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El fichin de mi vida: Warcraft III

Hay juegos que nos marcan la vida, que no podemos olvidar, que aunque pase el tiempo, siempre van a estar en el catálogo de nuestros favoritos. Este es uno de los míos.
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Por: Ani Albano

Es dificil hablar del fichin de mi vida sin que me ataque la nostalgia y ruede una modesta lagrimita de emocion por mi mejilla. Lo que les voy a contar, no es nada epico, no es nada del otro mundo, no es una historia fantastica, pero si es el nacimiento de una pasion.

Durante toda mi infancia no tuve mas acceso que a un par modesto de consolas y a una PC que corria tirada por dos burros cansados (por no decir carreta), el Family fue revocado de mi familia por las peleas entre hermanos y mi Sega Genesis paso a mejor vida. No tenia mas que jugar con lo que otros me prestaban o simplemente mirar a otros jugar. Asi empezo todo.

Recuerdo el dia en que vi Warcraft III por primera vez como si fuera ayer. Si bien ya conocia a sus antecesores, no habian sido nunca juegos que capturaron mucho mi atencion. Solia enfocarme mas en FPS como Quake, las aventuras graficas y los plataformeros. Pero esta vez fue diferente. Los colores, los graficos, las voces, la musica y lo mas importante: la historia. Desde sus mas profundas raices, Warcraft III acaparo toda mi atencion y me dejo totalmente anonadada, embelesada con un festival de luces y movimiento que mis ojos no podian creer.

Claro que no estaba en mis capacidades jugarlo en casa, tenia que hurtar espacios de amigos para poder darle probadas en pequeñas cuotas de media hora y no era suficiente. En cierto punto creo que baje los brazos y me resigne a que no iba a poder jugarlo completo hasta que cayo una bendicion del cielo… del cielo gamer, obviamente.

Con una PC actualizada, solo me faltaba comprar el juego, pero como era adolescente, no tenia un mango partido al medio. Me habia vuelto a resignar hasta que un buen dia un querido y viejo amigo me trajo la gloria en forma de CD. No solo me regalo Warcraft III Regin of Chaos, sino que tambien me regalo la expansion Frozen Throne, y desde ese dia, las cosas cambiaron radicalmente.

Dias y noches jugando sin parar, enamorandome cada vez mas de uno de esos mundos que solo Blizzard sabe crear, enojandome por injusticias, llorando con historias tan terribles y desalmadas como la de Sylvanas e intentando definir mi bando cuando la campaña de los Undead toco mi puerta y la transformacion de Arthas fue inminente.

Siempre decimos que el fichin de nuestras vidas es aquel que llevamos en el corazon, Warcraft III no solo se quedo en mi corazon sino tambien en mi cabeza para siempre. Es el dia de hoy en el que puedo disfrutar de sus campañas como si fuera la primera vez que lo estoy jugando, teniendo las mismas experiencias y saboreando los mismos momentos que me sorprendieron desde que lo vi por primera vez.

Tantos años pasaron y sigo pensando que el juego se mantiene fresco, y no solo eso, fue gracias a Warcraft que Dota 1 se abrio camino, y que me dejo descubrir este fantastico (aunque a veces frustrante) mundo de los “MOBA”. Y ni hablar de que hizo nacer en mi el espiritu de competencia que siguio siendo un sello en mi historia como gamer con juegos como Age of Empires.

Las batallas, los heroes, su mundo y sus cantos de batalla, incluso los detalles, Warcraft III es, definitivamente, el fichin de mi vida.

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