nuestra opinion del juego, definitivamente le hizo ganar un nombre al diseñador, que ahora se embarco en lo que el llama un “asesinato alrededor del tema de la comida”, un misterio en un barco que incluye “conocer extraños comiendo comida exotica.” Raro e intrigante en igual medida.

Comienza la segunda vuelta para estos estudios debutantes. Fe en los productos no falta… justamente por eso los ponemos en el ojo de la tormenta: tienen que demostrar que la primera vez no fue un feliz accidente.